El crédito al sector privado no logra ganarle a la inflación y marca un estancamiento real en marzo

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A pesar de un incremento nominal del 2,4%, los préstamos en pesos cayeron un 0,6% en términos reales durante el último mes. Los créditos hipotecarios y las líneas en dólares son los únicos segmentos que muestran dinamismo en un mercado marcado por la cautela y la incertidumbre de ingresos.

El mercado crediticio argentino cerró el primer trimestre de 2026 con señales de fatiga. Según el último informe de First Capital Group, el stock de préstamos al sector privado alcanzó los $95,7 billones, lo que representa un crecimiento nominal del 2,4% mensual. Sin embargo, al ajustar por la inflación estimada de marzo (en torno al 3,0%), el financiamiento sufrió una caída real del 0,6%.

“Completamos un trimestre con el mismo comportamiento: leves incrementos nominales que no llegan a compensar la pérdida del valor de la moneda. Esto nos indica un estancamiento en la recuperación del crédito”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

El informe desglosa un comportamiento heterogéneo según la finalidad del préstamo:

1. Consumo: Tarjetas y Personales en retroceso

Los préstamos personales encadenaron su sexto mes consecutivo de caída real (-0,4%), con un saldo de $20,5 billones. Barbero atribuye este freno a una doble pinza: por el lado de la oferta, los bancos mantienen una extrema cautela y no han generalizado la baja de tasas; por el de la demanda, las familias evitan endeudarse ante el alza de tarifas de servicios públicos, transporte y energía.

Por su parte, las tarjetas de crédito registraron una leve suba real del 0,2%, alcanzando los $24 billones, aunque el informe aclara que este movimiento responde más a factores técnicos de cierres contables que a un repunte genuino del consumo.

2. Sector Comercial: El refugio en el dólar

Los préstamos comerciales en pesos cayeron un 0,9% real en marzo. El sector productivo, especialmente aquel ligado al comercio exterior, ha comenzado a migrar sus deudas hacia la moneda extranjera aprovechando la estabilidad cambiaria.

En efecto, los préstamos en dólares saltaron un 5,4% mensual, totalizando US$ 21.336 millones. El 74% de esta deuda corresponde a líneas comerciales, que crecieron un sólido 8% en el mes, impulsadas por el dinamismo del agro, la energía y la minería, sectores que parecen inmunes a la volatilidad geopolítica global.

La excepción: Los créditos hipotecarios

La única línea que logró superar con claridad la barrera inflacionaria fue la de los créditos hipotecarios (incluyendo UVA). Este segmento creció un 0,8% real en el mes y un impactante 111,7% interanual, con un saldo de $7,3 billones.

Este fenómeno destaca ya que las operaciones formalizadas en marzo suelen ser el resultado de trámites iniciados en los meses de verano, tradicionalmente poco propicios para la actividad.

El desplome de los prendarios

En la vereda opuesta, los créditos prendarios sufrieron una caída real del 2,9%. A pesar de un aumento en la venta de vehículos, los compradores están optando por alternativas como los planes de ahorro en lugar del financiamiento bancario, debido a que las tasas y plazos actuales no resultan atractivos para los demandantes de unidades 0km.

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