Hasta cuándo alcanza el préstamo del FMI

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El acuerdo con el FMI por un monto mucho mayor al esperado fue, de por sí, una muy buena noticia. Un informe de LCG actualizó el analisis sobre los alcances de la línea de crédito.

Un informe de la consultora LCG analizó los alcances del préstamo otorgado por el FMI a la Argentina, de cara a las necesidads financieras del Gobierno.

Los siguientes son los principales puntos del informe elaborado por la analista Melisa Sala, de LCG:

-El acuerdo aporta alivio a las variables financieras en momentos de presión e implica financiamiento “barato” difícilmente disponible dadas los desequilibrios estructurales que presenta nuestra economía. Pero no soluciona los problemas de fondo y tampoco evitará la necesidad de salir nuevamente al mercado para conseguir fondos que cubran la brecha fiscal (aun con un sendero de reducción más agresivo) y para afrontar los pagos de deuda.

-Para todo 2018 las necesidades de financiamiento suman casi US$ 76.000 M. Es lo que se necesita para cubrir el déficit fiscal, los pagos de deuda (amortizaciones e intereses) y otros compromisos asumidos como el saneamiento del balance del BCRA. De ese total, el 54% se necesita en dólares (US$ 41.300 M) y el resto en pesos (US$ 38.900 M, medidos al tipo de cambio vigente/estimado de cada mes).

-A priori vale suponer que el Gobierno cuenta con la posibilidad de refinanciar automáticamente algunos vencimientos, por ejemplo, las letras de corto plazo del Tesoro (US$ 30.000 M sumando los títulos en pesos y en dólares), con Organismos Internacionales (US$ 5.000 M) y con instituciones Intra-sector público (US$ 2.500 M). Así, las necesidades a financiar se achicarían a US$ 38.800 M en todo el año (US$ 14.600 M en dólares y US$ 24.200 M en pesos).

-Sin considerar los potencialmente renovables, cerrado julio el Gobierno emitió deuda por US$ 27.100 M. Pero como no logró renovar el total de los vencimientos de las Letes (aproximadamente US$ 1.500 M), lo que resta cubrir todavía suma un total de US$ 13.100 M.

-El préstamo stand by acordado con el FMI es por un total de US$ 50.000 M. Pero su desembolso es gradual y está sujeto a condiciones. Hasta el final de su mandato, Macri podrá contar, como máximo, con US$ 30.000 M de los US$ 50.000 M comprometidos.  A los US$ 15.000 M desembolsados en junio, se sumarían cuotas trimestrales de US$ 3.000 M empezando en septiembre de este año.

-Pero, además, hay que tener en cuenta que de los US$ 15.000 M ya recibidos, el Gobierno solo podrá disponer de US$ 7.500 M para cubrir necesidades de gasto; el resto se destinó directamente a las arcas del Banco Central para engrosar el stock de reservas internacionales. Así, el desembolso de junio redujo a US$ 5.700 M las necesidades remanentes y los US$ 6.000 MM que se desembolsarían en septiembre y diciembre alcanzarían para cubrir las obligaciones de este año (y hasta dejar un remanente para 2019).

-Sin embargo, hay que tener en cuenta que el supuesto de que el Gobierno logre renovar el 100% de los vencimientos de Letes luce cada vez más desafiante. Aunque recuperándose gradualmente, en las últimas 5 licitaciones (coincidentes con la mayor turbulencia financiera) se ha renovado apenas el 60% de los vencimientos, aun cuando se convalidaron tasas más altas. En lo que resta del año (agosto-diciembre) vencen US$ 10.100 M de Letes en dólares. Si se lograra renovar sólo el 80% (como en la última licitación), aun con los desembolsos previstos del Fondo, restarían cubrir US$ 1.700 M.

-El 2019 arranca con necesidades financieras netas nuevamente en torno a US$ 40.000 M[1] (aproximadamente 50% en dólares). Los desembolsos del FMI alcanzarían a cubrir apenas el 30% de estas obligaciones y, dado el perfil de vencimientos, desde febrero habría que recurrir otra vez a los mercados financieros para hacerse de fondos extras. Y esto suponiendo que siguen renovándose el 100% de las Letes, que hoy suman un total casi US$ 16.000 M.

-Haber acudido al FMI es una buena medida. Sirve sólo para estabilizar la coyuntura. Pero aun cumpliendo con las exigentes metas fiscales el préstamo no alcanzará para cubrir todas las necesidades y más temprano que tarde el Gobierno volverá a depender de los mercados para acceder a nuevos fondos. Debe mantenerse el sendero de ajuste fiscal, porque además de la vulnerabilidad que implica depender de la disponibilidad de financiamiento, es necesario estabilizar los niveles de la deuda que, ya hacia fines de año, se ubicará en 77% del PBI.

-Por otro lado, ya hemos mencionado lo inoportuno de haber puesto como prioridad en el acuerdo con el FMI la reducción gradual pero inmediata de la inflación antes que encuadrar el déficit externo y el atraso cambiario, para nosotros principal escollo para el crecimiento sostenido y fuente principal de la turbulencia reciente. Esto implicará que todo el esfuerzo para la reducción del desequilibrio de cuenta corriente se concentrará en el marco recesivo (menor demanda de importaciones por menores ingresos) y no cambiando precios relativos (menor demanda de importaciones por tipo de cambio más alto).

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