El crédito on line acapara la apuesta de las fintech

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Apoyadas por un elevado uso de la tecnología, estas compañías amenazan el principal negocio de los bancos, que es prestar. En Nuevo Dinero 2017 se presentaron tres casos emblemáticos: finanzas colaborativas vía Afluenta, préstamos personales con Moni y financiamiento a pymes a través de Moon.

La nueva generación de empresas financieras apunta a ocupar una parte del mercado que, dicen, no está siendo del todo bien atendida por los bancos. Los impulsores de estas firmas igual aclaran que no quieren que se las vea como una competencia y sí como un complemento del sistema financiero establecido.

Hablamos de las fintech, compañías que incursionan en el mercado de prestar plata montadas en un desarrollo tecnológico y, por ahora, por fuera de las regulaciones del Banco Central.

Acorde a los tiempos que corren, intentan llegar a los usuarios buscando un lugar en el teléfono celular de los potenciales clientes.

El panel de crédito online que se armó en las jornadas Nuevo Dinero ofreció en ese sentido un abanico interesante, donde se pudo ver el crecimiento de las finanzas colaborativas, el segmento del crédito instantáneo y también los que apuntan a un nicho aún más específico: capital de trabajo para las pymes.

Veamos de qué se trata.

Muchos para uno

La clave de las finanzas colaborativas es juntar las puntas del que necesita plata y del que está dispuesto a prestarla por el camino más corto. Y hay veces en las que el camino más corto (o por lo menos el más accesible) se recorre sin pasar por los bancos. Es lo que intuyó Alejandro Cosentino cuando armó Afluenta, la empresa de finanzas colaborativas donde el canal del crédito se arma por fuera de un banco.

“Creemos que la gente no quiere ir a los bancos, los evitan. Y la verdad es que tanta innovación financiera no funciona si no hay créditos”, afirma Cosentino. Recuerda lo que vivió en una reciente mesa de innovación financiera que organizó el propio Banco Central: “Decíamos que el porcentaje de créditos sobre el PBI acá en Argentina era del 14% y que era el menor de los países del G20, y en realidad es el menor de los G180, es una vergüenza”.

En ese contexto, el CEO de Afluenta afirma: “Nosotros lo que hacemos es promover el crédito, y para ello generamos valor quitándoles intermediarios al sistema, conectando a las partes.

Hoy, siete años después de su fundación, Afluenta computa que ya otorgó créditos por 300 millones de pesos. Y en sus sistemas hay préstamos por 270 millones aún activos, es decir que los deudores no terminaron de cancelar.

“Veníamos creciendo al 100% anual y ahora aceleramos al 170% anual”, cuenta Cosentino.

La empresa ya juntó fondos de inversores privados, entre los que cuenta a la Corporación Financiera Internacional (Banco Mundial), por 11 millones de dólares.

Cosentino resalta el cambio de actitud del Banco Central desde que asumieron las actuales autoridades. “Tenemos un Banco Central vanguardista, que muchas veces con sus innovaciones y desregulaciones va mucho más rápido que los bancos”.

Pero volvamos a la razón de ser de Afluenta, los préstamos colaborativos. Y un ejemplo: tal vez el deudor de un préstamo de 50.000 pesos no sepa que les está debiendo a 270 acreedores, que pusieron una parte muy pequeña de dinero para reunir los 50.000 pesos.

Así es un préstamo tipo en Afluenta. Hay 6.000 personas que aportaron en promedio 50.000 pesos para llegar a la cartera total de créditos por $300 millones. Y hay 9.000 deudores cuyos créditos podrían dividirse en dos millones de cuotapartes, que pertenecen a los acreedores.

Cosentino dice que trabaja sobre la clientela que los bancos no quieren, aunque sean clientes de esos bancos. “Les gustan los pesos que les dejan las personas, pero no quieren prestarles a los que consideran clientes de ‘renta baja’. Para nosotros son bienvenidos”.

También explica que han perfeccionado y mejorado el manejo de la base de datos. “Hoy lo que sucede es que conocemos mucho más a los clientes, hemos mejorado los modelos de gestión. Y lo que logramos es haber dado créditos a personas online. Empezamos a hacer los credit score propios, que se complementan con los scores que tiene el sistema tradicional, porque la gente ya viene endeudada”.

La penetración de la telefonía celular fue una aliada. “Cuando empezamos, casi nadie usaba el celular; a los tres años ya era el 34% y ahora el 57%. Ocho millones de personas visitaron el sitio; no todas compraron, pero ya saben quiénes somos y qué ofrecemos”, cuenta Cosentino. Dice que en Afluenta un solo oficial de crédito diseñó la política crediticia que se aplica a los casi 600.000 usuarios de la comunidad Afluenta y que eso permitió procesar 450 mil solicitudes de crédito. En Afluenta las solicitudes de crédito se resuelven en el día.

Entre los 5.500 inversores y los 9.000 solicitantes de créditos se generaron más de 1,5 millones de transacciones, con lo cual es un portafolio totalmente atomizado. Y cada inversor tiene en promedio 250 participaciones en préstamos de otras personas, o sea que tiene un pequeño portafolio, como si fuera un bono que hoy rinde cerca del 43% anual, antes de impuestos.

Cosentino concluye con esto: “Las finanzas online funcionan, el sistema colaborativo en el cual la gente se presta entre sí funciona. Conocemos mejor a los clientes, podemos definir mejores modelos de riesgo para poder tener finanzas inclusivas de verdad. Para que el crédito vuelva a la gente”.

Del teléfono a la billetera

Alejandro Estrada creó Moni en 2013. Es una fintech focalizada en préstamos chicos y a corto plazo. Un dinero para salir de un apuro. “Salimos al mercado en 2014. Somos 25 personas y estamos procesando y desembolsando 20 mil créditos por mes, de los cuales el 85% se gestionan totalmente via mobile”, explica Estrada.

Contó que cuando Moni arrancó ya estaba definido que el celular sería la principal vía de comunicación y gestión. “Eso se generó espontáneamente, es lo que se fue dando porque desarrollamos la herramienta mobile de entrada. Lo interesante de Moni y de cualquier fintech en general es que se pueden agarrar determinadas líneas de negocio, se puede sistematizar un esquema de adquisición de cliente, de aprobación, y que todo sea instantáneo”.

En síntesis, velocidad y simplicidad. “Lo que vimos en 2014 que iba a suceder está sucediendo. La oportunidad es tan grande que no alcanza el sistema financiero actual para atajarlo”. Sin embargo, Estrada advierte que no trabajan sobre un nicho que se les escapa o rechazan los bancos. “Lo veo como una cuestión de practicidad. Moni te sirve si vos necesitas ahora, ya, 8.000 pesos. Ahora, no la semana que viene”.

Sería lo que es un acuerdo en cuenta corriente, para una persona física, no jurídica. “Ese acuerdo no lo usás normalmente, pero sabés que tenés algo ahí, que si te pasa algo, podés sacar la plata inmediatamente”.

Según Estrada, ese servicio de tener una cuenta corriente activa y un límite de descubierto disponible cuesta, mínimo, 500 pesos por mes. “O sea que una persona para tener una cuenta con la que pueda acceder al crédito en forma inmediata tiene que pagarle al banco no menos de 6 mil pesos al año”.

Moni justamente apunta a cubrir “esas necesidades de inmediatez”. Y además, se paga cuando se usa, no de manera permanente. Los 400 pesos cada vez que se solicita un crédito deben ser vistos, según señala su creador, como “un fee por uso de plataforma tecnológica”.

Ale Estrada sabe de lo que habla, es uno de los precursores del negocio fintech en la Argentina. Creó Dineromail hace una década, junto con Alex Oxenford, y le vendió el negocio al grupo sudafricano Napster (que actualmente manejan PayU). Luego también fundó iBillionaire, una plataforma que permite invertir como los grandes millonarios de Estados Unidos. Y en el mercado local viene pisando fuerte con Moni, uno de los grandes jugadores del cada vez más competitivo negocio del crédito online.

El ejecutivo afirma que las fintech pueden ser complementarias con los bancos tradicionales, algo en lo que también insiste el Banco Central cuando empuja a los bancos a buscar alianzas con estas nuevas “competidoras”. En cierta forma, Estrada anticipó lo que iba a contar el siguiente expositor.

Juntos a la par

El panel de finanzas online se completó con Facundo Vázquez, titular de Poincenot Technology Studio y creador de Moon, una plataforma de préstamos online enfocada en las pymes y en darles préstamos para capital de trabajo.

“Tiene de entrada un onboarding digital, es decir que un cliente inicia su solicitud a través de la web o el teléfono, pero también tiene una parte del ciclo en la realidad, es decir, manteniendo a ese cliente dentro del ecosistema para poder actualizarle su legajo, revisar el estado de solicitud de crédito o su crédito ya otorgado”.

Vázquez cuenta que el producto “capital de trabajo” es hasta un millón de pesos, y hoy se están dando hasta nueve meses de plazo; en condiciones de tasa son muy similares a las de los bancos. “No tenemos un precio disruptivo”, admite.

“Lo que estamos haciendo desde que arrancamos con la plataforma es testear toda la tecnología que desarrollamos, que es gran parte de nuestra inversión, seleccionando los clientes que nos parecía que eran un buen riesgo y prestarles el capital que teníamos disponible”.

Superada esa etapa, la siguiente presenta un perfil más colaborativo con los bancos tradicionales. “Ahora estamos avanzando en un plan que nos va a permitir utilizar todos esos datos y esa potencia con socios estratégicos en servicios”.

En ese sentido, menciona el desarrollo de Moon y de BTrader (del Banco Industrial). “Desde el día uno estamos convencidos de que si las cosas se dan, aunque no es sencillo, se puede ir a un modelo colaborativo entre bancos y fintech, pero tiene que ser en un marco claro, no en un marco del banco comprando la fintech o sacándole la innovación, sino trabajando y colaborando en un modelo conjunto”.

Justamente con esa consigna, Vázquez cuenta: “Con el Banco Industrial (Bind) logramos bastante sinergia en muchos aspectos. Ahora los estamos ayudando –porque obviamente el estudio solo no puede hacerse cargo de todos los procesos de innovación que pueda tener un banco– en el desarrollo de más de 70 productos financieros. Poincenot no tiene capacidad de generarlo, entonces los ayudamos a armar un programa de coinnovación, donde algunas otras fintech que no tenían que ver con las que cofundó Poincenot se integren al banco. Vamos a asociarnos con entidades financieras para poder utilizar a pleno la plataforma y poder compartir parte de este negocio”.

El emprendedor menciona cuáles son las ventajas de ese acuerdo de coinnovación con el Bind: “Nosotros tenemos una parte que es un estudio de tecnología que ayuda a acelerar a los bancos hacia el modelo digital. Esa parte del negocio es nuestra forma de financiar y de generar innovación para aprender y colaborar con algunos casos en los que estamos trabajando en aceleración”.

Ale Zuzenberg, fundador de Bot Maker

Hable con un robot

De dirigir Facebook para toda la región latinoamericana a empezar su propio emprendimiento, basado en un elevado uso de la inteligencia artificial. BotMaker no es otra cosa que el uso de máquinas, o robots, para mantener conversaciones entre las empresas y los clientes. Y Ale Zuzenberg asegura que en un futuro cercano ninguna industria, y mucho menos la financiera, podrá prescindir de ellos.

Éstas fueron ocho definiciones que dejó el ejecutivo sobre el uso de “bots” dentro de las organizaciones.

  1. Estamos procesando unas 700 mil conversaciones por día. Que un robot participe en esas conversaciones es la reorganización que se viene dentro de las empresas, porque la mayor parte del trabajo que hacemos son conversaciones. Y esta es probablemente la mayor área de automatización que estamos viendo hoy y vamos a ver en los próximos años.
  2. Nuestra estimación es que solamente en las Américas hay 50 mil millones de conversaciones por día entre empresas con usuarios, clientes, proveedores, y entre el público en general. Este es un problema real y nos pasa con los clientes con los que nos sentamos a trabajar, pero es el reto de los próximos años y de cómo vamos a manejar nuestras organizaciones.
  3. La realidad es que nosotros ya estamos preparados para trabajar con personas, y ahora tenemos que prepararnos para trabajar con bots. Yo creo que el factor clave del éxito en los proyectos en los que nosotros participamos está en cómo se adaptan los equipos de atención al cliente, los equipos de ventas y de cobranzas a trabajar con bots, y cómo cambia el rol de las personas.
  4. Para que una compañía pueda incorporar los robots, lo primero que tiene que hacer es transformar todos sus procesos en procesos que tienen APIS, que es la interfaz que un sistema tiene para conversar con otro.
  5. Lo primero que nos encontramos es que las compañías no tienen sus procesos disponibles en APIS. Si yo estuviera en una organización, diría “de acá a tres o seis meses tenemos que transformar todos nuestros procesos”, porque lo que no está en APIS no se puede robotizar.
  6. Los bots pueden hoy, enteramente, por teléfono y por chat, responder todos los problemas de dominio específico y baja complejidad. Y la empresa que no está haciendo esto se está perdiendo la oportunidad de reubicar a la gente donde realmente pueda usar toda su capacidad.
  7. El rol de un gerente de ventas y operaciones es robotizar su operación al máximo posible y transformarla en una operación que aprende. La diferencia entre un robot y una app o un sistema es que el bot tiene la capacidad de aprender.
  8. Y esta es la conclusión: en un mundo en el que vamos a compañías que están organizadas con robots, el aprendizaje es la nueva ventaja competitiva. Las compañías que más aprenden son las que más van a ganar. No importa si sos grande o chico, gana el que más aprende.
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