El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires mostró una reactivación en marzo de 2026, con un crecimiento tanto en cantidad de operaciones como en montos, aunque con señales mixtas en el segmento hipotecario.
Según el relevamiento del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, se registraron 5.590 escrituras de compraventa, lo que implica una suba del 17,8% interanual. En términos mensuales, el salto fue más pronunciado: +56,7% respecto de febrero, reflejando una aceleración en la dinámica de operaciones.
El monto total involucrado alcanzó los $902.972 millones, con un incremento del 46% frente a marzo de 2025, evidenciando un efecto combinado de mayor actividad y actualización de valores.
Ticket en alza en pesos, retroceso en dólares
El valor promedio por operación se ubicó en $161,5 millones, equivalente a unos US$113.800 al tipo de cambio oficial. Esto representa una suba del 24,2% interanual en pesos, aunque en moneda dura implica una caída del 4,1%, lo que sugiere una recomposición nominal aún por debajo de la referencia en dólares.
Hipotecas: menor peso relativo
Uno de los puntos de atención sigue siendo el crédito. En marzo se contabilizaron 834 escrituras con hipoteca, lo que representa una caída del 15,9% interanual y apenas el 14,9% del total de operaciones.
Desde el sector remarcan que, si bien el crédito comienza a mostrar señales de estabilidad, aún está lejos de convertirse en un motor pleno del mercado.
Señales de estabilización
La presidenta del Colegio, Magdalena Tato, destacó que el dato de marzo marca un punto de inflexión tras varios meses de retrocesos: la suba interanual cercana al 20% permite equilibrar el desempeño del primer trimestre frente a 2025.
Sin embargo, el eje hacia adelante sigue siendo el financiamiento. La reciente baja de tasas por parte de algunos bancos aparece como un estímulo incipiente, pero el desarrollo del crédito hipotecario continúa siendo la variable crítica para sostener y amplificar la recuperación.
Lectura de mercado
El repunte de marzo sugiere una mejora en la demanda, pero con un patrón aún dependiente de operaciones al contado. La consolidación de la tendencia requerirá mayor profundidad en el crédito, clave para ampliar la base de compradores y sostener el volumen en el mediano plazo.