El peso argentino se ubica entre las monedas emergentes que más se apreciaron en el inicio de 2026, con una suba acumulada de 5,15% frente al dólar, según datos relevados por Bloomberg.
La evolución se da en un contexto de debilidad global de la divisa estadounidense y mayor ingreso de dólares al mercado local.
De acuerdo con un informe citado por Bloomberg, el desempeño del peso argentino se encuentra en línea con otras monedas de la región como el real brasileño, el peso mexicano y el peso chileno, que también mostraron apreciaciones frente al dólar en lo que va del año.
Factores que explican la apreciación del peso
La fortaleza de la moneda argentina responde tanto a factores internacionales como locales. Entre los primeros se destaca la debilidad global del dólar y el mayor flujo de capitales hacia mercados emergentes.
En el plano doméstico, influyen las tasas de interés en niveles elevados, la mayor oferta de divisas provenientes del sector agroexportador y las emisiones de deuda corporativa, que incrementaron la disponibilidad de dólares en el mercado.
Analistas del mercado señalaron que el sesgo monetario contractivo y el alto nivel de tasas impulsaron operaciones de carry trade, incentivando a inversores a vender dólares para posicionarse en instrumentos en pesos con mayores rendimientos.
Tipo de cambio y reservas
La apreciación del peso se produjo incluso con el Banco Central como comprador neto de divisas en el mercado cambiario, lo que contribuyó a la acumulación de reservas durante los primeros meses del año.
El tipo de cambio llegó a perforar el nivel de $1.400 por dólar, ubicándose en valores mínimos de los últimos cinco meses.
Un fenómeno inusual
El comportamiento del peso en 2026 resulta atípico respecto de la dinámica histórica. Habitualmente, el tipo de cambio suele subir durante el primer bimestre por la caída estacional de la demanda de dinero tras el cierre del año.
Sin embargo, en esta oportunidad la moneda argentina mostró un desempeño contrario al promedio histórico, impulsada por factores externos favorables y por el programa económico orientado a sostener tasas reales positivas y controlar la inflación.
La fortaleza cambiaria es considerada por el Gobierno como parte de la estrategia para consolidar la estabilidad macroeconómica, aunque algunos analistas advierten que un tipo de cambio apreciado podría afectar la competitividad si se mantiene en el tiempo.
