Tras el retroceso de abril, la producción manufacturera habría vuelto a caer en mayo. La Unión Industrial Argentina alertó sobre una recuperación desigual, menor demanda y un crecimiento de las importaciones de bienes terminados que preocupa al sector.
La industria argentina sigue sin mostrar señales claras de recuperación. Según estimaciones de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción manufacturera habría registrado una caída cercana al 5% interanual en mayo, profundizando el deterioro que ya se había observado en abril, cuando el sector se contrajo 2,8%.
De confirmarse el dato, la actividad industrial acumularía dos meses consecutivos de retroceso, en un contexto marcado por la debilidad de la demanda interna, la pérdida de competitividad y una creciente preocupación por el avance de las importaciones.
Qué sectores muestran mejoras y cuáles siguen en caída
El relevamiento elaborado por el Centro de Estudios de la UIA (CEU-UIA) muestra una realidad heterogénea, con algunos sectores que exhiben mejoras mensuales y otros que continúan profundizando su caída.
Entre los rubros que mostraron cierta recuperación durante mayo se destacan:
- Despachos de cemento: +3,5% mensual.
- Índice Construya: +1,9% mensual.
- Producción automotriz: +2,2% mensual.
Sin embargo, la mejora en la construcción todavía resulta insuficiente para compensar la fuerte caída acumulada respecto de años anteriores. Los despachos de cemento y la actividad vinculada al sector continúan ubicándose entre 23% y 30% por debajo de los niveles de 2022.
En el caso de la industria automotriz, pese al repunte mensual, el sector sigue mostrando uno de los peores desempeños en la comparación interanual, con una baja cercana al 19%.
Los indicadores que preocupan a la industria
La UIA identificó varios indicadores que reflejan la persistencia de la debilidad industrial.
Entre ellos aparecen:
- Producción metalmecánica: -1,4%.
- Patentamiento de maquinaria industrial: -11,2%.
- Demanda eléctrica de grandes usuarios industriales: -2,1%.
Estos datos suelen ser considerados termómetros de la actividad manufacturera y muestran que la recuperación todavía no logra consolidarse.
A esto se suma un menor dinamismo del comercio exterior. Durante mayo, las exportaciones hacia Brasil retrocedieron 7% respecto del mes anterior, afectadas por menores envíos de vehículos, productos primarios y derivados de la molienda.
Por otra parte, la liquidación de divisas del complejo agroexportador también registró una caída de 6,2%, mientras que en términos interanuales mostró una baja de 11,7%, influida por una elevada base de comparación de 2025.
La advertencia de la UIA por las importaciones
Durante una exposición ante la Cámara de Diputados, autoridades de la UIA expresaron preocupación por la evolución del comercio exterior y el impacto que podría tener sobre la producción nacional.
La directora ejecutiva de la entidad, María Laura Bermúdez, señaló que se observa un crecimiento de las importaciones de bienes terminados, mientras disminuye el ingreso de bienes intermedios utilizados por la industria para agregar valor dentro del país.
Según la entidad fabril, esta tendencia podría afectar la actividad industrial y el empleo en sectores manufactureros.
Un problema que lleva más de una década
La UIA también advirtió que las exportaciones industriales permanecen prácticamente estancadas desde hace más de diez años.
La entidad recordó que entre 2011 y 2013 las manufacturas tenían una participación mucho más relevante dentro de las ventas externas argentinas. En la actualidad, el peso relativo de las exportaciones industriales perdió terreno frente al crecimiento de sectores vinculados a la minería y los recursos naturales.
Para los industriales, la combinación de actividad estancada, menor utilización de capacidad instalada y mayor competencia importada configura un escenario desafiante para el sector en la segunda mitad del año.
Con los datos preliminares de mayo, la industria vuelve a encender una señal de alerta y refuerza el debate sobre la necesidad de impulsar medidas que favorezcan la producción y la inversión en la economía real.