La biotecnológica argentina Bioceres atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia bursátil. La compañía, reconocida por el desarrollo de la tecnología HB4 para cultivos resistentes a la sequía, cotiza actualmente por debajo de US$1 por acción en el Nasdaq y enfrenta el riesgo concreto de perder su lugar en la principal bolsa tecnológica de Estados Unidos.
Las acciones de Bioceres Crop Solutions (BIOX) cerraron recientemente en torno a los US$0,38, muy lejos del umbral mínimo exigido por el Nasdaq para mantener el listado. La empresa tiene plazo hasta el 14 de septiembre de 2026 para revertir esta situación y recuperar una cotización superior a US$1 durante al menos diez ruedas consecutivas.
La advertencia del Nasdaq llegó luego de que el papel permaneciera durante más de 30 jornadas seguidas por debajo del precio mínimo requerido. Aunque la normativa contempla un período inicial de gracia de 180 días para corregir el incumplimiento, el tiempo comienza a agotarse para la firma, consignó Bloomberg.
Por qué cayeron las acciones de Bioceres
El derrumbe bursátil responde a una combinación de factores financieros, judiciales y societarios que deterioraron la confianza de los inversores.
Uno de los episodios más relevantes fue el conflicto vinculado a ProFarm, una compañía estadounidense adquirida por Bioceres en 2022. Parte de esa operación fue financiada mediante deuda garantizada con activos de la propia empresa adquirida.
Tras una serie de incumplimientos denunciados por acreedores, se inició una disputa judicial en Nueva York que terminó con la ejecución de garantías y la subasta de activos estratégicos. Como consecuencia, Bioceres debió reconocer pérdidas cercanas a los US$179 millones.
La situación se agravó porque varios de los acreedores involucrados también forman parte del grupo de accionistas de la compañía, generando un conflicto interno que mantiene abierta la incertidumbre sobre el futuro de la empresa.
La quiebra de una sociedad vinculada en Argentina
En paralelo, Bioceres también enfrenta problemas en el plano local. La Justicia declaró la quiebra de Bioceres S.A., una sociedad argentina históricamente vinculada al ecosistema empresarial del grupo.
La situación derivó en acusaciones cruzadas entre accionistas y directivos, además de denuncias judiciales relacionadas con presuntas irregularidades en la transferencia de acciones.
Este escenario profundizó las dudas del mercado sobre la gobernanza corporativa y la estabilidad financiera del grupo.
Los números que preocupan a los inversores
Los últimos resultados presentados por la compañía reflejan las dificultades que atraviesa.
Durante su trimestre más reciente, Bioceres informó ventas por US$39,4 millones, registró un EBITDA ajustado negativo y una pérdida neta cercana a los US$10 millones.
Además, la deuda financiera total asciende a casi US$229 millones, mientras que la caja disponible ronda apenas los US$14 millones.
Para los analistas, estos indicadores muestran una situación financiera exigente, especialmente en un contexto de tasas elevadas y menor acceso al financiamiento internacional.
La alternativa para evitar la expulsión del Nasdaq
Ante la proximidad del vencimiento del plazo otorgado por el Nasdaq, los especialistas consideran que la opción más probable es la realización de un “reverse split” o agrupamiento de acciones.
Esta herramienta consiste en reducir la cantidad de acciones en circulación para elevar artificialmente el precio unitario del papel. Por ejemplo, diez acciones pueden convertirse en una sola, multiplicando el valor nominal sin modificar la capitalización bursátil de la empresa.
Aunque es una práctica habitual entre compañías que buscan evitar la exclusión de los mercados, suele interpretarse como una señal de debilidad financiera.
Los analistas advierten que incluso si Bioceres implementa un reverse split, la recuperación no está garantizada. Si los problemas operativos y financieros persisten, la acción podría volver a caer por debajo del umbral exigido.
Qué puede pasar con Bioceres
El escenario de corto plazo estará marcado por dos variables clave: la evolución de sus resultados financieros y la capacidad de resolver los conflictos judiciales y societarios que hoy afectan a la compañía.
Si logra recuperar el precio mínimo exigido por el Nasdaq antes de septiembre, Bioceres conservará su cotización en Wall Street. En caso contrario, deberá solicitar una extensión adicional, cuya aprobación dependerá de la evaluación que realice el mercado estadounidense.
Por ahora, la empresa enfrenta una carrera contrarreloj para evitar una salida que representaría un duro golpe para una de las compañías argentinas de mayor proyección internacional en el sector biotecnológico.