PF reportó las mayores ganancias de la última década al presentar su balance anual 2025, con un EBITDA ajustado de unos US$5.000 millones, impulsado principalmente por el crecimiento de la producción en Vaca Muerta y un fuerte plan de inversiones.
Se trata del resultado operativo más alto en diez años, alcanzado en un contexto de caída de precios internacionales del petróleo y gracias a mejoras en eficiencia y optimización de costos.
Durante 2025, la compañía invirtió cerca de US$4.477 millones, de los cuales el 72% se destinó al desarrollo no convencional, especialmente en Vaca Muerta. La producción de shale promedió unos 165.000 barriles diarios, con un crecimiento interanual del 35%, mientras que hacia fin de año alcanzó niveles superiores a los 200.000 barriles diarios.
Actualmente, el petróleo no convencional representa alrededor del 70% de la producción total de la petrolera y permitió compensar la declinación de los campos maduros. Además, la empresa logró reducir significativamente sus costos de extracción durante el año.
En materia de reservas, las reservas shale en Vaca Muerta superaron los 1.100 millones de barriles equivalentes, lo que representó un fuerte crecimiento interanual y consolidó el peso del desarrollo no convencional dentro del negocio.
En el segmento de refinación y comercialización, las ventas de combustibles registraron un crecimiento interanual y las refinerías operaron con altos niveles de utilización hacia el cierre del año.
Además, YPF avanzó con la venta de activos no estratégicos por más de US$1.000 millones y obtuvo financiamiento por unos US$3.700 millones para sostener su plan de expansión, centrado en el desarrollo energético y proyectos de exportación.
El balance refleja el segundo año consecutivo de mejora operativa para la compañía, consolidando la estrategia enfocada en el desarrollo del shale y la expansión de la producción energética.
