Impacto energético global: qué puede pasar con el precio del petróleo tras la caída de Maduro

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La captura de Nicolás Maduro tras una operación militar de Estados Unidos no solo reconfiguró el escenario político en Venezuela, sino que volvió a poner en primer plano una variable clave para el mercado energético global: el futuro de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

Con unos 303.000 millones de barriles, el país concentra cerca del 20% del crudo global y su destino será determinante tanto para la estabilización económica venezolana como para el equilibrio del mercado petrolero.

Pese a la magnitud del acontecimiento, los analistas coinciden en que el impacto inmediato sobre el precio del petróleo y los combustibles sería acotado. Phil Flynn, analista de Price Futures Group citado por CNN, sostuvo que el mercado ya descuenta buena parte del escenario político y que la incidencia real de Venezuela en la oferta actual es limitada.

Hoy el país produce alrededor de 1,1 millones de barriles diarios, apenas el 0,8% de la producción mundial, muy lejos de los más de 3,5 millones de barriles que bombeaba antes del avance del régimen socialista. Esta menor participación efectiva, combinada con un contexto de sobreoferta global proyectado para 2026, funcionaría como un amortiguador frente a un eventual salto abrupto de los precios.

Desde el punto de vista estructural, el potencial de Venezuela sigue siendo clave a largo plazo. Su crudo es mayormente pesado y ácido, un tipo de petróleo estratégico para refinerías de Estados Unidos, especialmente para la producción de diésel. Además, no se reportaron daños significativos en la infraestructura energética, lo que abre la puerta a una eventual reactivación si se normaliza el marco político y regulatorio y regresan las inversiones internacionales.

En el corto plazo, el foco del mercado estará puesto en dos hitos. Por un lado, la apertura del mercado de futuros del crudo este domingo a las 20:00 (hora local), que servirá como primer termómetro del impacto financiero del hecho. Por otro, la reunión de la OPEP prevista para las próximas horas, donde el cartel podría evaluar medidas para estabilizar las cotizaciones si detecta volatilidad excesiva.

Mientras tanto, las refinerías estadounidenses, diseñadas para procesar crudo pesado venezolano, siguen con atención la evolución del escenario político. Un eventual cambio de rumbo en Caracas podría acelerar el regreso de capitales externos y sentar las bases para reconstruir una industria que hoy opera a apenas un tercio de su capacidad, con implicancias relevantes para el mercado energético regional y global.

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