El Partido Demócrata se impuso en las elecciones de medio término y obtuvo el control de ambas cámaras, tras capitalizar el malestar de los votantes por el costo de vida y la guerra en Irán. El resultado condicionará la agenda legislativa del presidente y habilitará investigaciones sobre su administración y sus vínculos empresariales.
Los demócratas obtuvieron el control del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones de medio término, en un resultado que modificará el equilibrio de poder en Washington y representará un revés político para el presidente Donald Trump.
El partido logró imponerse en estados tradicionalmente republicanos y capitalizó el descontento de los votantes por el aumento del costo de vida y la guerra en Irán. La nueva composición del Congreso limitará la capacidad del mandatario para impulsar leyes y abrirá la posibilidad de que la oposición investigue a su gobierno.
La victoria marca el primer contrapeso institucional de peso al poder de Trump desde su regreso a la Casa Blanca. Durante la campaña, varios candidatos republicanos buscaron tomar distancia del presidente, cuyos niveles de aprobación habían caído a mínimos históricos en las semanas previas a la votación.
Los demócratas ganaron bancas en estados republicanos
En la disputa por el Senado, los demócratas consiguieron avances en Kansas, Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Iowa y Ohio, entre otros estados. Para controlar la Cámara alta necesitaban una ganancia neta de cuatro bancas.
Entre los resultados destacados, James Talarico se impuso en Texas frente al republicano Ken Paxton. De confirmarse la proyección, sería la primera vez en aproximadamente tres décadas que un demócrata gana una elección estatal en ese distrito.
En Kansas, Adam Hamilton obtuvo una victoria que marca el regreso de un demócrata al Senado por ese estado por primera vez desde 1932. En Ohio, el exsenador Sherrod Brown derrotó al republicano Jon Husted, mientras que en Iowa Josh Turek se encaminaba a vencer a Ashley Hinson.
También se destacó la victoria de Annie Andrews en Carolina del Sur, un estado históricamente republicano. Roy Cooper, exgobernador de Carolina del Norte, se impuso frente a Michael Whatley.
En la Cámara de Representantes, los demócratas ganaron distritos en Indiana, Iowa, Virginia, Texas, Nueva Jersey y Pensilvania, entre otros estados. NBC News estimó que el partido obtendría 255 bancas, frente a 180 de los republicanos.
Qué cambia para Trump con el nuevo Congreso
El cambio de mayoría en la Cámara de Representantes entrará en vigor el 3 de enero. Desde entonces, Trump dejará de contar con el respaldo republicano en ambas cámaras para avanzar con su agenda legislativa.
El nuevo escenario no impedirá que el presidente continúe ejerciendo sus atribuciones ejecutivas en áreas como comercio, política exterior e inmigración. Sin embargo, la oposición tendrá herramientas para bloquear iniciativas y ejercer mayor control sobre el Poder Ejecutivo.
Entre esas facultades se encuentran la posibilidad de emitir citaciones e iniciar procedimientos de destitución. Los demócratas también podrán impulsar investigaciones sobre las decisiones de la administración y los vínculos entre el Gobierno y empresas privadas.
El sector empresarial ya anticipa un mayor escrutinio sobre contratos, autorizaciones de fusiones y adquisiciones y acuerdos con intereses comerciales vinculados al presidente y su familia. También podrían quedar bajo investigación las donaciones a proyectos impulsados por Trump, entre ellos la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca.
Trump aceptó el resultado, pero anticipó que podría vetar leyes
Antes de conocerse los resultados, Trump había dicho a CBS News que aceptaría convertirse en “el señor veto” si los demócratas conquistaban el Congreso.
El mandatario siguió el escrutinio junto con integrantes de su gabinete y asesores en la Casa Blanca. En declaraciones al New York Times, afirmó que estaba “absolutamente dispuesto” a aceptar el resultado.
Luego, en redes sociales, buscó relativizar el impacto de la derrota: “Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por una aplastante mayoría!”, escribió.
También responsabilizó a algunos candidatos republicanos por el desempeño electoral. La Casa Blanca, por su parte, atribuyó parte de las pérdidas a los propios aspirantes del partido.
La reacción de los mercados ante el cambio político
La incertidumbre sobre el funcionamiento de un Congreso dividido repercutió en los mercados financieros. Los futuros de las acciones estadounidenses extendieron sus pérdidas y el dólar retrocedió, mientras que los bonos del Tesoro se fortalecieron por la búsqueda de activos considerados seguros.
Los inversores comenzaron a evaluar cómo impactará el nuevo equilibrio legislativo en la agenda económica y política de Trump, en particular en aquellas iniciativas que requieren aprobación del Congreso.
El resultado electoral también abre una nueva etapa de supervisión parlamentaria sobre la administración republicana, con posibles consecuencias para las decisiones del Gobierno y para las compañías que mantienen vínculos comerciales con el entorno presidencial.