Arte: un tesoro escondido en el corazón de la City porteña

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Está ubicada en pleno microcentro. Son más de 450 obras de arte contemporáneo que conviven con el espacio de trabajo de Balanz, uno de los principales jugadores del mercado de capitales local. Por Martina Porcel

Con una trayectoria de quince años en la industria financiera, Balanz se ha convertido en una figura importante del mercado de capitales local. A su vez y en forma paralela fue creciendo la colección de arte dentro de las propias oficinas: son más de 450 obras, que se han establecido como un referente del coleccionismo en Latinoamérica.

Se trata, sin embargo, de obras que en su gran mayoría solo podían ser disfrutadas por los empleados de la empresa y pocas personas más. Hasta ahora, ya que desde hace algún tiempo es posible recorrer este verdadero tesoro de arte, aunque habrá que hacerlo en medio de los puestos de trabajo de las oficinas ubicadas en pleno microcentro porteño. “Para descubrirla, hay que recorrer sus oficinas de la avenida Corrientes, caminar entre los espacios de trabajo y entrar a cada sala de reunión”, expresó Juliana Fontalva, curadora de la colección.

Las primeras adquisiciones de obras se hicieron con la idea de poner algo de capital en arte, pero con el tiempo se volvió una pasión de los socios de la financiera y un integrante clave de sus oficinas. “La colección fue evolucionando sin querer –cuenta Fontalva–, atravesada por el impulso de entender el mundo del arte y la exploración personal de los socios.” El proyecto se transformó gradualmente en una colección, y eso fue forjando la mentalidad de coleccionistas de Isabel Pita y Claudio Porcel, socios e impulsores del compromiso de Balanz con el arte y la cultura.

Balanz y la colección fueron creciendo al mismo ritmo, entrelazados. “Este proyecto tiene un espíritu inquieto y ambicioso, siempre estamos mirando más allá para entender cómo podemos crecer y desarrollar los campos conceptuales que se formaron y hoy en día son nuestros pilares”, detalló la curadora. En febrero de 2019, se inauguró dentro de las oficinas un espacio de cuatrocientos metros cuadrados, dedicado exclusivamente a la exhibición de las obras de arte más importantes.

En el corazón de la sala, se encuentra una obra de Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964), un artista brasileño que actualmente se encuentra exponiendo una retrospectiva en el MALBA. La obra de la colección Balanz es la más grande de los trabajos de Neto entre las instituciones privadas del país. “El trabajo de Neto invita a sentir, habitar e interactuar. Obliga a poner el cuerpo y conduce a un recorrido que confluye entre el ritmo de las formas de sus tejidos y la inmersión de uno mismo en un hábitat desconocido”, relató Fontalva.

La adquisición de la primera obra de Guillermo Kuitca (Buenos Aires, 1961) en 2016 es considerada un hito. “Kuitca representa el inicio de una etapa que marcó una evolución de la colección hacia un pensamiento mucho más global, consideramos que es el artista argentino de mayor reconocimiento a nivel internacional”, explicó Fontalva. El trabajo del artista está basado en el despliegue de escenarios, en forma de plantas de departamento, teatros, mapas y más.

En Balanz las obras de arte siempre convivieron con el espacio de trabajo de manera natural: se amalgaman con la filosofía de la empresa, generando diálogo entre el equipo y los clientes. La colección tiene un espíritu disruptivo que suele llamar la atención de los clientes, quienes generalmente esperan encontrar una típica oficina de un agente de Bolsa. “La actividad financiera es fría, numérica, el arte permite conectar con otras cosas en el día a día. La colección permite convivir con cosas bellas y que se produzca una emoción más allá del dinero”, explicó Claudio Porcel, presidente y CEO de Balanz. “La idea –resalta– es que la colección termine trascendiendo, que se convierta en una obra en sí.”

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