Los traders aceleraron la salida de papeles del sector ante el temor a una disrupción profunda por la inteligencia artificial, con caídas históricas en enero.
El sector del software atraviesa su peor momento en años en Wall Street. El avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) está llevando a traders e inversores a desprenderse de acciones de compañías tecnológicas ante el temor de una disrupción profunda en modelos de negocio tradicionales, presión sobre precios y pérdida de ventajas competitivas.
El fenómeno ya tiene nombre en el mercado: “SaaSpocalipsis”, una referencia al derrumbe generalizado de las acciones de software como servicio (SaaS).
Caídas históricas y ventas sin precio
La ola vendedora se intensificó tras el lanzamiento de nuevas herramientas de IA por parte de Anthropic, en particular Claude Cowork, una plataforma de productividad orientada a abogados corporativos. La noticia golpeó de lleno a empresas de software legal y editorial.
Entre las caídas más relevantes se destacaron:
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London Stock Exchange Group: -13%
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Thomson Reuters: -16%
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LegalZoom: -20%
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CS Disco: -12%
La presión se extendió a todo el sector. El índice S&P North American Software acumula tres semanas consecutivas de pérdidas y cerró enero con una baja del 15%, el peor desempeño mensual desde octubre de 2008.
Operadores del mercado describen la dinámica como una salida forzada: ventas masivas sin atención al precio, impulsadas por la incertidumbre sobre el impacto estructural de la IA.
El temor a la disrupción del modelo SaaS
Los riesgos para la industria del software vienen creciendo desde principios de año. El avance de herramientas capaces de automatizar programación, generación de contenidos y análisis de datos reavivó el debate sobre la sustentabilidad de los márgenes y la fidelidad de los clientes.
El mercado teme que la IA genere:
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Mayor competencia y commoditización del software
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Presión a la baja sobre precios y licencias
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Menores barreras de entrada
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Reducción de plantillas y costos operativos
Este escenario amplía el rango de resultados posibles para el crecimiento futuro, dificultando la valuación de las compañías.
Resultados que no alcanzan para calmar al mercado
Durante la actual temporada de balances, solo el 67% de las empresas de software del S&P 500 superó las expectativas de ingresos, frente al 83% del sector tecnológico en general.
Aunque la mayoría cumplió con las previsiones de ganancias, el mercado dejó en claro que los resultados pasados pesan menos que las dudas sobre el futuro.
Un caso emblemático fue Microsoft, que pese a presentar sólidos números, sufrió un fuerte castigo bursátil ante la desaceleración del crecimiento en la nube y el escrutinio sobre su elevada inversión en IA. Enero fue el peor mes para la acción en más de una década.
Capital privado y bancos ajustan exposición
La cautela también se trasladó al mundo del capital privado. Fondos y gestores comenzaron a revisar carteras en busca de empresas vulnerables a la disrupción tecnológica.
En ese contexto, Apollo redujo casi a la mitad su exposición a software dentro de sus fondos de préstamos directos durante 2025, mientras que otras firmas contrataron consultores para evaluar riesgos estructurales en sus participadas.
Además, bancos de inversión como Piper Sandler recortaron recomendaciones sobre compañías del sector ante el riesgo de compresión de múltiplos y cambios en la demanda.
¿Oportunidad o trampa de valor?
A pesar del fuerte ajuste, algunos inversores ven señales técnicas de sobreventa. El índice de software cotiza con múltiplos en mínimos de varios años y muestra indicadores de sobreventa no vistos desde 2018.
Fondos especializados comenzaron a tomar posiciones selectivas, apostando a que solo un grupo reducido de compañías logrará consolidarse como ganadoras en la era de la IA.
Sin embargo, el consenso del mercado es claro: distinguir a los ganadores de los perdedores sigue siendo el principal desafío, en un sector donde la disrupción avanza más rápido que la capacidad de proyectar resultados.
