La calificadora internacional Fitch Ratings señaló que una eventual mejora de la calificación crediticia de Argentina dependerá principalmente del fortalecimiento del frente externo y del acceso sostenido al financiamiento, más que de los avances fiscales registrados en los últimos meses.
Según un informe regional difundido por la agencia y citado por Bloomberg, Argentina mantiene actualmente una nota CCC+ en moneda extranjera a largo plazo, dentro de la categoría de mayor riesgo. Un ascenso de un escalón permitiría al país ingresar al rango B-, considerado altamente especulativo pero con menor nivel de vulnerabilidad.
Reservas y financiamiento, las claves
De acuerdo con Fitch, el principal obstáculo para una mejora en la calificación es la debilidad de la liquidez externa y la limitada capacidad de financiamiento, factores que siguen condicionando el perfil crediticio del país.
Si bien la agencia reconoce avances en materia fiscal y una desaceleración de la inflación, sostiene que la acumulación de reservas internacionales y la consolidación del acceso a los mercados serán determinantes para una eventual suba de nota.
El informe advierte que el actual esquema cambiario podría quedar expuesto ante cambios en la confianza de los inversores, shocks externos o un endurecimiento de las condiciones financieras globales.
Sin un umbral definido
Fitch señaló que no existe un nivel específico de reservas que active automáticamente una mejora de calificación, pero remarcó que la acumulación deberá ser significativa y sostenida en el tiempo.
La agencia también destacó que la evolución de las reservas está vinculada a la posibilidad de recuperar acceso pleno al financiamiento internacional, un elemento clave para fortalecer la posición crediticia argentina.
Vencimientos y calendario electoral
Entre los factores de seguimiento, Fitch mencionó los vencimientos por unos US$4.300 millones en bonos en dólares previstos para julio, que serán una prueba relevante para el programa financiero.
Además, la calificadora consideró que la cercanía del calendario electoral incrementa la necesidad de contar con mayores colchones de liquidez para enfrentar eventuales episodios de volatilidad.
Actualmente, Argentina se ubica entre los países latinoamericanos con calificación más baja dentro de la escala de Fitch, junto con Ecuador y Bolivia.
