En medio de un clima global de aversión al riesgo provocado por la escalada militar en Medio Oriente, la deuda soberana de Argentina ha logrado una performance que sorprende a los analistas.
Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), los bonos globales emitidos bajo legislación internacional han mostrado una mejora relativa del 2,8% mensual, superando el desempeño esperado para activos de su misma categoría.
Históricamente, los bonos argentinos son considerados instrumentos de alta sensibilidad (high beta); es decir, suelen caer mucho más que el resto cuando el mercado se asusta. Sin embargo, PPI identificó que mientras el escenario teórico —ajustado por riesgo— sugería un precio promedio de US$ 72,3, los Globales cerraron el 3 de abril cerca de los US$ 74,40.
Esta diferencia evidencia factores idiosincráticos locales que permitieron a los títulos argentinos amortiguar el impacto del shock geopolítico iniciado a fines de febrero.
Las cuatro razones detrás de la mejora relativa
Pedro Siaba Serrate, jefe de estrategia de PPI, señaló a Bloomberg Línea cuatro pilares fundamentales que juegan a favor del país en este contexto de guerra:
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Mejora en la cuenta corriente: Una dinámica más sólida en las cuentas externas.
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Estacionalidad de la cosecha: Se espera una oferta sostenida de divisas, ya que el 50% de las exportaciones agrícolas se liquidan entre abril y julio.
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Puente de financiamiento local: El Gobierno está utilizando el mercado doméstico a tasas convenientes para evitar las turbulencias externas.
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Ubicación estratégica: Argentina se encuentra en la región más pacífica del mundo y es un productor clave de insumos básicos (alimentos y energía).
Riesgo país: una suba más moderada que el EMBI Global
El riesgo país (medido por el EMBI de JPMorgan) también refleja esta resiliencia. Mientras que el promedio de los mercados emergentes subió un 8% entre fines de febrero y principios de abril, el indicador para Argentina escaló solo un 6,6% (pasando de 576 a 614 puntos).
A pesar de esta mejora relativa, Argentina sigue teniendo el segundo EMBI más alto de Latinoamérica, solo por debajo de Venezuela, y sus bonos se mantienen en el lote de los más baratos del mundo:
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Rendimiento a 10 años: 10,11% (frente al 8,9% de Ecuador).
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Comparativa global: Un bono argentino a 2030 rinde 8,89%, mientras que uno de Nigeria a igual plazo rinde 6,58%.
Qué esperar para los próximos meses
Desde el bróker Balanz Capital sostienen que, aunque el entorno de “risk-off” global presiona a los bonos, el proceso de acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) actúa como un ancla fundamental.
“Entendemos que el BCRA dispone de una ventana de oportunidad durante la liquidación de la cosecha. Noticias sobre posibles mejoras crediticias o financiamiento bilateral podrían actuar como catalizadores positivos para que los bonos converjan hacia el promedio de los países con calificación B-“, detalla el informe de Balanz.
