La escalada del conflicto con Irán golpea a los mercados financieros internacionales. Acciones en Asia, Europa y Wall Street operan en rojo mientras el petróleo se dispara por encima de los u$s100 y aumenta la volatilidad global.
Los mercados internacionales comenzaron la semana con un marcado clima de nerviosismo financiero, impulsado por la incertidumbre que genera la guerra en Medio Oriente. Los inversores temen que el conflicto en Irán se prolongue más de lo previsto, pese a que inicialmente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había sugerido que podría resolverse en pocas semanas.
El resultado fue una jornada de fuertes bajas en las principales bolsas del mundo, con pérdidas generalizadas en Asia, Europa y Estados Unidos.
Asia lidera las caídas
Las primeras señales de tensión llegaron desde los mercados asiáticos. Japón fue uno de los países más afectados, en parte por su alta dependencia energética de Medio Oriente.
El índice Nikkei 225 de la Bolsa de Tokio cayó 5,2%, reflejando la preocupación de los inversores por un posible impacto en el suministro global de petróleo. Japón es la cuarta economía del mundo y el quinto mayor importador de crudo, con aproximadamente el 95% de su abastecimiento proveniente de esa región.
Frente a este escenario, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, señaló que el país dispone de reservas estratégicas equivalentes a 254 días de consumo. Según informó la agencia Kyodo News, el gobierno analiza la posibilidad de liberar parte de esos recursos para amortiguar el impacto en el mercado.
Corea del Sur también sufrió el impacto de la volatilidad. El índice KOSPI de la bolsa de Seúl cerró con una caída del 6%, en un contexto de fuerte dependencia energética que convierte al país en el cuarto mayor importador de petróleo del mundo.
En China, los retrocesos fueron más moderados pero igualmente reflejaron el clima de cautela. El Shanghai Composite cayó 0,7%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong perdió 1,4%.
Wall Street y Europa también operan en rojo
La tendencia negativa también se trasladó a Estados Unidos. En Wall Street, el S&P 500 retrocede 1,50%, el Nasdaq Composite —de fuerte peso tecnológico— cae 1,34% y el Dow Jones registra una baja cercana al 1,80%.
Entre las pocas acciones que muestran avances aparecen Live Nation (+6,8%), Dow Inc (+3,9%) y CF Industries (+3,8%). En contraste, las mayores pérdidas se concentran en el sector turístico y de transporte: Carnival Corp cae 8,74%, Royal Caribbean Cruises retrocede 7,51% y United Airlines pierde 7,58%.
La volatilidad también se refleja en el índice VIX, conocido como el “índice del miedo”, que sube 6,85%, señal de que los inversores anticipan fuertes movimientos en los mercados.
En Europa, el panorama también es negativo. El Euro Stoxx 50 cae 1,63%, mientras que los principales índices nacionales registran retrocesos: el DAX alemán baja 1,37%, el CAC 40 francés pierde 1,94% y el FTSE 100 del Reino Unido retrocede 1,17%.
El petróleo supera los 100 dólares
En el mercado de materias primas, el petróleo registra fuertes subas impulsadas por el temor a interrupciones en la producción y el transporte de crudo.
El West Texas Intermediate (WTI) llegó a dispararse más de 25% durante la jornada y, aunque luego moderó su avance, todavía sube cerca de 12,8%, con una cotización de 102,38 dólares por barril. Se trata de su nivel más alto desde junio de 2022, cuando el mercado estaba tensionado por la invasión rusa a Ucrania.
El Brent, referencia para Europa, también registró fuertes movimientos. Tras un salto inicial de más de 24%, mantiene una suba cercana al 12% y cotiza alrededor de 103,56 dólares por barril.
Movimientos mixtos en metales y granos
Mientras el petróleo se dispara, otros activos considerados refugio muestran un comportamiento diferente. El oro cae 1,4%, en un contexto en el que el dólar gana terreno como activo seguro. La plata también retrocede, con una baja de 0,39%.
En el segmento agrícola predominan las subas, un comportamiento habitual en escenarios de tensión geopolítica. El trigo avanza 0,73%, el maíz sube 0,87% y la soja registra una mejora de 1,04%, impulsados por la incertidumbre global que suele favorecer a las materias primas.
