Por la suba del combustible se aceleró a 3,3% anual la inflación en Estados Unidos

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El IPC registró su primera aceleración desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, con un fuerte impacto del encarecimiento de la energía tras las tensiones en el Estrecho de Ormuz.

La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en marzo y alcanzó 3,3% interanual, impulsada principalmente por el fuerte aumento del precio de la gasolina en medio de la crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente.

Según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró también un aumento de 0,9% mensual, triplicando el ritmo de febrero (0,3%) y marcando el primer dato completo desde el inicio de la guerra a fines de febrero.

El principal motor del incremento fue el sector energético, que aportó gran parte de la suba tras el salto en los combustibles. Entre febrero y marzo, el precio de la gasolina trepó 21,2%, un movimiento que no se observaba desde 1967 y que se trasladó rápidamente a los costos de transporte y a otros bienes y servicios.

La presión energética está vinculada directamente a la escalada geopolítica en Medio Oriente. Tras los primeros bombardeos sobre territorio iraní, Teherán decidió cerrar parcialmente el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas que se consume a nivel mundial. La restricción al tránsito marítimo generó un shock inmediato en los mercados energéticos y elevó los precios del crudo.

Como consecuencia, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos superó US$4,15 por galón (unos US$1,10 por litro), niveles que no se registraban desde la primavera de 2024, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA).

Más allá del impacto de la energía, la inflación subyacente, que excluye alimentos y combustibles, también mostró una leve aceleración. El índice núcleo avanzó 0,2% mensual y 2,6% interanual, apenas por debajo de las expectativas del mercado, lo que sugiere que el resto de los precios mantiene una dinámica relativamente moderada.

Dentro de la canasta, el componente de servicios mostró una desaceleración marginal, con un aumento de 0,2% mensual frente al 0,3% registrado en febrero, mientras que el rubro de alquileres y vivienda se mantuvo estable en torno al 0,3%.

El aumento de los combustibles comenzó a sentirse rápidamente en el consumo. Los hogares estadounidenses registraron subas en transporte, alimentos y servicios vinculados a la energía, lo que reavivó las preocupaciones sobre el poder adquisitivo.

Desde la Casa Blanca, el gobierno del presidente Donald Trump sostuvo que el repunte inflacionario sería transitorio y aseguró que la prioridad es estabilizar el mercado energético y evitar un impacto prolongado sobre los consumidores.

En los mercados financieros, el dato fue interpretado como menos negativo de lo esperado. Aunque la inflación interanual superó el registro de febrero (2,4%), quedó levemente por debajo del consenso de analistas, que anticipaba un 3,4%. Tras la publicación, los futuros del S&P 500 y del Nasdaq operaron en terreno positivo, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se ubicó cerca de 4,29%.

De cara a los próximos meses, los analistas advierten que la trayectoria de la inflación dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de las condiciones del mercado energético global. Si las restricciones en el Estrecho de Ormuz se mantienen o se profundizan, la presión sobre los precios de la energía podría extenderse durante el segundo trimestre y volver a trasladarse al resto de la economía.

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