La inflación se desaceleró con fuerza en octubre a 3,3%, pero ya supera el 42% en el año

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El Indec informó el relevamiento de precios minoristas del décimos mes. Qué se espera para noviembre.

La inflación se desaceleró a 3,3% en octubre, aunque en el acumulado anual el IPC superó el 42%, de acuerdo con información difundida hoy por el Indec.

“Este número sigue siendo alto pero es 2,6 puntos porcentuales menos que en septiembre. La inflación resultó sensiblemente inferior a la estimada por los analistas económicos (4,2%) según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el BCRA”, explicaron fuentes de la autoridad monetaria.

En términos anuales se mantiene la desaceleración iniciada en septiembre, en buena parte explicada por la base de comparación más elevada que dejó el arrastre del salto cambiario de agosto 2018. Este efecto prevalecerá hasta noviembre, explicó la consultora LCG.

En la comparación anual, la inflación de alimentos asciende a 50%, únicamente superada por los rubros de Salud (+66% ia) y Equipamiento y mantenimiento del Hogar (+61% ia), con alta incidencia del tipo de cambio en el precio de los electrodomésticos.

LCG espera registros no inferiores al 4% para los dos meses que quedan del año y agregó:

-El descongelamiento de los combustibles en noviembre aportará 0,3 pp a la inflación del próximo mes y tendrá arrastre para diciembre, y no descartamos nuevos aumentos antes de que termine el año. También se sumará el aumento autorizado a prepagas, telefonía celular y cuotas de colegios privados.

-La proyección de inflación se ubica en 55% anual a diciembre, consistente con una inflación promedio del 54% anual.

-De cara a 2020, las expectativas de no son alentadoras. El año inicia con una inflación anualizada en torno al 60% (4% mensual) y, más allá del éxito que pueda tener el Acuerdo Social sobre el que concentra sus expectativas desinflacionarias el nuevo Gobierno, no existen muchos factores que alienten un proceso de desinflación.

-La opción de emitir para financiar la brecha fiscal en un contexto de mercados de deudas voluntarios cerrados, la corrección (total o parcial) que requieren las tarifas por el congelamiento en 2019, la reducción de la tasa de interés para dar impulso a la actividad que bien podrá volcarse a la demanda de bienes o a la de demanda de dólar libre ampliando la brecha cambiara y un posible control de importaciones para evitar que vuelva a operar la restricción externa son todos factores que se suman a una inercia inflacionaria todavía muy elevada.

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