Morosidad en aumento: cinco aspectos a tener en cuenta antes de tomar un crédito

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En un contexto en el que muchas familias usan el crédito para ordenar gastos, financiar compras o cubrir imprevistos, tomar un préstamo puede ser una herramienta útil. Pero también puede convertirse en un problema si la cuota no está bien calculada o si se suma a otras deudas difíciles de sostener.

La mora en el crédito al consumo volvió a quedar en el centro de la agenda económica. Según Eco Go, la irregularidad del crédito no bancario alcanzó el 27,5% en marzo de 2026, mientras que el crédito no bancario equivale al 36,7% de la masa salarial mensual y al 161% de la masa salarial de cuentapropistas e informales. Estos datos muestran que el financiamiento tiene un peso relevante en el presupuesto de los hogares, especialmente entre quienes tienen ingresos más variables. 

Frente a ese escenario, Credicuotas propone mirar cinco señales antes de tomar un préstamo.

  1. La cuota ocupa una parte demasiado alta del ingreso

Antes de aceptar un préstamo, conviene calcular cuánto representará la cuota sobre los ingresos mensuales. Muchas veces la cuota parece manejable hasta que se suman alquiler, supermercado, servicios, transporte y tarjeta.

Una pregunta simple puede ayudar: ¿podría pagar esta cuota durante varios meses sin dejar de cubrir mis gastos básicos? Si la respuesta no es clara, es mejor revisar el monto, el plazo o la necesidad del préstamo.

  1. El préstamo se usa para pagar otras deudas

Tomar un crédito para cancelar una deuda puede ayudar si permite ordenar pagos, bajar el costo financiero o pasar a una cuota más razonable. Pero si se usa de manera repetida para cubrir atrasos, puede ser una señal de sobreendeudamiento.

La señal aparece cuando todos los meses hace falta deuda nueva para cubrir deuda vieja. En esos casos, el problema ya no pasa solo por el crédito, sino por un desorden más profundo entre ingresos, gastos y vencimientos.

  1. Solo se mira el valor de la cuota

El monto de la cuota no es el único dato importante. También hay que revisar el costo financiero total, los intereses, los cargos, los seguros, las comisiones y cualquier otro gasto asociado. Dos préstamos con cuotas parecidas pueden tener costos muy distintos. Por eso, antes de decidir, es clave comparar condiciones y entender cuánto se terminará pagando en total.

  1. Los vencimientos se acumulan en la misma semana

Muchas veces el problema no es una deuda puntual, sino la concentración de pagos. Si el préstamo vence cerca del alquiler, la tarjeta, los servicios o la cuota de otro crédito, el presupuesto mensual puede quedar muy ajustado. Antes de tomar un préstamo, conviene elegir un vencimiento más compatible con la fecha de cobro puede ayudar a evitar atrasos.

  1. La decisión se toma con urgencia y sin comparar opciones

Los préstamos suelen tomarse en momentos de necesidad. Pero cuanto mayor es la urgencia, más importante es hacer una pausa. Aceptar la primera opción disponible, sin revisar condiciones, puede llevar a asumir una cuota difícil de sostener. Antes de avanzar, conviene comparar alternativas, leer los términos, verificar que la entidad sea confiable y confirmar que el préstamo responda a una necesidad concreta.

Una herramienta útil, si está bien planificada

El crédito puede ayudar a resolver una necesidad, financiar una compra importante o atravesar un imprevisto. La clave es que esté alineado con la capacidad real de pago.

Desde Credicuotas señalan que el desafío del sector no pasa solo por ampliar el acceso al financiamiento, sino por promover un uso más responsable del crédito. En un mercado donde la mora refleja la presión sobre el bolsillo, prestar mejor también implica ayudar a que las personas tomen decisiones más informadas.

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