Moody’s advierte que la morosidad seguirá subiendo en los bancos argentinos

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La calificadora de riesgo pone la lupa sobre el sistema financiero y proyecta que el nivel de impagos en préstamos y tarjetas no cederá durante el primer semestre de 2026.

El optimismo por la expansión del crédito privado en Argentina durante el último año enfrenta ahora su mayor desafío. Según el último reporte de Moody’s, la morosidad bancaria ha iniciado una escalada que ya posiciona la irregularidad de la cartera privada en un 5,5%, la cifra más alta registrada desde 2021.

Radiografía del incumplimiento: El consumo, el eslabón más débil

El informe de la agencia de riesgo revela una brecha marcada entre el comportamiento de las empresas y el de los individuos. Mientras que el sector corporativo mantiene una conducta de pago saludable con una mora cercana al 2,5%, el segmento de las familias argentinas muestra señales de agotamiento financiero:

  • Hogares en alerta: La tasa de morosidad en préstamos para individuos trepó al 9,3%.

  • Tarjetas y Fintechs: En sectores de préstamos no bancarios y consumo rápido, los niveles de impago han perforado la barrera del 20%.

Las 3 causas detrás de la falta de pago

Para Moody’s, el fenómeno no es casual, sino el resultado de un cambio en las condiciones macroeconómicas que afecta directamente la liquidez de los usuarios:

  1. Desaparición de la “licuación” de deuda: Con una inflación en descenso, las cuotas fijas o ajustables ya no se vuelven insignificantes frente al salario. Hoy, el peso de la deuda se siente con toda su fuerza nominal.

  2. Apalancamiento excesivo: Durante 2025, el acceso masivo al crédito permitió sostener el consumo, pero muchos hogares llegaron a 2026 con su capacidad de pago al límite.

  3. Tasas reales positivas: El costo financiero total (CFT) se ha encarecido en términos reales, lo que hace que refinanciar saldos sea una trampa de deuda para quienes no llegan a fin de mes.

Advertencia sobre el crédito en dólares: Moody’s subrayó el peligro de extender líneas de crédito en moneda extranjera a sectores sin capacidad de generar divisas, lo que podría inyectar una inestabilidad sistémica innecesaria.

¿Qué esperar para el resto de 2026?

La agencia estima que la situación de morosidad no encontrará un piso hasta bien entrada la segunda mitad del año. Esto obligará a las entidades financieras a ser mucho más selectivas y restrictivas con sus nuevos clientes.

Para el usuario de a pie, esto se traduce en menores límites de compra en tarjetas y requisitos más exigentes para acceder a préstamos personales o hipotecarios.

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