Mientras las grandes compañías registran niveles de mora cercanos al 0,9%, las pymes alcanzan alrededor del 4%. El incremento es del 200% interanual
Un reciente informe de la consultora Fidelitas encendió señales de alarma sobre la situación financiera de las empresas argentinas, especialmente de las pequeñas y medianas (pymes), al registrar un récord histórico en la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos. Este indicador, considerado un termómetro directo de la liquidez empresarial, refleja tensiones crecientes en la cadena de pagos y plantea interrogantes sobre la sustentabilidad de la recuperación económica.
Un salto histórico en los rechazos
Según el relevamiento, diciembre marcó un punto crítico con 97.612 cheques rechazados, el nivel más alto de la serie, lo que implica un aumento cercano al 200% interanual. La tendencia no se revirtió en los primeros meses de 2026: enero y febrero mantuvieron cifras elevadas (89.352 y 86.350 rechazos, respectivamente), consolidando un escenario de fuerte estrés financiero. ()
En términos monetarios, el deterioro también es significativo. Mientras que el promedio mensual de cheques rechazados rondaba los USD 30 millones, en el último trimestre escaló a aproximadamente USD 180 millones mensuales, acumulando cerca de USD 600 millones entre diciembre y febrero. ()
El cheque rechazado como señal temprana
El informe destaca que el rechazo de cheques constituye un indicador adelantado de problemas financieros, ya que refleja la imposibilidad inmediata de cumplir con obligaciones. A diferencia de la mora bancaria —que evidencia un deterioro acumulado—, el cheque sin fondos funciona como una alerta temprana sobre la falta de liquidez en las empresas.
Este fenómeno es especialmente relevante en Argentina, donde el cheque (incluido el e-cheq) sigue siendo una herramienta clave de financiamiento del capital de trabajo para las pymes.
Impacto desigual: pymes en el centro de la crisis
Uno de los aspectos más críticos del informe es la asimetría entre grandes empresas y pymes. Mientras las grandes compañías registran niveles de mora cercanos al 0,9%, las pymes alcanzan alrededor del 4%, evidenciando mayores dificultades para acceder al crédito y sostener su operatoria. ()
Además, algunos sectores muestran niveles de morosidad particularmente elevados, como molinería, cuero, muebles, indumentaria y construcción, lo que refuerza la idea de un deterioro heterogéneo dentro del entramado productivo.
Efecto contagio en la cadena de pagos
El aumento de cheques rechazados no es un problema aislado: tiene un fuerte potencial de propagación. En una economía interconectada, el incumplimiento de una empresa implica el ingreso no percibido de otra, generando un efecto dominó en la cadena de pagos. ()
Esto es particularmente preocupante en sectores donde las pymes actúan como proveedoras de grandes compañías. Si un eslabón falla, puede desencadenar interrupciones productivas, retrasos en entregas y problemas de abastecimiento a lo largo de toda la cadena.
Restricción crediticia y contexto macroeconómico
El informe también señala que el deterioro en los indicadores financieros está llevando a los bancos a endurecer sus condiciones de financiamiento: plazos más cortos, mayores exigencias y menor disponibilidad de crédito. Esta reacción, si bien lógica desde el punto de vista del sistema financiero, agrava la falta de liquidez en las empresas. ()
Todo esto ocurre en un contexto macroeconómico caracterizado por una combinación de factores: apreciación cambiaria, costos en alza, crédito restrictivo y una demanda aún débil. Si bien se observan señales de estabilización, la recuperación resulta desigual y no alcanza a aliviar a toda la estructura productiva.
