La Bolsa de Nueva York estudia lanzar una plataforma paralela con operaciones continuas y liquidación inmediata, apuntada a nuevos inversores y al trading global fuera del horario tradicional.
La Bolsa de Nueva York (NYSE) empezó a dar forma a una idea que hasta hace poco parecía lejana: permitir operaciones las 24 horas del día, los siete días de la semana. El proyecto, aún en etapa de análisis, buscaría adaptarse a un mercado cada vez más digital, global y activo fuera del horario bursátil clásico.
Actualmente, el principal mercado accionario del mundo funciona entre las 9.30 y las 16 (hora local). Sin embargo, la iniciativa no implicaría modificar ese esquema, sino crear una plataforma independiente, separada de la operatoria tradicional, que habilite transacciones continuas y con liquidación casi instantánea.
Cómo sería la nueva operatoria
Según la información preliminar, este nuevo espacio permitiría negociar órdenes expresadas directamente en dólares y ofrecería financiamiento apoyado en stablecoins, es decir, criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable. Además, serviría como base para el intercambio de versiones tokenizadas de acciones, una tendencia que gana terreno en los mercados financieros más innovadores.
El interés por ampliar los horarios no es casual. El volumen de operaciones fuera de la franja habitual viene creciendo de manera sostenida desde 2019, pero el salto más fuerte se dio a partir de 2024, cuando el promedio diario superó los US$61.000 millones.
Un guiño a inversores jóvenes y globales
Dentro de la NYSE consideran que un mercado abierto de forma permanente podría atraer a pequeños inversores, en especial a los más jóvenes, acostumbrados a operar desde aplicaciones y en tiempo real. También sería una puerta de entrada para operadores ubicados fuera de América, que hoy deben adaptarse a husos horarios poco convenientes.
No obstante, el proyecto genera reparos. Algunos analistas sostienen que los grandes fondos y los inversores institucionales no ven una ventaja clara en operar durante la madrugada, y que los bancos y otras piezas clave del sistema financiero difícilmente extiendan sus propios horarios.
El desafío de la infraestructura
La principal incógnita pasa por la coordinación: aunque una bolsa pueda operar de manera continua, el resto del engranaje financiero —cámaras de compensación, bancos, sistemas de pago— no funciona 24/7. Sin ese alineamiento, advierten especialistas, la eficiencia del nuevo esquema podría verse limitada.
Por ahora, Wall Street explora el terreno. Si el proyecto avanza, podría marcar un cambio profundo en la forma de operar en los mercados tradicionales y acelerar la convergencia entre finanzas clásicas y activos digitales.
