El barril de petróleo amenaza a superar los U$S 100 por el recorte de producción de los países árabes

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La guerra con Irán sigue sacudiendo al mercado energético global. Con petroleros evitando el estrecho de Hormuz y los depósitos acercándose a su límite, países clave del Golfo comienzan a reducir producción, aumentando la presión sobre los precios del crudo.

El mercado petrolero enfrenta una nueva jornada de fuerte incertidumbre mientras la guerra en Irán continúa alterando el flujo global de energía. Varios grandes productores del Golfo Pérsico están disminuyendo su producción ante la falta de espacio de almacenamiento y el bloqueo casi total del estrecho de Hormuz, una vía clave para el comercio mundial de crudo.

Los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait ya iniciaron reducciones en su bombeo debido a la saturación de los depósitos. A ellos se suma Irak, cuya producción habría caído cerca de un 60%. Otros países podrían verse obligados a tomar medidas similares si la situación logística continúa deteriorándose.

El problema se agrava porque numerosos petroleros están evitando atravesar el estrecho de Hormuz, lo que reduce rápidamente la cantidad de buques disponibles para cargar crudo en la región. Si todos los barcos disponibles quedan ocupados, los tanques en tierra podrían llenarse aún más rápido.

Hormuz paralizado y desvíos de exportaciones

El conflicto, que ya lleva nueve días, mantiene prácticamente cerrado el estrecho de Hormuz, por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Mientras tanto, Arabia Saudita intenta aliviar parte del impacto desviando volúmenes récord de crudo hacia su costa del mar Rojo para exportarlos desde allí.

Irán ha prometido continuar enfrentando los ataques de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero. El presidente Donald Trump afirmó el sábado que Washington podría ampliar sus objetivos dentro de territorio iraní, advirtiendo que las ofensivas seguirán “hasta que se rindan o colapsen por completo”.

El petróleo se acerca a los 100 dólares

Para analistas, operadores y ejecutivos del sector energético, el conflicto está acercando al mercado a un punto crítico. El Brent subió un 30% la semana pasada, su mayor avance en seis años, y quedó a pocos dólares del umbral psicológico de los 100 dólares por barril.

Algunos crudos de referencia en la región ya superaron ese nivel. Los futuros del Murban de Abu Dhabi cerraron el viernes en 103 dólares por barril, mientras que el crudo de Omán alcanzó los 107 dólares. En China, los futuros de petróleo negociados en Shanghái terminaron alrededor de 109 dólares por barril.

Según Stefano Grasso, gestor de cartera en el fondo singapurense 8VantEdge, cada día adicional de interrupciones aumenta la presión sobre los precios. En ese escenario, advierte, el mercado podría no tener un límite claro en el corto plazo.

Riesgos para la infraestructura energética

La situación también eleva la amenaza sobre instalaciones petroleras en la región. Arabia Saudita interceptó drones que se dirigían hacia el campo petrolero Shaybah, con capacidad para producir un millón de barriles diarios. Además, se han registrado ataques en Bahréin y Qatar.

El bloqueo del estrecho también está afectando directamente la producción. En Irak, el bombeo habría caído a entre 1,7 y 1,8 millones de barriles diarios, frente a unos 4,3 millones antes del conflicto.

Mientras tanto, Arabia Saudita incrementó notablemente los envíos desde sus terminales del mar Rojo, alcanzando unos 2,3 millones de barriles diarios este mes. Aunque es alrededor de un 50% más que cualquier mes desde finales de 2016, sigue muy por debajo de los cerca de 6 millones de barriles diarios que el reino suele exportar desde el Golfo Pérsico.

Intentos de Washington por estabilizar el mercado

Estados Unidos anunció medidas para proteger el transporte marítimo y facilitar seguros en la región del Golfo. El nuevo sistema de reaseguro marítimo cubriría pérdidas de hasta 20.000 millones de dólares.

El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que los precios actuales incluyen una “prima de miedo” que podría desaparecer con el tiempo. Según explicó, incluso en el peor escenario el impacto en los flujos petroleros sería temporal y la normalización podría tardar semanas, no meses.

Sin embargo, armadores y operadores marítimos sostienen que el principal problema no es el costo del seguro, sino la seguridad de barcos y tripulaciones. Muchos consideran imprescindible contar con escoltas navales o esperar al fin de las hostilidades.

Asia y Europa sienten el impacto

Las economías asiáticas dependientes de las importaciones son las primeras en sentir la presión. Japón, que obtiene más del 90% de su crudo desde Medio Oriente, evalúa permitir a las refinerías acceder a las reservas estratégicas del país.

China redujo sus exportaciones de combustibles para priorizar el abastecimiento interno, mientras que Corea del Sur analiza reinstaurar un límite a los precios del petróleo por primera vez en tres décadas.

En Europa, el impacto también es visible. El combustible para aviones en el noroeste del continente alcanzó un récord de 1.528 dólares por tonelada —equivalente a más de 190 dólares por barril— impulsado en parte porque cerca de la mitad de las importaciones de la Unión Europea suelen atravesar el estrecho de Hormuz.

Escenarios posibles

Analistas de ING estiman que el escenario base contempla unas cuatro semanas de interrupciones: dos semanas de perturbaciones totales seguidas por otras dos con impacto parcial.

En un escenario más extremo, el banco advierte que tres meses de interrupciones completas en el transporte de petróleo y gas natural licuado podrían llevar los precios del crudo a niveles récord durante el segundo trimestre del año.

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