Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
En el plano internacional, Wall Street se encaminó a cerrar su mejor trimestre desde la pandemia, aunque con una volatilidad marcada por las dudas sobre el retorno de la inversión en Inteligencia Artificial, el giro hawkish de la Fed y un desplome del oro y el petróleo.
En el frente local, la deuda soberana siguió comprimiendo riesgo, apuntalada por la mejora de calificación de S&P y un Riesgo País en mínimos de ocho años, mientras la renta variable corrigió tras el revés del MSCI y el dólar abandonó la calma de los meses previos.
Wall Street: el mejor trimestre desde 2020, el giro hawkish de la Fed y el derrumbe del oro
A nivel internacional, junio combinó hitos con fuertes sacudidas, en un cierre de semestre dominado por el reacomodamiento de carteras y la pregunta de fondo sobre la rentabilidad del gasto en centros de datos.
Mejor trimestre en seis años, con volatilidad de fondo: El S&P 500 y el Nasdaq se encaminaron a su mejor desempeño trimestral desde el segundo trimestre de 2020, mientras que el Dow Jones apuntó a su mejor primer semestre desde 2021. Sin embargo, los últimos tres meses estuvieron signados por bruscos vaivenes, con el mercado oscilando al ritmo del sentimiento en torno a la IA y la velocidad de construcción de la infraestructura que la sostiene.
El mercado pasa a descontar subas de tasa: El índice PCE —la medida de inflación preferida de la Reserva Federal— trepó en su lectura de mayo al nivel anual más alto desde octubre de 2023, impulsado por el shock petrolero derivado del conflicto con Irán. La Fed mantuvo las tasas sin cambios en su reunión de junio, pero adoptó un tono notoriamente duro: los futuros pasaron a descontar hasta dos subas de tasa antes de fin de año, un giro de 180 grados respecto al escenario de mayo.
El petróleo se normaliza y el oro sufre su peor trimestre desde 2013: Tras la firma del Memorándum de Entendimiento (MoU) marco entre EE. UU. e Irán, el crudo regresó a niveles previos al conflicto (con el WTI cediendo cerca del 20% en el período), aunque el Estrecho de Ormuz aún arroja señales contradictorias y choques puntuales, con negociaciones técnicas en Doha. El oro, en cambio, se desplomó más del 11% en junio, su cuarto mes consecutivo a la baja, y encaminó su mayor caída trimestral desde 2013, presionado por las tasas altas y un dólar global fuerte, cerrando en torno a los USD 4.014 la onza.
Semestre histórico para los semiconductores: El sector de microchips consolidó una primera mitad de año sin precedentes a nivel global, impulsado por la aceleración en la infraestructura tecnológica. El Índice de Semiconductores (SMH) cerró junio firmando el mejor semestre de su historia con un salto del 82,5%, coronando un excelente primer semestre que ratifica al hardware como el gran líder de Wall Street.
CEDEARs Destacados durante el mes de junio 🌟
Pese a la volatilidad del cierre de semestre, los fabricantes de semiconductores y memorias para IA reafirmaron su liderazgo estructural, mientras que sectores ligados al turismo, la salud y la ciberseguridad capturaron el apetito inversor:
American Airlines (AAL): Encabezó el panel con una notable suba del 28,5% en ARS. El gran catalizador para la aerolínea fue el desplome en el precio internacional del petróleo, una dinámica que reduce drásticamente los costos de combustible y beneficia de forma directa los márgenes operativos del sector. Este alivio en los costos, sumado a la fuerte reactivación del turismo global de cara a las vacaciones, impulsó con fuerza el apetito de los inversores por los papeles de la compañía.
Palo Alto Networks (PANW): Avanzó un 26,2% en ARS. En un contexto de creciente digitalización, la ciberseguridad se consolidó como una prioridad crítica de gasto para empresas tecnológicas y organismos gubernamentales.
Intel (INTC): Trepó un 24% en ARS. El gigante de los procesadores capturó el flujo inversor tras sellar alianzas estratégicas para fabricar microchips localmente en EE. UU., acelerando su infraestructura de cara al nuevo ciclo tecnológico.
Micron Technology (MU): Subió un 23% en ARS. La presentación de un balance trimestral histórico confirmó que la escasez global de memorias HBM se mantendrá debido a la explosiva demanda de los centros de datos de IA.
Johnson & Johnson (JNJ): Ganó un 19,6% en ARS. Funcionó como el refugio defensivo ideal del mes en Wall Street: la solidez de su balance y sus ingresos recurrentes captaron los flujos ante la volatilidad de los activos de mayor riesgo.
Taiwan Semiconductor (TSM): Avanzó un 16% en ARS. La fundición de silicio más importante del mundo ratificó su liderazgo absoluto como eslabón insustituible en la fabricación de los procesadores avanzados que mueven la nube.
Argentina: S&P sube la nota a “B-” y el Riesgo País toca mínimos de 2018, mientras las acciones corrigieron tras la resolución de MSCI
A diferencia del rally generalizado de mayo, junio mostró un mercado local con la deuda soberana subiendo y la renta variable digiriendo el revés en la clasificación internacional.
Mejora de calificación y Riesgo País en mínimos de ocho años: A comienzos de junio, S&P Global elevó la nota soberana argentina de CCC+ a **B-**, un respaldo que ayudó al mercado local a desacoplarse de un contexto externo adverso. El Riesgo País cerró el mes en torno a los 430 puntos básicos, acumulando una baja cercana al 13% (unas 64 unidades) en junio y de casi 25% en lo que va del año, su menor nivel desde abril de 2018.
El golpe del MSCI: Lo negativo del mes llegó de la mano del MSCI, que mantuvo a la Argentina en la categoría Standalone, el escalón más bajo, y la dejó fuera de cualquier proceso de revisión para ascender a Mercado de Frontera o Emergente. La noticia gatilló un impulso bajista en la renta variable, con el Merval cediendo hasta 4,2% en una sola jornada.
El dólar subió un 5% en junio: El tipo de cambio oficial avanzó alrededor del 5% en el mes y perforó al alza la barrera de los $1.500. Los dólares financieros acompañaron, con el MEP cerrando cerca de $1.510 (+5,3%) y el contado con liquidación en torno a $1.553 (+4,4%). La presión se explicó por la fortaleza global del dólar, una menor oferta de mineras y petroleras y el deterioro en los términos de intercambio (Brent y soja a la baja). El BCRA moderó su ritmo de compras e intervino con ventas de futuros y bonos dollar-linked para contener la volatilidad.
El Merval corrige en moneda dura: A contramano de mayo, la Bolsa porteña retrocedió alrededor del 5% en dólares, ubicándose nuevamente en la zona de los US$2.023.
¿Cómo les fue a los bonos?
Si las acciones sufrieron, la renta fija fue la gran ganadora del mes, sostenida por la mejora de los fundamentos y la consolidación del proceso de desinflación.
En el plano de los precios, el IPC de mayo marcó 2,1%, el registro más bajo en ocho meses (desde septiembre de 2025) y una desaceleración de 0,5 puntos respecto de abril. La variación acumulada en el año asciende al 14,7% y la interanual al 33,2%. La núcleo desaceleró al 1,9%, mientras que los regulados (2,4%) y los estacionales (3,5%) explicaron buena parte del movimiento; por divisiones, Comunicación (3,4%) y Educación (2,9%) lideraron las subas del mes.
La deuda hard dollar volvió a ser la protagonista. Los Globales promediaron una suba cercana al 3,3% en el mes**, con los tramos largos a la cabeza: el GD46 saltó un 6,1%, el AL41 un 5,3% y el GD41 alrededor del 4,5%. Tras este avance, la renta fija soberana cotiza en máximos y las tasas internas de retorno operan en mínimos: el Global 2029 rinde en torno al 6,9% y el Global 2030 al 7,35%, mientras que todo el tramo medio y largo se mantiene por debajo del 9%, con un promedio cercano al 8,7%.
Detrás del rally se conjugaron varios catalizadores: la mejora de calificación de S&P a “B-“, un Riesgo País en mínimos desde 2018, los avances en un esquema de financiamiento con garantías multilaterales del Banco Mundial y el BID, y los primeros brotes de reactivación económica de la mano de la desinflación.