Un informe del banco de inversión estadounidense destaca que Argentina entró en un ciclo de expansión energética sin precedentes. Las empresas del sector regresan a Wall Street para financiar infraestructura clave, con el objetivo de triplicar las exportaciones hacia 2030.
El panorama financiero para el sector energético argentino ha experimentado un giro radical. Según las últimas estimaciones de Goldman Sachs, la inversión en energía e infraestructura relacionada en el país podría alcanzar los U$S60.000 millones en los próximos cinco años.
Este flujo de capital está traccionado por la necesidad de ampliar la capacidad de transporte y procesamiento en Vaca Muerta, la formación de shale en la Patagonia que ya se consolida como una de las mayores reservas del mundo.
El fin de la refinanciación: el foco está en el crecimiento
A diferencia de los últimos años, donde las colocaciones de deuda en el exterior se utilizaban mayoritariamente para “parchear” balances y postergar vencimientos de deuda, las empresas de oil & gas están acudiendo a Nueva York con planes de expansión concretos. El primer trimestre de 2026 cerró como el más activo para la emisión corporativa desde 2017, alcanzando los U$S2.100 millones, consignó Bloomberg.
“Estamos entrando en un ciclo de inversión fuerte e intensivo en capital para desarrollar Vaca Muerta y la minería”, señaló Lisandro Miguens, jefe de Mercados de Capital de Deuda para América Latina de JPMorgan. El banquero destacó que la mayoría de las nuevas emisiones en el mercado primario tienen como destino final el gasto de capital (Capex), reflejando una apuesta estructural por el potencial productivo de la cuenca.
Infraestructura para un millón de barriles
El desafío operativo es monumental: Vaca Muerta produce actualmente unos 600.000 barriles de petróleo diarios, pero la industria apunta a superar la barrera del millón de barriles para 2030. Para lograrlo, la construcción de oleoductos y terminales es la prioridad absoluta.
En este marco, JPMorgan y Citigroup lideran gestiones para financiar un oleoducto de US$1.000 millones, mientras que TGS ya oficializó un plan de infraestructura por US$3.000 millones. Sin embargo, el proyecto de mayor envergadura lo encabeza YPF, que busca estructurar una ingeniería financiera de US$14.000 millones para potenciar su capacidad exportadora. El Gobierno nacional proyecta que, gracias a estas obras, las exportaciones de energía pasarán de los US$11.100 millones registrados el año pasado a **US$36.700 millones** para finales de la década.
Resiliencia ante la volatilidad geopolítica
A pesar de que el conflicto bélico en Medio Oriente introdujo volatilidad en los mercados el mes pasado, los expertos de Wall Street coinciden en que el apetito por los activos energéticos argentinos se mantiene firme. La necesidad de diversificar las fuentes de suministro global posiciona a la Argentina como un refugio estratégico de recursos fuera de las zonas de conflicto directo.
Adrián Guzzoni, de Citigroup, enfatizó que “el mercado está abierto” para las empresas locales sólidas. Mientras tanto, el soberano argentino mantiene la cautela: con el Riesgo País en torno a los 600 puntos, el ministro Luis Caputo ha manifestado que prefiere esperar a que las tasas compriman hacia el umbral de los 300 puntos básicos antes de convalidar el regreso de la República al mercado voluntario de deuda internacional.
