La industria fintech se prepara para el recambio de gobierno y pide reglas de juego claras para el sector

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Fue el panel de cierre del evento anual organizado por la cámara del sector, en el que participaron algunos de los principales referentes del mercado argentino. ¿Es necesaria una ley específica para regular? ¿cuáles son las sugerencias para la próxima administración? ¿y como sigue la relación con los bancos?

Reglas claras, transparencia, y que no se incline la cancha solamente hacia un solo lado. Por eso, tener un marco regulatorio acorde a la coyuntura es el pedido prácticamente unánime de la mayoría de los players que componen la industria fintech para que todos salgan ganando: gobierno, bancos, fintech y, principalmente, el usuario.

“La Argentina que queremos: debate sobre el futuro del sistema financiero”, fue el panel más esperado en el que los principales referentes de la industria ofrecieron su punto de vista sobre la situación actual que atraviesa el sector y su comparación con otros países de la región en el cierre Argentina Fintech Forum 2023, el gran evento fintech que cumplió su sexta edición y se llevó a cabo el miércoles 8 de noviembre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, ante una nutrida concurrencia.

El panel más esperado estuvo integrado por Paula Arregui (COO, Mercado Pago), Marcelo Cavazzoli (CEO, Lemon), Romina Simonelli (Vicepresidente Payments, Ualá), Patricia Furlong (CEO, Global Processing), Emiliano Porciani (Chief Business Officer, Payway), y contó con la moderación de Pablo Wende, editor general de RoadShow.com

El sector hoy agrupa nuclea unos 30.000 puestos de trabajos repartidos en unas 330 fintech. Probablemente sean datos impensados para la economía argentina y solamente puede lograrlo este sector cada vez más dinámico y pujante: desde que se creó la Cámara, en 2017, no para de seguir creciendo exponencialmente.

Según Wende, “en estos últimos 8-10 años, el mundo fintech en Argentina podría dividirse en dos: la primera parte es por el surgimiento de empresas, startup, brianstorming, emprendedorismo, y un Gobierno que dejó hacer en una primera parte para que el mercado se desarrolle. Luego, empezaron a llegar las regulaciones en este segundo tramo. Con esas regulaciones también llegaron más trabas, algunos problemas y distorsiones”.

El periodista recordó que cuando surgieron las fintech, los bancos se quejaban que “la cancha está inclinada a favor de ellos”. El sector aún no había crecido: “arrancan pero nosotros tenemos un montón de regulaciones y ellos, ninguna”.

Pero luego vinieron las regulaciones y también varios cambios en las condiciones de reglas de juego. La Cámara Fintech dijo no fue consultada. Esto implica un cambio de reglas y perjudica al ecosistema. “El cambio de reglas permanente no es positivo para el desarrollo del sector”, puntualizó Wende.

Paula Arregui

Paula Arregui: No sé si es la cancha está a favor de uno o del otro, creo que es una cancha que empieza a poner a la Argentina en comparación con el resto de la región en una desigualdad de categoría. Esa es la mayor preocupación.

Siempre estuvimos muy atentos a esas regulaciones, que son necesarias. Regulación no es sinónimo de mala palabra, es algo que tiene que controlar, regular, permitir y no transformarse en un bloqueador haciendo de la regulación en Argentina algo que no llevara a buen puerto.

En este último tiempo empezamos a notar esto que decís: o falta de transparencia o un poquito de animosidad. Si uno ve y comparte ciertas normativas que empiezan a presentarse en Argentina frente al resto del mundo empiezan a no tener mucho sentido.

El floating de un BSP o de una billetera digital tendría que estar invertido a tasa cero en un país con una inflación por encima del 100%, mientras que en cualquier país de la región hay instrumentos controlados que privilegian la seguridad de los fondos del usuarios pero de ninguna manera le sacan el incentivo ni a las fintech ni al banco que sirve a las fintech en que ese floating genere algo que pueda agregar valor para los dos.

El mundo fintech es muy amplio, no son todas las empresas iguales, no están todas en el mismo sector. Cada una tendrá su experiencia y su visión de cómo están las cosas.

Patricia Furlong

Patricia Furlong: Al final, cuando regulás a favor o en contra te encontrás con este tipo de problemáticas que Paula comenta. Eso termina impactando en todo el ecosistema donde tenés jugadores que no son Mercado Libre o Mercado Pago,  que están tratando de empezar su negocio y desarrollarlo. Esas reglas de juego que cambian sobre la marcha destrozan los business cases que hacemos cada uno de nosotros el camino.

Cuando tenés una proyección de un mínimo mediano plazo, ese business case se destroza por un cambio regulatorio y te quedás sin capacidad de maniobra en un ecosistema que va creciendo, que se va desarrollando, y va buscando cómo darle la vuelta a la rentabilización, al crecimiento rentable. Esto empezamos a verlo con una fuerza distinta a partir de principios del año pasado con el cambio de liquidez de mercado en términos de Venture Capital.

La realidad es que las reglas de juego se convierten en algo absolutamente básico para cualquiera, para hacer negocios en cualquier país y es básico poder sostener determinadas reglas de juego en este ecosistema que te permitan tener aire para hacer una cierta evolución de tu negocio.

“¿Cómo es el caso de Ualá? Por ahí ustedes lo solucionaron cuando dijeron: nosotros somos una fintech, una billetera, compramos un banco (Wilobank). Ahora tienen esta doble: por un lado están la Cámara Fintech y también en ADEBA.

“Pierpaolo Barbieri arrancó diciendo: “los bancos, no”. Pero evidentemente la realidad te va a llevando a darte cuenta que necesitás otro tipo de rieles y otras cuestiones para llevar adelante el negocio”, argumentó Wende.

Romina Simonelli: Creo que hay que salir de  la rivalidad, de la dicotomía banco-fintech. Creo que el sistema es mucho más grande que eso. En nuestro caso, la decisión fue armar un ecosistema. Para armarlo, entendimos que eran necesarias distintas licencias. Ualá tiene una licencia de sociedad gestora de fondos, tiene una licencia de ALIC, ahora tiene una licencia de bancos, y además tiene una licencia de proveedora de servicios de bancos.

Con eso podemos empezar a darles a los usuarios los productos que nos pedían, empezamos a escuchar una necesidad de inversión.

Como dice Paula, un segundo estadío de la bancarización donde en Argentina y con esta volatilidad diaria tenemos que poner herramientas nuevas para invertir, hoy tener una ALIC nos permite poder ofrecer todo lo que es el mundo dólar MEP, todo lo que  son los Cedears y cosas que van a venir en el cortísimo plazo.

Eso te abre el partido dentro de un ecosistema que es como un shopping: son distintas puertas y dentro de ese ecosistema nosotros tenemos un banco. ¿Por qué digo esto?

En otros países de la región, abrir una cuenta anónima hoy, la regulación nos dice que se  necesita un banco. En México, Nubank está pidiendo una licencia bancaria. Gran parte del ecosistema fintech y muchos en la Cámara tienen licencia bancaria. Sin ir más lejos, tenemos un Exchange en Argentina y apostamos por una segunda vuelta con la nueva regulación que pueda venir en las cripto.

El mundo cripto también tiene lo suyo. Este año hubo una regulación, una decisión del BCRA de limitar la actividad cripto para algunos y para otros, no. Es raro lo que está pasando. Creo que todos los que estamos acá defendemos si alguien quiera tener cripto y lo pueda hacer, y la pueda comprar por distintos canales. No se entiende por qué las billeteras no, las billeteras, sí, los bancos no… Es un lío bárbaro.

Marcelo Cavazzoli: El Estado tendría que velar para que fomente la innovación, la competencia y la elección de las personas. Eso hace que la industria crezca.

En cuanto a la regulación, la mayoría de las personas que estamos en las cripto creemos que la regulación puede poner reglas claras. Es muy difícil construir negocios e invertir sin saber si el día de mañana la gente va a hacer algo. Y en ese escenario, mientras más actores, instituciones, compañías, desarrolladores y emprendedores puedan brindar accesos y soluciones con cripto, mejor para toda la industria.

Emiliano Porciani: Me acuerdo de esa mesa de innovación que teníamos en el BCRA, los bancos y las fintechs. El denominador común son reglas claras. Lo mejor que le puede pasar a una industria es estar regulado. Es el perímetro claro en el cual uno se puede mover y así generar valor.

El denominador común son reglas claras hacia adelante independientemente si es cripto, si es ecosistema, si es fintech, banco, etc. Cada uno de los distintos actores fue teniendo de alguna forma alguna regulación más pendular. Hay que mostrar el camino conjunto.

Volvemos locos a los clientes y, al final del camino, la regulación termina impactando en la experiencia que le damos al cliente pero lo que ponemos sobre la mesa en definitiva está afectado por cómo son las reglas de juego.

¿Es necesaria una ley para el sector fintech o no es necesario porque cuando empiezan con las leyes viene la sobreregulación?

Romina Simonelli

Romina Simonelli: Sería ideal tener un norte. Muchas de las herramientas que hoy tenemos acompañan al sector. Si tenemos un norte y tenemos módulos que vamos a tratar tenemos espacio de colaboración. Lo importante es mantener ese proceso. A veces, sobreregular tampoco es necesario. Regulemos que el 70% sigue siendo efectivo y ahí tenemos que ir.

 

Como decía Paula, vos hablás de una inclinación, pero creo que la cancha se niveló bastante, cada vez más estamos en una cancha nivelada. A veces, el problema es que la nivelamos hacia arriba. Por ahí podemos nivelarla hacia abajo y que desde ese lugar todos podamos crecer.

En Argentina sigue habiendo mucho espacio para ganar a ese efectivo. Aquellas primeras mesas de QR, de definir un estándar, eran históricas. No ha habido espacios de consenso y de construcción de esa manera. En cambio, hoy hay espacios mucho más frecuentes.

En la medida que logremos consensos más sanos entre todas las cámaras y entre los sectores público privado -porque en el fondo necesitás ese acuerdo,  sin dudas podemos crecer como en mucho de los procesos ya regulados.

A veces nos falta un cómo de más calidad. Entender que los procesos llevan tiempo. Además de ese árbitro, necesitamos saber cuál es el “manualcito” de juego.

Emiliano Porciani: Primero definamos el objetivo para qué está la Ley: si la Ley apunta a combatir el 70% de efectivo,  bienvenida la Ley fintech como cualquier otra ley que esté dando vueltas.

Cuando miramos Argentina sobre el consumo asequible, estamos cerca del 35%-37%. Brasil está más sobre un 55%. En Estados Unidos están en el 60% y en Oceanía, en el 70%. Con un movimiento pequeño que se acerque a los números de Brasil es muchísimo volumen, es muchísima inclusión financiera, es muchísimo dato alrededor de todo lo que están utilizando los medios de pago y datos definitivamente.

Si existen regulaciones y leyes, que sean para generar estándares y adopción, y después tratar de democratizar y sociabilizar toda esa información para hacer un sistema mucho más robusto, más amplio y trasversal.

Patricia Furlong: Me parece que hubo mercados donde la Ley viabilizó el negocio porque no podían hacerlo y otros mercados donde no había ningún tipo de prohibición y la ley ordena.

Hay que entender cómo es el punto de partida: ¿estás ordenando, alineando, estás estandarizando o estás permitiendo o prohibiendo?

El 10 de diciembre tendremos un nuevo presidente. Habrá cambio de gobierno y eso significa un montón de cosas. Probablemente habrá nuevas reglas en materia política económica con otro tipo de enfoque. Indudablemente, se abrirá una nueva etapa.

Paula Arregui: Lo primero que le diría es que estamos apoyando a la región en estos 20 años y en distintos contextos de la Argentina, con distintos sabores políticos, momentos regulatorios y de competencia. Siempre nos ha atraído esta visión y estas ganas de generar impacto, de incluir y aportar. Sentimos que esa apuesta se puede dar en el mundo digital ya que hoy te ayuda a combatir al efectivo, a traerle transparencia a la industria. También te ayuda a traer recaudación.

En lo que va del año, Mercado Pago recaudó 136 mil millones de pesos para el Estado. Son operaciones que probablemente en otro contexto no hubieran generado ningún tributo. No hubieran estado registradas.

Tenemos este gran objetivo de incluir, digitalizar, y generar valor para la gente. Tenemos este gran objetivo desde Argentina de contratar gente para crear valor para el resto de la región. Eso es importante que lo veamos como fuente empleadora que podemos ser de Argentina para el mundo.

Estamos acá para construir. Rescato lo de las reglas claras, transparencia, unidos como industria siendo más fuertes,  con muchas ganas de construir y seguir apostando en el país.

Marcelo Cavazzoli: Con la potencia que tiene la industria, si hay algo para pedirle a los gobiernos en términos generales es que los medios de pago y el combate al efectivo se da en un trabajo conjunto con el Gobierno, sobre todo para que el esquema impositivo logre bajar los impuestos que se pagan cada vez que pasás una tarjeta, escaneás un QR, etc.  Creo que hay que adaptar un poco y aggiornar eso para que el efectivo empiece a pasarse para el otro lado.

Hoy ocurre algo insólito en Argentina, porque se beneficia al efectivo y se castiga al medio electrónico…

Emiliano Porciani: Creo que hay un punto ahí para trabajar con el Gobierno y tiene que ver con los aspectos impositivos para que se resuelvan los pagos digitales. Insisto, no es solamente la digitalización y la experiencia, es la discusión financiera de millones de personas que no con uso sino con data y poder calificarlos y así darles crédito. Eso ayuda mucho al sistema económico. Por otro lado, es mil veces más eficiente: el traslado físico del dinero es algo costosísimo y no tiene mucho sentido.

Patricia Furlong: El esquema impositivo me parece clave para eliminar el efectivo. Creo que esa variable también tienen que ver con los costos del sistema, con lo que hablaba antes de los business case: cómo hacemos que la rentabilidad del negocio funcione para todos.

Estamos en una instancia en que los business case están muy apretaditos. Cualquier eficientización que hagamos en infraestructura, en esquemas impositivos, en desarrollo de talento y en operativización de sistemas es muy importante para poder viabilizar en negocio a futuro.

También, agregaría la apertura de poder hacer operaciones con el exterior. El tema de la complejidad del tipo de cambio, la apertura del sistema y poder pagarle a los proveedores del exterior.

Romina Simonelli: Me gusta hablar de ese impuesto sobre la digitalización. Quienes estamos dentro del sistema podemos mover el dinero de una manera casi gratuita., pero hay quienes están en un sistema mucho más informal y donde hay muchos incentivos para que eso pase respecto a la pata tributaria. Digitalizar el efectivo es muy caro. Estamos viendo que está haciendo muy amplia la manera de sacar efectivo.

Puedo ir a un supermercado por la red de farmacia y sacar efectivo porque nadie quiere ese efectivo. Sin embargo, cuando tengo que transformar mi efectivo en un saldo digital para poder entrar en cualquiera de estos procesos, los bienes o los procesos son caros.

Celebro que tenemos el proceso; en otros mercados es muy difícil abrir la puerta pero en este caso tenemos redes extrabancarias, tenemos empresas que se dedican a la recolección de efectivo pero en la cadena en que quizás la minimizamos es cara y empieza a ser una barrera en un mercado donde lamentablemente la informalidad crece.

Marcelo Cavazzoli: Tengo dos mensajes: el primero es que estoy mitad de acuerdo y mitad en desacuerdo; sí en la soluciones, no en el diagnóstico.

No creo que el efectivo sea el enemigo, sino que es más un síntoma que la gente elige. Hoy, el 98% de las personas económicamente activas tiene CBU-CVU. Es un tema de que la gente elige usar un sistema mucho más antiguo por todos los costos que sí compartos e incentivos en contra que hay en ese uso.

Estoy de acuerdo en las soluciones, en ver por qué la gente elige ir al efectivo pero no lo veo como el enemigo, lo veo como un síntoma del problema real.

El segundo punto es que nosotros, desde la Cámara Fintech, estamos muy gustosos en sentarnos a charlar con cualquiera de los gobiernos con el fin de aprovechar esta oportunidad que no existe en América Latina.

Lo que tenemos hoy a nivel talento, adopción y tecnología,  no existe en otros países.

Estamos 100% abiertos a charlar y ver cómo podemos convertir a la Argentina y usar todo lo que tenemos en nuestra ventaja como la capital en cripto de toda América Latina.

 

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