La Argentina registró un saldo comercial positivo de U$S 2.976 millones en septiembre, más del triple que en el mismo mes de 2025. Las ventas al exterior crecieron 23,5% interanual, mientras que las importaciones cayeron 1,8%. En los primeros nueve meses, el superávit acumulado alcanzó los U$S 21.198 millones.
Las exportaciones argentinas superaron por primera vez los U$S 10.000 millones en un mes y marcaron un récord histórico en septiembre, impulsadas principalmente por el sector energético, el petróleo de Vaca Muerta y los productos agroindustriales. En paralelo, las importaciones volvieron a retroceder, lo que permitió ampliar el superávit comercial y consolidar una racha de 34 meses consecutivos con saldo positivo.
Según un informe de ABECEB, las exportaciones totalizaron U$S 10.036 millones, con un crecimiento interanual del 23,5%. Las importaciones, en cambio, sumaron U$S 7.060 millones, un 1,8% menos que en septiembre de 2025.
La diferencia entre ambas operaciones dejó un superávit de U$S 2.976 millones, frente a los U$S 937 millones registrados un año atrás. La mejora interanual fue de U$S 2.039 millones y el resultado mensual se ubicó como el segundo más alto de 2026, detrás de mayo, cuando el saldo positivo había alcanzado los U$S 3.450 millones.
Entre enero y septiembre, el superávit comercial acumuló U$S 21.198 millones, casi cuatro veces el registrado durante el mismo período de 2025, cuando había sido de U$S 6.046 millones. Además, el resultado de los primeros nueve meses ya superó en casi un 90% el saldo de todo el año pasado, de U$S 11.320 millones.
Vaca Muerta y el petróleo, claves del récord exportador
El principal motor de las ventas externas fue el rubro de combustibles y energía, que registró exportaciones por U$S 1.781 millones, un incremento del 89,1% interanual.
Dentro de ese sector, los aceites crudos de petróleo se destacaron con ventas por U$S 1.127 millones, un 86,4% más que en septiembre de 2025. El aumento representó U$S 522 millones adicionales y convirtió al crudo en el principal producto de exportación de la Argentina durante el mes, con el 11,2% del total.
El desempeño estuvo vinculado con el crecimiento de la producción nacional, especialmente en Vaca Muerta. En agosto, la extracción de petróleo alcanzó un récord de 936.800 barriles diarios, un 14% por encima del nivel de un año antes. La formación neuquina aportó cerca del 72% de la producción total.
A la expansión de los volúmenes se sumó la suba de los precios internacionales. El Brent comenzó septiembre ligeramente por encima de los U$S 90 por barril y cerró el mes en U$S 103,5, con un incremento mensual cercano al 14%. El informe vinculó esa evolución con el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y las disrupciones en el estrecho de Ormuz.
En términos generales, el complejo energético aportó unos U$S 840 millones adicionales a las exportaciones y explicó el 44% del incremento total de las ventas externas. También representó alrededor del 41% de la mejora interanual del saldo comercial.
El agro aportó más dólares, aunque cayeron los envíos de porotos de soja
El desempeño agroindustrial también contribuyó al crecimiento de las exportaciones, aunque con resultados dispares entre los distintos productos.
Las manufacturas de origen agropecuario aumentaron un 16,8% interanual, impulsadas principalmente por los precios, que subieron 12,9%, y en menor medida por las cantidades, que avanzaron 3,7%.
Dentro del complejo sojero, la harina y los pellets de soja registraron exportaciones por U$S 1.006 millones, un crecimiento del 26,2% interanual. El aceite de soja en bruto, por su parte, sumó U$S 597 millones, con una mejora del 6,1%.
La evolución fue diferente para los porotos de soja. Sus exportaciones cayeron un 42,6% interanual, hasta U$S 468 millones, con una reducción del 49,9% en las cantidades. El informe atribuyó este comportamiento a una mayor molienda local, al aumento de las importaciones temporarias de soja para procesamiento y a una menor demanda de China, cuyas compras argentinas retrocedieron un 23,8%.
En contraste, los cereales mostraron una fuerte expansión. Las exportaciones del rubro crecieron un 98,7% interanual, mientras que las ventas de maíz en grano aumentaron un 129,2%, hasta U$S 833 millones. El producto explicó el 8,3% de las exportaciones totales y se ubicó en el tercer puesto entre los principales bienes vendidos al exterior.
El trigo también contribuyó al resultado, con unos U$S 271 millones exportados, un incremento del 39,8%.
De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario, entre enero y septiembre se exportaron 88,9 millones de toneladas de granos y subproductos, el volumen más alto registrado para ese período. Entre los destinos que más crecieron se destacó Vietnam, con un incremento interanual del 110,4%.
La carne vacuna también mostró una evolución favorable. Las exportaciones de carne bovina congelada deshuesada alcanzaron U$S 290 millones, un 21,3% más que un año antes. Entre enero y agosto, los envíos de carne vacuna facturaron U$S 3.291 millones, con una suba interanual del 39,8%, según el Consorcio ABC.
La minería sumó exportaciones de litio y oro
La minería volvió a aportar al crecimiento de las ventas externas, con el litio como uno de los productos más dinámicos.
Los carbonatos de litio generaron unos U$S 103 millones adicionales respecto de septiembre de 2025. En tanto, el oro mantuvo su posición como principal producto minero y sumó U$S 28 millones al incremento interanual.
Las ventas de piedras y metales preciosos totalizaron U$S 401 millones, un 7,2% más que un año atrás. El oro para uso no monetario representó alrededor del 4% de las exportaciones totales del mes.
Según los datos de la Secretaría de Minería citados en el informe, el sector exportó U$S 6.059 millones hasta agosto, con un crecimiento interanual del 65,7%. Dentro de esa expansión, las ventas de litio casi se triplicaron.
Las manufacturas de origen industrial también avanzaron. Sus exportaciones crecieron un 17,5% interanual en septiembre, hasta destacarse los productos químicos, los metales comunes y el material de transporte terrestre.
Los productos químicos y conexos sumaron U$S 625 millones, un 32,8% más que un año antes. Los metales comunes y sus manufacturas casi duplicaron sus ventas, hasta U$S 274 millones, mientras que el material de transporte terrestre registró exportaciones por U$S 856 millones.
Las importaciones cayeron por la debilidad de la industria y el consumo
Mientras las exportaciones alcanzaron un máximo histórico, las importaciones mostraron una nueva contracción interanual.
En septiembre, las compras al exterior totalizaron U$S 7.060 millones, con una baja del 1,8% frente al mismo mes de 2025. La caída respondió a una reducción del 11,2% en las cantidades importadas, que no llegó a ser compensada por el aumento del 10,4% en los precios.
Uno de los datos más relevantes fue el retroceso de los bienes de capital, cuyas importaciones disminuyeron un 10,4%, con U$S 164 millones menos que un año antes. Las cantidades se desplomaron un 16,6%, especialmente por menores compras de equipos de transporte industriales.
Las piezas y accesorios para bienes de capital también retrocedieron, un 3,5% interanual, mientras que las cantidades importadas cayeron un 11%.
Esta evolución se produjo en un contexto de debilidad de la actividad industrial. El último dato disponible del INDEC, correspondiente a agosto, mostró una caída interanual del 3,2% en la producción manufacturera y una contracción acumulada del 2,7% en los primeros ocho meses del año.
Las importaciones de bienes de consumo bajaron un 2,5%, hasta U$S 1.129 millones. La contracción se concentró en productos semiduraderos, como indumentaria, calzado y textiles, cuyas compras retrocedieron un 19,2%.
También disminuyeron las importaciones de vehículos automotores de pasajeros, que cayeron un 27,2% interanual, con U$S 168 millones menos. En el conjunto del sector automotor, las compras externas se redujeron un 19,8%, hasta U$S 1.360 millones.
En cambio, los bienes intermedios aumentaron un 11,9%, con U$S 268 millones adicionales. Una parte importante de esa suba correspondió a los porotos de soja importados bajo el régimen temporario para su industrialización, que sumaron U$S 273 millones, un 73,8% más que un año atrás.
En energía, las importaciones de combustibles y lubricantes aumentaron apenas un 3,5% en valor. El incremento de los precios compensó la caída de las cantidades, en un mes en el que no se registraron compras de gas natural licuado, gasoil ni naftas, de acuerdo con el informe.
Cuánto podría alcanzar el superávit comercial en 2026
Las perspectivas para el último trimestre del año mantienen un sesgo favorable para el comercio exterior argentino, aunque con diferencias entre los sectores.
Por el lado de las exportaciones, la energía consolida su participación como motor estructural. Combustibles y energía ya representan el 16,1% de las ventas externas acumuladas del año. A ese aporte se suman los volúmenes récord de embarques agrícolas y el crecimiento de la minería, especialmente en oro, plata y litio.
Los precios internacionales del petróleo también podrían sostener los ingresos externos, en un escenario marcado por las tensiones en Medio Oriente.
Por el contrario, la debilidad de la industria y de la inversión continúa limitando las importaciones de bienes de capital y piezas. Una eventual recuperación de la actividad podría impulsar esas compras en los próximos meses y moderar el superávit.
Con el saldo acumulado por encima de los U$S 21.000 millones hasta septiembre, ABECEB proyecta que el superávit comercial de 2026 podría superar los U$S 26.000 millones, más del doble del resultado de 2025.
Para 2027, el informe prevé que las exportaciones mantengan su dinamismo en cantidades, aunque con precios potencialmente menos favorables. Al mismo tiempo, las importaciones podrían recuperar terreno a medida que mejore la actividad económica y la industria.
El récord exportador de septiembre refleja así una combinación de mayores ingresos por energía y productos agroindustriales, mejores precios internacionales y menores compras externas. La sostenibilidad del superávit dependerá, en adelante, de la capacidad de los sectores exportadores para mantener su expansión y de cómo evolucione la demanda de importaciones a medida que se recupere la economía.