El economista aseguró que la economía tiene condiciones inéditas para crecer impulsada por energía, minería y agro, aunque advirtió que el desafío será evitar errores de política económica
El economista Ricardo Arriazu transmitió un fuerte mensaje de optimismo sobre el futuro de la economía argentina durante su exposición en la 71° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco).
Frente a empresarios del sector, sostuvo que el país atraviesa una oportunidad excepcional impulsada por el crecimiento de las exportaciones, el desarrollo de Vaca Muerta y la expansión de la minería, aunque advirtió que el éxito dependerá de mantener la estabilidad macroeconómica.
“Los planetas están alineados si no chocamos la calesita”, resumió el economista al describir el escenario que observa para los próximos años.
Arriazu proyecta más de US$20.000 millones adicionales de exportaciones
Uno de los puntos centrales de su presentación estuvo vinculado al frente externo.
Según explicó, las perspectivas mejoraron significativamente respecto de sus propias estimaciones iniciales gracias al ingreso genuino de divisas provenientes de sectores exportadores.
“Vamos a tener US$20.000 millones más de exportaciones”, afirmó.
Como consecuencia, elevó su previsión de superávit comercial para este año desde US$13.500 millones hasta aproximadamente US$20.000 millones.
Además, sostuvo que la Argentina podría registrar también superávit en cuenta corriente, una situación poco frecuente en la historia económica reciente del país.
El papel clave de Vaca Muerta y la minería
Para Arriazu, la energía y la minería serán los grandes motores del crecimiento argentino durante la próxima década.
El economista destacó especialmente el potencial exportador de Vaca Muerta y proyectó que hacia 2030 el sector energético podría generar más de US$30.000 millones anuales en exportaciones.
“Para 2030 vamos a estar exportando solo de energía más de US$30.000 millones”, aseguró.
En ese contexto, consideró que Argentina atraviesa una transformación estructural de su matriz productiva.
Crecimiento económico: qué espera para 2026
Respecto de la actividad económica, Arriazu estimó que el país crecerá alrededor de 3,5% este año.
No obstante, aclaró que el resultado final dependerá en parte del comportamiento de los ahorristas y de la demanda de dólares.
“Se va a crecer 3,5% si se compran menos divisas y menos si se compran más”, explicó.
A más largo plazo, sostuvo que si el país logra dejar atrás las recurrentes crisis de balanza de pagos, la tasa de crecimiento potencial podría duplicarse.
Según sus cálculos, la expansión promedio podría pasar de 1,7% a 3,6% anual.
Qué dijo sobre la construcción
Aunque mostró optimismo respecto del panorama macroeconómico, Arriazu reconoció que la construcción continúa atravesando una situación compleja.
El economista recordó que la actividad sufrió un fuerte deterioro desde 2023 debido a la caída de la obra pública y a las dificultades para acceder al financiamiento.
“La participación de la construcción en el PBI llegó a ser del 25% y ahora está en el 3%”, señaló.
Además, destacó que el stock de crédito hipotecario permanece en niveles mínimos y que la inversión en viviendas sigue siendo insuficiente.
“Invertimos menos que la depreciación de las viviendas”, advirtió.
La inflación, el principal obstáculo
Para el economista, la recuperación sostenida del sector depende fundamentalmente de la eliminación de la inflación.
Sin embargo, reconoció que ese proceso requiere tiempo.
Como alternativa transitoria, propuso avanzar con esquemas de financiamiento indexados, aunque advirtió que actualmente existen dificultades tanto por la evolución de los salarios como por la falta de fondeo de largo plazo en el sistema financiero.
También cuestionó la escasez de instrumentos de ahorro de largo plazo en Argentina y sugirió redireccionar parte de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) hacia proyectos vinculados a la construcción.
La defensa del tipo de cambio y del plan económico
Arriazu también respaldó la estrategia cambiaria implementada por el Gobierno.
“Devaluar hubiera tirado todo el programa al demonio”, afirmó.
Al mismo tiempo, reconoció que el peso se encuentra en un proceso de apreciación real, aunque consideró que ese fenómeno es compatible con una economía exitosa.
“Si Argentina tiene éxito, Argentina va a ser cara”, sostuvo.
La advertencia final: aprovechar la oportunidad
Pese al optimismo, Arriazu recordó que Argentina ya desperdició oportunidades similares en otras etapas de su historia.
Por eso, instó a empresarios y dirigentes a mantener una visión de mediano y largo plazo para aprovechar el potencial que ofrecen sectores como energía, minería y agroindustria.
“Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular. Pero Argentina tuvo muchas veces oportunidades que desperdició. Espero que esta vez la aprovechemos”, concluyó.
El mensaje fue recibido con atención por los empresarios de la construcción, un sector que hoy enfrenta dificultades pero que, según el economista, podría convertirse en uno de los principales beneficiarios si la estabilidad macroeconómica logra consolidarse en los próximos años.
