La operación podría superar los US$1.000 millones e incluye la refinería de Dock Sud y una red de unas 700 estaciones, que concentran cerca del 19% del mercado de combustibles. Las negociaciones siguen abiertas.
La comercializadora global de energía Mercuria Energy Group se encuentra en negociaciones avanzadas para adquirir los activos de Raízen en Argentina, una operación que podría convertirse en una de las ventas más relevantes del sector energético local en los últimos años.
Según fuentes cercanas al proceso, el acuerdo en discusión superaría los US$1.000 millones, aunque todavía no se firmó ningún contrato y la transacción podría no concretarse. Mercuria ya había sido señalada en noviembre como uno de los principales interesados en la puja por los activos.
Qué activos están en juego
El paquete incluye la refinería Dock Sud, ubicada en la provincia de Buenos Aires, con una capacidad de procesamiento de 101.000 barriles diarios, lo que la posiciona como la tercera más grande del país, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Además, la operación contempla una red de alrededor de 700 estaciones de servicio, que representa aproximadamente el 19% de las ventas de combustibles en Argentina, según cifras del líder del mercado, YPF.
La estrategia de Mercuria en el país
Mercuria busca fortalecer su presencia en el negocio del refinado en un contexto marcado por la expectativa de una mayor desregulación del mercado energético bajo el gobierno de Javier Milei. En los primeros meses de gestión, el Ejecutivo avanzó con la liberalización de los precios del crudo y los combustibles, un factor clave para el atractivo de este tipo de inversiones.
La firma ya tiene operaciones en el país a través de su participación mayoritaria en Phoenix Global Resources, compañía con actividad en áreas de shale oil en la Patagonia.
Por qué Raízen vende sus activos
Raízen, controlada por Shell Plc y el grupo brasileño Cosan SA, decidió desprenderse de activos en medio de una delicada situación financiera. La empresa enfrentó en las últimas semanas fuertes recortes en su calificación crediticia por parte de Fitch Ratings y S&P Global Ratings, que advirtieron sobre problemas de liquidez y un nivel de endeudamiento elevado.
Este escenario derivó en una fuerte caída en el precio de sus bonos, tras una ola de ventas impulsada por la preocupación de los inversores.
Un movimiento que refleja una tendencia global
El interés de Mercuria se enmarca en una tendencia más amplia de las grandes casas comerciales de materias primas, que buscan adquirir infraestructura energética para capturar mayores márgenes tras la crisis global desatada por la guerra en Ucrania.
Raízen había comprado estos activos en 2018, cuando Shell decidió venderlos en el marco de un ciclo anterior de reformas promercado en Argentina. En los últimos años, sin embargo, la compañía se vio afectada por inversiones en biocombustibles que no lograron los resultados esperados, en un contexto de menor demanda.
Por el momento, ni Mercuria ni Raízen realizaron comentarios oficiales, mientras las negociaciones continúan y el mercado sigue de cerca una operación que podría redefinir el mapa del downstream energético en Argentina.
