La baja del riesgo país refleja una mejora en la percepción del mercado y abre la puerta a un acceso gradual al financiamiento externo, en un contexto clave para la estabilidad macroeconómica.
Que el riesgo país se acerque a los 500 puntos es relevante porque refleja una mejora en la percepción de riesgo soberano, asociada al proceso de estabilización y a la recomposición de reservas. Más que un nivel puntual, lo importante es la señal de que el mercado empieza a validar un régimen de menor volatilidad, indica Eric Ritondale, economista en jefe de Puente.
Acceso a los mercados y menor dependencia del financiamiento interno
Una compresión adicional del riesgo país acercaría aún más a Argentina a una instancia de acceso gradual a los mercados, en línea con experiencias recientes en la región, como el caso de Ecuador. Ese acceso es clave no solo para refinanciar vencimientos, sino también para consolidar la estabilización, reducir la dependencia de fuentes internas de financiamiento y facilitar una recuperación más rápida del crédito bancario, lo que a su vez ayuda a apuntalar el crecimiento.
Qué necesita validar el mercado para una baja sostenida
En términos de hasta dónde puede llegar, el proceso suele ser gradual y condicionado. El mercado tiende a exigir validaciones adicionales en materia de acumulación sostenida de reservas, disciplina fiscal y financiera, avances en reformas y consistencia del marco macroeconómico. En ese sentido, 2026 aparece como una ventana relevante para construir buffers y avanzar en el reingreso a los mercados.
Elecciones 2027 y vencimientos en dólares: el factor clave
Esto es particularmente importante de cara a 2027, un año con elecciones presidenciales y un perfil de vencimientos en dólares más exigente. Contar con acceso al mercado voluntario ayudará a mitigar riesgos de volatilidad en ese contexto y a sostener una dinámica más ordenada de financiamiento.
Al mismo tiempo, mejores condiciones de financiamiento externo se traducen en un aumento de la inversión privada, una normalización más rápida del crédito doméstico y en una dinámica de crecimiento más sostenida, reforzando el proceso de estabilización.
