El Tesoro arrancó 2026 con alta adhesión, pero pagó tasas más caras para asegurar fondos

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En la primera licitación del año, el Gobierno logró renovar casi la totalidad de los vencimientos y adjudicó más de $9 billones, en un contexto de liquidez ajustada y mayores exigencias del mercado financiero.

La Secretaría de Finanzas cerró la primera licitación de deuda de 2026 con un resultado sólido en términos de adhesión, aunque a un costo más elevado.

El Tesoro adjudicó instrumentos por $9,37 billones sobre ofertas que superaron los $10 billones, lo que permitió alcanzar un nivel de renovación cercano al 98% de los compromisos que vencían en la subasta.

El resultado le dio alivio transitorio a las cuentas públicas, que venían tensionadas tras un fuerte pago de deuda realizado días atrás por unos US$4.200 millones, operación que había dejado prácticamente sin saldo la caja del Tesoro Nacional. En ese marco, la prioridad oficial fue absorber la mayor cantidad posible de pesos del mercado.

Sin embargo, el éxito en el rollover tuvo como contracara una suba significativa en las tasas convalidadas. En una plaza caracterizada por la escasez de liquidez y una elevada volatilidad de los rendimientos, los bancos y grandes inversores exigieron mayores retornos para seguir financiando al Estado.

La licitación incluyó un menú amplio de instrumentos, con predominio de letras capitalizables en pesos, bonos ajustados por inflación (CER), títulos atados al dólar y opciones a tasa fija y variable. Las mayores adjudicaciones se concentraron en letras de corto y mediano plazo, reflejando la preferencia del mercado por plazos acotados y activos líquidos.

Entre los papeles más demandados se destacaron las letras capitalizables con vencimientos en febrero y mayo de 2026, que ofrecieron tasas efectivas mensuales superiores al 3%, así como los instrumentos atados a la tasa TAMAR, que captaron más de $1,4 billones. En cambio, una de las letras dólar linked previstas para marzo quedó desierta, señal de cautela frente a ese tipo de cobertura.

Desde el sector financiero interpretaron el resultado como una confirmación del clima actual del mercado. “Se observa una demanda defensiva, con fuerte inclinación por instrumentos cortos, tasas fijas y TAMAR, en un contexto donde la liquidez sigue siendo limitada y los inversores priorizan flexibilidad antes que compromisos de largo plazo”, señalaron desde la firma PUENTE.

Así, el Gobierno consiguió comenzar el año cumpliendo con su objetivo inmediato de financiamiento, aunque el desafío hacia adelante será reducir el costo de la deuda en un escenario todavía marcado por la incertidumbre financiera.

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