JPMorgan ve oportunidades para invertir en Argentina en 2026 y apuesta al carry trade en pesos

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El JPMorgan considera que el nuevo esquema cambiario argentino abre una ventana atractiva para el carry trade en 2026 y publicó una guía detallada para inversores internacionales interesados en el mercado local. El informe analiza el régimen de flotación administrada, las bandas cambiarias indexadas a la inflación, los principales instrumentos de deuda en pesos y el escenario para el dólar, la inflación y las reservas.

Según el banco estadounidense, el diseño actual del mercado cambiario reduce el riesgo de una corrección brusca del tipo de cambio y mejora la previsibilidad para quienes buscan aprovechar tasas reales positivas en moneda local.

Riesgo cambiario acotado y nuevo régimen de bandas

Uno de los puntos centrales del análisis es que la banda superior de intervención del Banco Central (BCRA) se ubica apenas 8% por encima del dólar mayorista, lo que limita el riesgo cambiario para las estrategias en pesos.

“El nuevo esquema marca un avance hacia un régimen más resiliente”, destacaron los analistas, al señalar que las bandas ahora se ajustan por inflación, a diferencia del esquema previo, cuando el crawling peg del 1% mensual generaba una apreciación real del techo cambiario en contextos de inflación más alta.

Para el JPMorgan, este cambio reduce la vulnerabilidad frente a shocks externos y fortalece el marco para inversiones financieras de corto y mediano plazo.

Lecap y Boncap, los instrumentos más líquidos

El informe identifica a las Lecap como los instrumentos en pesos con mayor liquidez. Se trata de bonos a tasa fija, con capitalización mensual y vencimientos de hasta noviembre de 2026. Los intereses se calculan bajo convención 30/360 y se pagan íntegramente al vencimiento.

En un segundo escalón aparecen los Boncap, que replican una estructura similar pero con plazos más largos, que se extienden hasta junio de 2027.

Ambos instrumentos registran un volumen diario cercano a los US$30 millones, con spreads acotados de entre 10 y 20 centavos, lo que los vuelve especialmente atractivos para estrategias de carry trade.

Cobertura inflacionaria y cambiaria

Para inversores que buscan protección frente a la inflación, el JPMorgan destaca los Boncer, que ajustan su capital por el coeficiente CER y pueden ser cupón cero o pagar intereses periódicos, con vencimientos de hasta seis años.

Los Bonte, en tanto, pagan un cupón fijo semestral del 29,5% anual e incluyen una opción de venta en abril de 2027.

Dentro de los instrumentos a tasa flotante, el banco menciona los Bontam y Letam, que combinan un componente fijo con la tasa TAMAR. Al vencimiento, el inversor cobra el mayor rendimiento entre ambas referencias.

Para quienes buscan cobertura cambiaria sin salir del mercado local, los bonos USD Linked permiten cobrar en pesos pero atados al dólar oficial.

Liquidez, spreads y acceso para extranjeros

De acuerdo al informe, los Bonte y Boncer operan volúmenes diarios cercanos a los US$10 millones, con spreads de alrededor de 30 centavos. Los Bopreal muestran un volumen de US$20 millones y spreads del 0,50%, mientras que los swaps de tasa (BCS) se posicionan como los instrumentos más líquidos, con US$50 millones diarios y spreads del 0,30%.

Un punto clave es que todos los bonos soberanos en pesos son euroclearables y cotizan a precio sucio, lo que facilita el ingreso y la salida de inversores internacionales.

Reservas: proyección más cauta que la del Gobierno

El JPMorgan estima que el BCRA acumulará alrededor de US$6.000 millones en reservas durante 2026, una proyección más conservadora que la del Gobierno, que apunta a un rango de entre US$10.000 y US$17.000 millones.

No obstante, el banco reconoce riesgos al alza, vinculados a una mayor demanda de pesos y al impacto de medidas fiscales recientes. Según sus cálculos, las compras diarias del BCRA —equivalentes al 5% del volumen operado— podrían ubicarse entre US$10 y US$30 millones por día, dependiendo de la actividad del mercado.

Menor dolarización y mayor confianza en el peso

Otro factor destacado es la desaceleración de la dolarización del sector privado. Los flujos mensuales de compra de activos externos cayeron desde un pico de US$6.600 millones en septiembre de 2025 a US$1.100 millones en noviembre, el nivel más bajo desde la salida del cepo.

Esta moderación sugiere, según el JPMorgan, una mayor confianza en el peso, lo que podría facilitar la estrategia de acumulación de reservas del Banco Central.

Qué espera el JPMorgan para el dólar

De cara a fin de año, el banco proyecta que la banda superior del tipo de cambio se ubique en torno a los $1.900–$2.000 por dólar en diciembre de 2026, en un contexto de inflación en desaceleración y tasas reales todavía elevadas.

En ese escenario, el JPMorgan concluye que Argentina vuelve a ofrecer oportunidades tácticas para inversores financieros, con un régimen cambiario más previsible y un menú amplio de instrumentos en pesos para estrategias de carry trade.

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