Bank of America destacó que la economía argentina logró avances significativos en dos de las variables más observadas por los inversores internacionales: la inflación y las cuentas externas. Sin embargo, advirtió que todavía existe un factor clave que no termina de acompañar la recuperación y que será determinante para consolidar la estabilidad económica.
En un informe sobre la situación del país, el banco estadounidense aseguró que Argentina logró alinear “dos de tres planetas”, una metáfora utilizada para describir un escenario en el que varios indicadores económicos comienzan a mostrar señales positivas al mismo tiempo.
El primer aspecto que destacó la entidad es la mejora del frente externo. Las exportaciones crecieron con fuerza durante los primeros meses del año impulsadas por el agro, la minería y el sector energético. Además, el superávit energético continúa expandiéndose gracias al desarrollo de Vaca Muerta y a las perspectivas de mayores exportaciones de petróleo y gas en los próximos años.
El segundo punto valorado por los analistas es la desaceleración de la inflación. Tras varios meses de corrección, el índice de precios volvió a moderarse y se ubicó por debajo de las expectativas del mercado. Para Bank of America, este proceso fortalece la estabilidad macroeconómica y mejora las perspectivas para la deuda argentina.
Sin embargo, el tercer “planeta” todavía no está completamente alineado: la actividad económica. El banco señaló que el crecimiento sigue siendo más débil de lo esperado y que algunos sectores continúan afectados por el menor consumo, la lenta creación de empleo y las consecuencias del ajuste económico aplicado durante los últimos meses.
Según el informe, la economía aún arrastra el impacto de la incertidumbre financiera que rodeó el proceso electoral y enfrenta desafíos en sectores como la construcción, donde persiste un importante stock de propiedades sin vender.
A pesar de ello, la entidad mantiene una visión optimista para los próximos trimestres. La caída de las tasas de interés, el fortalecimiento de las exportaciones y el avance de las inversiones en energía e infraestructura podrían impulsar una recuperación gradual de la actividad.
Para los analistas de Wall Street, si el crecimiento comienza a mostrar señales más sólidas durante la segunda mitad del año, Argentina podría completar el alineamiento de esos tres factores clave: estabilidad externa, baja de la inflación y expansión económica.
Ese escenario reforzaría la confianza de los mercados, mejoraría el acceso al financiamiento y consolidaría el denominado “círculo virtuoso” que hoy observan los inversores internacionales sobre la economía argentina.