Empresas argentinas se tientan con el viento de cola y salen a cotizar

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Todo juega a favor del cambio de expectativas, la caída del riesgo país, el atractivo de las plazas emergentes y el potencial que brindan los precios de los activos locales en relación con equivalentes en la región. El fenómeno no tiene aún techo a la vista.

Las compañías argentinas no se quedaron quietas y aprovecharon la baja del riesgo país, las mejores perspectivas macroeconómicas generadas por el cambio de gobierno y el apetito por los activos de mercados emergentes para emitir acciones e incrementar su capital.

Una de ellas fue la productora de cítricos San Miguel, que recaudó el equivalente a u$s 50 millones en la Bolsa porteña para realizar nuevas inversiones.

Se le sumaron cuatro bancos –Supervielle, Macro, Francés y Galicia–, que recaudaron unos u$s 2.000 millones con colocaciones en el exterior para financiar el crecimiento de los créditos hipotecarios.

También fue parte de la tendencia Despegar.com, que obtuvo u$s 332 millones al debutar en Wall Street. El haber alcanzado una capitalización bursátil de más de u$s 1.000 millones la convirtió en uno de los “unicornios” de América Latina.

Punta a punta, el proceso comenzó el año pasado con la fábrica de alfajores Havanna, que recaudó $158 millones con la venta de acciones en el mercado local. Y la última fue la cementera Loma Negra, que obtuvo u$s 954 millones en la oferta pública inicial más grande de una empresa argentina desde la que realizó YPF en 1993. Un tercio de ese dinero se aplicará a expandir la capacidad de producción y el resto, a reestructurar su deuda y mejorar su perfil crediticio.

Mientras, se espera que en los próximos meses salgan a vender acciones Laboratorios Richmond en Inglaterra; Central Puerto en Estados Unidos; la eléctrica Genneia, que está definiendo si será en el mercado local y en el exterior; AA2000, en el mercado local y en el externo pero como Corporación América; y Molinos Cañuelas, cuyos colocadores decidieron suspender a último momento su salida a oferta pública.

“Tendría que haber más colocaciones de acciones”, le dijo Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, a Road Show. “Es una muestra de las decisiones de inversión. Me gustaría ver más actividad. El mercado de capitales es muy pequeño, no es lo que Argentina se merece. El potencial de emisiones de acciones de Argentina es muy grande porque las empresas se estuvieron financiando con caja propia. Argentina tiene mucho por incrementar”.

Según datos del Banco Mundial, la capitalización del mercado argentino representó apenas un 11,7% del PBI en 2016, mientras que la de Brasil fue del 42,2% y la de México, poco más del 33,5%.En todos los casos, se trata de números pequeños en comparación con el 147% del PBI que representó la capitalización bursátil en Estados Unidos.

“En la medida en que se consolide el proceso de crecimiento de Argentina y se lleven adelante las reformas estructurales que el país necesita para mejorar la parte fiscal y la competitividad exterior, vemos un escenario positivo para el mercado de estas nuevas emisiones”, estimó Marcelo Elbaum, gerente de negocios institucionales de Allaria. “Para los inversores extranjeros, el valor de las acciones argentinas es muy chico y hay exceso de demanda”, agregó.

Por lo pronto, el boom de IPO de empresas argentinas coincidió con un repunte en los mercados emergentes, ayudado por las decisiones del Gobierno nacional de volver al mundo cancelando la deuda con los holdouts e impulsando una serie de medidas promercado para impulsar el crecimiento económico.

“Lo que hubo fue una baja del costo de fondeo. La tasa a la que se puede financiar Argentina influyó en la valoración de las empresas”, explicó Neffa, quien señaló que el riesgo país debería seguir bajando hasta 320 puntos básicos hacia fin de año, unos 100 puntos de diferencia con el spread brasileño.

Hoy las empresas pueden descontar su flujo de fondos proyectado a una tasa menor y la baja del riesgo país implica un impacto financiero positivo para futuras emisiones de deuda, porque pueden lanzar obligaciones negociables para inversiones a tasas más accesibles (la TIR de los bonos bajó de 12,15% a 3,5%).

“Cómo se valúa la empresa hoy y cómo se puede financiar a un costo más bajo más adelante es algo que impacta en la ecuación de ingresos y gastos de las empresas. Eso se traslada a la valorización del mercado doméstico”, indicó Neffa.

Para las empresas también es importante la vuelta de Argentina al mercado internacional, donde la billetera de los inversores es más grande que la de los jugadores locales, lo que les permite colocar una mayor cantidad de papeles y con mayor competencia.

“El renovado acceso a los mercados internacionales permitió mejorar significativamente la estructura de deuda de las empresas argentinas, con vencimientos a diez años y tasas de interés en dólares sustancialmente menores. Fix estima que en los próximos años, a pesar de las subas esperadas de las tasas en los mercados desarrollados, Argentina aún presenta un potencial de baja en el costo del financiamiento en moneda extranjera comparado con otros países de la región”, indicó un informe de la calificadora de riesgo.

Como saldo, además de las mejoras macroeconómicas, las empresas argentinas mejoraron los fundamentals de su propio negocio por el incremento en los márgenes de utilidad y el menor costo de fondeo, lo que retroalimenta el interés por los papeles corporativos locales.

El sector en el que más se percibe esta mejora de fundamentals es el energético: el cambio regulatorio, con el incremento de tarifas y la mayor demanda para satisfacer el déficit de generación del país, mejoraron la ecuación de empresas que contaban con patrimonio neto negativo. El sector se convirtió, así, en el mayor emisor de deuda en los mercados internacionales.

También las empresas agropecuarias se vieron fuertemente favorecidas por la menor presión impositiva.

Hacia adelante, se espera que las compañías continúen con el proceso de colocación de deuda, pero en un contexto de menor riesgo operacional.

“El sector corporativo argentino podría enfrentar mayores niveles de endeudamiento en el corto y mediano plazo debido principalmente al desarrollo de proyectos de gran envergadura en los sectores de energía y construcción”, señaló Fix. “La continuidad y consolidación de la actual política económica y del marco regulatorio serán factores clave para la reducción del riesgo operacional de los emisores argentinos”, añadió.

El apetito por activos argentinos también se encuadra en el valor relativo de los de mercados emergentes. Este aspecto se refuerza al considerar la mejora de precios que puede producirse si el Gobierno concreta las reformas que impulsa para mejorar la productividad.

“Las perspectivas de Argentina son buenas; a los inversores les gusta la historia de Argentina. Lo que hay que ver es que se consolide lo que se prometió que se va a hacer”, dijo Elbaum. “En términos de valuación, a pesar de lo que subieron, las acciones argentinas tienen potencial; en términos de P/E forward, Argentina está por debajo de la región”, agregó.

En cambio, los cimbronazos podrían venir desde el exterior, en particular si la Reserva Federal sube la tasa de interés. Pero esta, por ahora, permanecerá estable hasta la reunión de diciembre.

DATOS

SAN MIGUEL

$706 millones

De la mano de AR Partners, la productora de cítricos rompió el hielo a principios de año al realizar una oferta pública de acciones (la empresa ya cotizaba) exclusivamente en el mercado local. La operación demostró la posibilidad de conseguir capital directamente con inversores internos.

BANCOS

u$s 2.000 millones

A través de distintas colocaciones internacionales a lo largo del año, fueron protagonistas al conseguir capital fresco para expandir sus operaciones en el país. Macro, Galicia, Francés y Supervielle lideraron las emisiones de acciones y aprovecharon el apetito internacional.

Despegar.com

u$s 309 millones

Fue el IPO (Oferta Pública Inicial) sobresaliente del año de parte de una empresa nacida en la Argentina, aunque ya con fuerte presencia regional. Las acciones, sin embargo, cayeron luego de un salto inicial. Actualmente está valuada en u$s 1.800 millones.

BYMA

El mercado local avanzó con su proceso de desmutualización y sus acciones comenzaron a cotizar con gran éxito en mayo. La Bolsa de Comercio en una segunda etapa a fines de noviembre vendió un 5% de su participación, tal como había sido acordado desde un inicio. La capitalización bursátil de la compañía supera los u$s 1.000 millones. Y el precio de la acción que había salido a $100 saltó a casi $250 en el lapso de apenas seis meses.

LOMA NEGRA

u$s 954 millones

El grupo brasileño controlante, Camargo Correa, decidió salir a vender parte de la empresa a través de una oferta inicial de acciones. Con un timing perfecto, apenas después de las elecciones legislativas, obtuvo un excelente resultado, tanto en la colocación local como en la internacional. La cementera fue protagonista de la oferta pública inicial más grande de una empresa argentina desde que YPF recaudó u$s 2.700 millones en 1993. Los inversores apuestan a que la construcción siga liderando la reactivación de la actividad.

El hechizo de las Lebac multiplica los inversores minoristas

Se duplicó su número en los fondos comunes. Los altos rendimientos de los títulos del Banco Central y del Tesoro los alejan de los plazos fijos y los incorporan al mercado de capitales.

Justo cuando los inversores minoristas se vuelcan al mercado de capitales local, de la mano de las Lebac, los fondos comunes de inversión (FCI) y el blanqueo de activos, el año termina con la posibilidad de que se aplique un nuevo impuesto a la renta financiera para las personas físicas. Un arma de doble filo.

Una de las variables que caracterizaron la evolución de la industria de los fondos comunes de inversión en el último fue, justamente, el incremento de la participación de los inversores retail. La cantidad de cuentas cuotapartistas de personas humanas al cierre de septiembre se duplicó en términos interanuales, al superar las 411.000, y continúa creciendo a un ritmo acelerado.

Además del crecimiento en la cantidad de inversores, se incrementó el monto invertido. En septiembre promedió los $285.000, un 72% por sobre la inversión promedio de igual mes del año pasado. Esto llevó a que la participación de los inversores minoristas en el patrimonio administrado total subiera hasta el 22%, cuando tan sólo un año atrás era del 9,3%. Y el promedio histórico es del 8%.

“Esto consolida un cambio estructural en la actividad de administración de fondos comunes de inversión”, le dijo Leandro Fisanotti, director de Pellegrini Fondos Comunes de Inversión, a Road Show. “Un inversor, con un capital mínimo, accede a invertir en las mismas condiciones que uno grande. El mejor clima de negocios, el blanqueo de capitales, perspectivas de profundización de reformas institucionales y el marco de tasas reales positivas, unido a buenos rendimientos en renta variable, ayudaron a captar la atención de los inversores”, explicó.

En este marco del crecimiento del mercado de capitales, el total de cuentas comitentes activas en la Caja de Valores alcanzó un total de 364.146 en el tercer trimestre, un crecimiento del 12% interanual. En tanto, desde el inicio del actual Gobierno, la cantidad de cuentas se expandió un 22%.

“Para la industria de los fondos comunes de inversión, y para quienes trabajamos desde hace más de 25 años en ella, este es un año histórico por el enorme interés de los ahorristas”, aseguró Sigrid Tolaba, CEO de la administradora Southern Trust. “Todos esperamos que este sea el punto de inflexión de los fondos, que son un vehículo de ahorro por excelencia en países desarrollados y también en países vecinos”, amplió.

Las posibilidades de crecimiento del sector en Argentina quedan claras si se tiene en cuenta que la inversión en esos activos alcanza a un 3,5% del PBI, mientras que en Chile, Perú, Colombia, Uruguay y Bolivia va del 5% al 7%.

“Los datos de crecimiento resultan favorables, pero el nivel alcanzado por el mercado argentino sigue siendo bajo en relación a economías más desarrolladas. Queda mucho por crecer para alcanzar niveles comparables con países de la región. Brasil, por ejemplo, cuenta con más de 12 millones de inversores en fondos comunes”, opinó Fisanotti.

Las razones por las que los minoristas argentinos se aceraron al mercado de capitales son múltiples, pero básicamente fueron atraídos por la posibilidad de obtener un mejor rendimiento que con los depósitos a plazo fijo, en un contexto de altas tasas de interés.

Para Diego Falcone, head Portfolio Manager de Cohen, las Lebac “actuaron como imán para quienes hasta el momento solo consideraban los depósitos a plazo fijo como vehículos de inversión para sus ahorros en pesos”.

Tolaba coincidió. “Los rendimientos de los instrumentos locales son tremendamente atractivos y, en muchos casos, más eficientes desde el punto de vista impositivo. La ley de amnistía fiscal incorporó a los bancos un stock importante de dinero en las cuentas de los ahorristas. Las redes bancarias, distribuidores naturales de instrumentos de inversión, impulsan importantes campañas de marketing y captación”, dijo. Y agregó: “Hay un entorno económico y político que se va normalizando e inspira confianza, que es la materia prima esencial para construir el ahorro nacional”.

No obstante, la búsqueda de mayores rendimientos en las Lebac es considerada una puerta de entrada que, de a poco, va derramando en otro tipo de activos.

“En los últimos meses se vio un incremento en el ingreso de pequeños inversores a fondos más sofisticados, como los de renta mixta o acciones”, recordó Fisanotti.

Falcone espera que “durante el segundo semestre del año que viene la situación se revierta y los fondos puedan capturar la mayor parte del flujo de inversión que opte por otros instrumentos, una vez que las Lebac vean caer las altas tasas que hoy las convierten en una herramienta imbatible”.

Otro hito del año fue el blanqueo de capitales, y algunas administradoras de fondos captaron inversores que participaron en el sinceramiento hacia sus fondos de dólares. Este impulso a la inversión en FCI en dólares empujó su participación al 16,5% del patrimonio administrado hasta septiembre.

“Estos drivers están acompañados por algo menos percibido por los ahorristas: hay un enorme trabajo y compromiso del regulador (la Comisión Nacional de Valores) en impulsar el crecimiento del mercado de capitales y el ahorro de largo plazo bajo su supervisión, lo que se traduce en temas troncales como el proyecto de ley de mercado de capitales”, aseveró Tolaba. El especialista enumeró temas más cotidianos, como la reducción de los tiempos de los trámites, los controles automáticos, la digitalización de la documentación, la educación financiera y un circuito de comunicación muy dinámico con la industria.

En tanto, la tecnología también acerca a los inversores minoristas al mercado de capitales. Las plataformas online agilizan la búsqueda de información y los medios de pago, y dinamizan la velocidad de ejecución, lo que influye positivamente para generar adhesión e interés y se suma a la practicidad a la hora de invertir en fondos respecto de otros activos.

Además, la industria intenta crear una diversidad de productos para interesar a los minoristas. “Creemos que están todos los factores alineados para crear, educar y ofrecer fondos comunes de inversión de calidad a los ahorristas, legitimados por una autoridad de control, en un mercado a desarrollar y en el contexto de una Argentina encaminada a tener un enorme liderazgo regional”, observó Tolaba.

“La participación de inversores en fondos comunes de inversión tiene un efecto positivo en el desarrollo y profundización del mercado de capitales. Esto favorece la asignación de recursos en la economía, dinamizando las inversiones productivas. Y actúa como un instrumento de inclusión financiera y democratización del ahorro”, se entusiasmó Fasinotti.

Ahora se espera que el nuevo impuesto sobre la renta financiera no ahogue el impulso inversor.

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