Fate cierra su planta y despide a 920 trabajadores en medio del debate por la reforma laboral

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La combinación de apertura económica, conflictos gremiales de larga data y falta de competitividad empujaron la decisión

La histórica fábrica argentina de neumáticos Fate anunció el cese definitivo de sus operaciones, una noticia que pone fin a más de ocho décadas de trayectoria industrial y que dejará sin empleo a 920 trabajadores de su planta en San Fernando.

El comunicado oficial de la empresa coincide con el anuncio de un paro general de la CGT y el tratamiento de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Fuentes cercanas a la compañía precisaron que se trata de un cierre total y no de un concurso preventivo: “Se liquida todo y se baja la persiana”, asegurando que se abonarán las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores y las deudas con proveedores.

Sin embargo, la crisis de Fate se enmarca en un largo proceso de pérdida de competitividad y conflictos gremiales. “Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”, dijeron fuentes de la compañía. Esta competencia externa, potenciada por la eliminación de barreras arancelarias, resultó insostenible para una estructura de costos local que la propia empresa describió como afectada por una “abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias, deficiente infraestructura y elevada conflictividad gremial”.

El caso de Fate se suma así a una lista de empresas emblemáticas que han reducido o cesado sus operaciones, como Whirlpool, que en 2024 implementó despidos y suspensiones en su planta de Pilar ante la caída de ventas y la competencia de importados. Según datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), el empleo industrial acumuló una pérdida de 60.224 puestos desde agosto de 2023, mientras que un relevamiento sindical eleva esa cifra a 130.000 despidos para mediados de 2025.

La trayectoria de Fate en los últimos años estuvo marcada por una conflictividad gremial que precedió al actual contexto macroeconómico. Ya en 2022, la empresa vivió un prolongado conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) que paralizó las plantas del sector, llevando a Javier Madanes Quintanilla, su dueño, a calificar la situación como un “neo-anarquismo que impide producir”. En 2019, la firma ya había aplicado una reducción de 450 puestos y había recurrido a un Procedimiento Preventivo de Crisis. Para mediados de 2024, Fate reportaba pérdidas superiores a los 30 millones de dólares en el semestre y solicitó un nuevo PPC, argumentando que la “persistente falta de competitividad en los costos” y la “brusca caída de la demanda interna” hacían insostenible la operación.

A mediados de 2025, se registró un récord de importaciones de neumáticos: solo en mayo ingresaron más de 860.000 cubiertas al país, el volumen mensual más alto en más de veinte años, lo que obligó a las marcas nacionales a reducir sus precios hasta un 15%. La producción local de Fate, con una planta que llegó a fabricar más de 5 millones de neumáticos al año, se volvió inviable frente a los productos provenientes de Brasil, Chile y especialmente China, que ingresaban a precios que las fábricas locales aseguraban no poder igualar. La empresa denunció en su momento “escandalosas asimetrías” en el comercio exterior, señalando que el costo final de los productos locales resultaba muy superior al de los neumáticos fabricados en otros países. De hecho, muchos argentinos pasaban la frontera a Uruguay, Paraguay o Chile para cambiar las ruedas de sus autos y camionetas.

La reforma que se discute en el Congreso intenta abordar algunos de los sobrecostos laborales señalados por la empresa, pero llega después de que las reglas de juego cambiaran irreversiblemente para un sector que no pudo competir con la marea de importaciones.

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