Mercosur y Unión Europea sellan el acuerdo comercial: qué prevé el pacto y por qué es clave para la Argentina

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Tras más de dos décadas de negociación, ambos bloques cerraron un entendimiento estratégico que abre el mercado europeo a las exportaciones del Mercosur, fija reglas estables para el comercio y redefine la inserción internacional de la Argentina en un contexto global más proteccionista.

Luego de 25 años de idas y vueltas, el Mercosur y la Unión Europea cerraron finalmente su Acuerdo de Asociación Estratégica, un pacto de alto impacto económico y político que promete cambiar el perfil del comercio exterior argentino. La definición llegó el 9 de enero, cuando la UE resolvió sus diferencias internas y habilitó la firma del entendimiento, que ahora inicia su etapa de implementación y ratificación.

El acuerdo se da en un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas, conflictos comerciales y retrocesos en el multilateralismo. En ese marco, el pacto entre ambos bloques apunta a consolidar reglas previsibles y un mayor grado de integración entre dos regiones que, en conjunto, representan una porción significativa del comercio mundial.

Un acuerdo con tres ejes centrales

El entendimiento entre el Mercosur y la UE se estructura en torno a tres pilares:

  • Comercio: crea una zona de libre comercio con normas sobre acceso a mercados, eliminación de aranceles, cuotas, reglas de origen, medidas sanitarias, propiedad intelectual, compras públicas y defensa comercial.

  • Diálogo político: establece instancias permanentes de coordinación y cooperación birregional, con presencia conjunta en foros internacionales.

  • Cooperación económica: promueve el fortalecimiento de los vínculos productivos y comerciales, con especial atención a las pymes.

Mientras se completa el proceso legislativo, entrará en vigencia un Acuerdo Comercial Interino, que permitirá aplicar el capítulo comercial sin pasar por los parlamentos nacionales de los 27 países europeos, acelerando la puesta en marcha de los beneficios.

Acceso al mercado europeo y oportunidades para la Argentina

La Unión Europea, tercera economía mundial, concentra un mercado de 450 millones de consumidores con alto poder adquisitivo. Con el acuerdo, otorgará beneficios arancelarios al 99,5% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur.

En los hechos, esto implica:

  • Eliminación inmediata de aranceles para cerca del 70% de los productos, como maní, porotos y harina de soja, frutas, legumbres, aceites industriales y productos pesqueros.

  • Desgravaciones graduales, de entre cuatro y diez años, para bienes como biodiésel, cítricos, alimentos elaborados, arroz, vinos y conservas.

  • Cuotas arancelarias para productos sensibles, entre ellos carne bovina, aviar y porcina, lácteos, miel, arroz, etanol y maíz.

Un aspecto clave es que el primer país del Mercosur que ratifique el acuerdo podrá utilizar inicialmente la totalidad de las cuotas, hasta que el resto de los socios complete el proceso.

Cambios en retenciones y reglas de juego

El pacto también introduce compromisos relevantes en materia de política comercial. Argentina deberá eliminar los derechos de exportación hacia la UE a partir del tercer año de vigencia, con excepciones para cadenas específicas. En el caso de la soja, se fijan topes máximos que comenzarán en 18% y descenderán gradualmente hasta el 14%.

Además, el acuerdo limita el uso de restricciones cuantitativas y mecanismos discrecionales en el comercio, reforzando la previsibilidad y la seguridad jurídica para los exportadores.

Reglas sanitarias, ambiente e indicaciones geográficas

El capítulo sanitario y fitosanitario establece procedimientos claros y plazos definidos, basados en criterios científicos, para evitar barreras arbitrarias al comercio. También se crean instancias de diálogo técnico permanente.

En materia ambiental y laboral, el acuerdo ratifica compromisos internacionales y establece la obligación de no reducir estándares de protección para fomentar exportaciones o inversiones.

Uno de los puntos más sensibles fue el reconocimiento de indicaciones geográficas: el Mercosur aceptó denominaciones europeas, mientras que la UE reconoció más de un centenar de productos argentinos, con períodos de transición y excepciones para usos históricos.

Un acuerdo estratégico en un mundo fragmentado

Más allá del impacto inmediato sobre el comercio, el acuerdo Mercosur–UE funciona como un ancla de previsibilidad para las políticas económicas, moderniza regulaciones internas y mejora la posición del bloque en las cadenas globales de valor. También refuerza el atractivo del Mercosur como destino de inversiones y como plataforma exportadora hacia Europa.

En un contexto internacional cada vez más volátil, el cierre de este acuerdo marca un punto de inflexión para la Argentina y para la región, con potencial para ampliar exportaciones, atraer capitales y consolidar una inserción externa más estable y diversificada.

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