El financiamiento al consumo volvió a mostrar señales de debilidad durante mayo. Según un informe de LCG elaborado sobre datos del Banco Central, el crédito en pesos destinado a hogares registró una caída real de 1,2% mensual, acumulando siete meses consecutivos de retroceso.
La consultora destacó que, considerando una inflación estimada de 2,2% para mayo, los préstamos personales y el financiamiento mediante tarjetas de crédito volvieron a contraerse en términos reales. Además, en la comparación interanual, el crédito al consumo mostró una baja de 1,1%, un comportamiento que no se observaba desde agosto de 2024.
La caída del financiamiento a familias contrasta con la evolución de los préstamos al sector corporativo. Durante mayo, los créditos a empresas crecieron 1% en términos reales respecto de abril, luego de tres meses consecutivos de bajas. Sin embargo, en la comparación interanual, el avance fue de 3,3%, mostrando una moderación frente a los incrementos registrados en meses anteriores.
Los préstamos en dólares siguen creciendo, pero a menor velocidad
Por otra parte, el informe señaló que los préstamos en dólares al sector privado —sin considerar el financiamiento mediante tarjetas de crédito— mantuvieron una tendencia positiva, aunque con una marcada desaceleración.
Durante mayo, el stock de créditos en moneda estadounidense aumentó en USD 403 millones, equivalente a un crecimiento mensual de 1,8%. La cifra quedó muy por debajo de los USD 1.313 millones registrados en abril, reflejando una pérdida de impulso en la expansión del crédito en dólares.
De esta manera, el financiamiento en moneda extranjera continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado que el observado durante el primer cuatrimestre del año.
Señales de enfriamiento en el mercado crediticio
Los datos de mayo muestran un mercado crediticio con comportamientos diferenciados. Mientras el crédito al consumo sigue afectado por la pérdida de dinamismo de la demanda de los hogares, los préstamos a empresas lograron recuperar terreno tras varios meses de retrocesos.
Al mismo tiempo, la desaceleración de los créditos en dólares podría indicar una mayor prudencia tanto de las entidades financieras como de las compañías a la hora de tomar financiamiento en moneda extranjera, en un contexto de menor expectativa de expansión del crédito respecto de los meses previos.
Según LCG, la evolución de los próximos meses será clave para determinar si la caída del financiamiento al consumo encuentra un piso o si la tendencia contractiva continúa durante la segunda mitad del año.
