El gigante fintech de América latina desembarca en el país con un plan millonario, promociones agresivas y foco en depósitos y préstamos. El sector financiero ya habla de un cambio de escenario.
El mercado fintech argentino está en plena ebullición tras confirmarse que Nubank, la fintech más grande de Brasil y de toda América Latina, abrirá oficinas en la Argentina para competir de lleno con bancos y billeteras digitales.
La compañía brasileña, que ya supera los 120 millones de clientes en la región, evalúa lanzar en el país su oferta completa, con tasas elevadas para depósitos, beneficios promocionales y mayor acceso al crédito, en un mercado donde el uso de fintech ya está completamente consolidado.
Según informaron medios brasileños, Nubank invertirá unos US$ 474 millones en los próximos cinco años, como parte de su estrategia de expansión regional.
Buenos Aires, nuevo hub regional de Nubank
La fintech confirmó que abrirá una oficina en la Ciudad de Buenos Aires, que funcionará como hub regional de desarrollo, sumándose a sus sedes en São Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Ciudad de México, Bogotá y a las oficinas en Estados Unidos, ubicadas en Miami y Palo Alto.
Desde la empresa explicaron que la expansión responde al fuerte crecimiento de su base de usuarios: en solo cinco años pasó de 59 millones a más de 127 millones de clientes en Brasil, México y Colombia.
Actualmente, Nubank cuenta con más de 9.500 empleados en la región y busca seguir ampliando su presencia en mercados con alta adopción digital.
Un mercado ideal para el desembarco
El arribo de Nubank se da en un contexto especialmente favorable: en la Argentina ya existen más de 322 millones de cuentas digitales, entre bancos y billeteras virtuales.
En promedio, cada argentino tiene ocho cuentas financieras: cuatro en fintech o billeteras digitales y otras cuatro en bancos tradicionales, lo que convierte al país en uno de los mercados más competitivos y sofisticados de la región en servicios financieros digitales.
Con su llegada, Nubank promete recalentar la competencia por los depósitos, el crédito y los usuarios, en un escenario donde las fintech ya disputan de igual a igual con la banca tradicional.
