El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió que el colchón mundial de crudo cayó desde unos 10.000 millones hasta menos de 6.000 millones de barriles desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. La reapertura del estrecho de Ormuz será clave para aliviar la presión sobre el mercado.
El margen de seguridad del mercado petrolero mundial se redujo de manera significativa desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Según Amin Nasser, CEO de Saudi Aramco, las reservas que funcionan como respaldo ante eventuales interrupciones del suministro pasaron de unos 10.000 millones a menos de 6.000 millones de barriles.
La advertencia se produjo mientras los principales gobiernos del mundo avanzan con planes para liberar hasta 100 millones de barriles de reservas de emergencia de petróleo y diésel, con el objetivo de contener el impacto del aumento de los precios de los combustibles.
Nasser calificó de “preocupantemente bajos” los niveles actuales de reservas y advirtió que la presión sobre el mercado podría aumentar si no se consigue una reapertura completa del estrecho de Ormuz.
Cuánto petróleo queda disponible en las reservas
El CEO de Aramco señaló que, de los menos de 6.000 millones de barriles que permanecen en las reservas mundiales, solamente alrededor del 10% estaría realmente disponible debido a distintas restricciones técnicas.
La reducción implica una disminución significativa del colchón que utilizan los países para hacer frente a crisis de suministro.
Nasser sostuvo que la liberación de parte de esas reservas puede proporcionar alivio a las economías, pero no alcanzaría para resolver por sí sola el desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Además, anticipó que el consumo mundial de petróleo continuará aumentando y que los países necesitarán más suministro durante al menos los próximos dos años para recomponer sus reservas.
Esa recomposición podría generar una demanda adicional de al menos 2 millones de barriles diarios, según su estimación, e incluso ser mayor si los gobiernos deciden incrementar nuevamente el volumen de crudo almacenado.
El estrecho de Ormuz, en el centro del mercado petrolero
La situación del estrecho de Ormuz se convirtió en uno de los principales factores de riesgo para el mercado energético.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait están utilizando sus propios petroleros para transportar crudo a través de la zona, que permanece parcialmente obstruida desde los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
Aunque los productores del Golfo consiguieron aumentar los flujos de crudo y acercarlos a los niveles previos a la guerra, el incremento del suministro no eliminó la preocupación de los mercados.
El Brent, referencia internacional del petróleo, se mantuvo alrededor de los U$S100 por barril durante el último mes, pese al aumento del tránsito de petroleros por el estrecho.
Los buques enfrentan además el riesgo de nuevos ataques, mientras Arabia Saudita fue blanco de ataques en repetidas ocasiones durante el último mes.
Aramco mantiene su capacidad de producción
Nasser aseguró que toda la capacidad de producción de Aramco permanece intacta. Esto permitió a la compañía continuar cumpliendo sus contratos de suministro con compradores de Europa y Asia.
Para sostener los envíos, la empresa utilizó distintas rutas de exportación, redistribuyó el suministro entre sus diferentes calidades de crudo y puso en funcionamiento sus propios petroleros.
Durante el último mes, Aramco también aumentó los despachos desde Ras Tanura, su principal terminal de exportación ubicada en el Golfo Pérsico.
La compañía reaccionó además ante la interrupción temporal de su principal oleoducto transnacional luego de un ataque ocurrido el mes pasado y logró recuperar los flujos hasta aproximadamente el 80% de su capacidad.
Aramco busca nuevas rutas para exportar petróleo
Ante los riesgos que genera la dependencia de una única vía de transporte, Aramco analiza nuevas rutas para llevar su producción hacia los compradores internacionales.
Nasser señaló que la empresa también estudia planes para duplicar o incluso triplicar la capacidad de sus instalaciones de almacenamiento, aunque no brindó detalles adicionales sobre esos proyectos.
La estrategia apunta a reducir la exposición a eventuales interrupciones y mejorar la capacidad de respuesta de la compañía ante un mercado petrolero que enfrenta una menor disponibilidad de reservas y mayores riesgos sobre las rutas de suministro.