Las dudas sobre el costo de la inteligencia artificial golpearon a Meta y a las acciones tecnológicas, mientras los ataques en Arabia Saudita impulsaron el precio del crudo. El Nasdaq 100 cayó 2,9% y el mercado reavivó los temores por la inflación y las tasas de interés.
Wall Street cerró el jueves con fuertes pérdidas por la combinación de dos factores: la preocupación por el financiamiento de las inversiones en inteligencia artificial (IA) y la escalada del petróleo ante nuevos ataques en Medio Oriente.
El Nasdaq 100 retrocedió 2,9%, su mayor caída desde junio, mientras que el S&P 500 perdió 1,21%. La ola de ventas se concentró en las compañías tecnológicas, luego de que los resultados de Meta reavivaran las dudas sobre cuánto dinero deberán invertir las grandes empresas para desarrollar infraestructura de IA y cuánto tiempo tardarán en recuperar esos desembolsos.
En paralelo, el Brent superó los U$S 113 por barril durante la jornada, después de ataques contra instalaciones petroleras saudíes. El avance del crudo sumó presión sobre las perspectivas de inflación y complicó el panorama para los mercados financieros.
Meta cae casi 7% y crecen las dudas sobre la inversión en IA
Las acciones de Meta bajaron cerca de 7%, pese a que la compañía presentó resultados superiores a las expectativas del mercado. Los inversores pusieron el foco en sus compromisos financieros y en la capacidad de sostener el ritmo de inversión en inteligencia artificial.
La empresa de Mark Zuckerberg informó compromisos de gasto por aproximadamente U$S 825.000 millones. De ese total, U$S 355.700 millones corresponden a arrendamientos y U$S 454.500 millones a contratos no cancelables. Además, elevó el límite inferior de su previsión anual de inversión de capital a U$S 135.000 millones.
La presión también se reflejó en el flujo de caja libre, que pasó a terreno negativo por U$S 2.120 millones en el tercer trimestre, frente a un saldo positivo de U$S 10.625 millones en el mismo período del año anterior.
Otro indicador que encendió señales de alerta fue el costo de asegurar la deuda de Meta contra un eventual incumplimiento. La prima de los seguros de crédito a cinco años llegó a cerca de 119,3 puntos básicos, un récord, tras subir 8,9 puntos.
Felipe Barragán, analista de Pepperstone, señaló que los inversores están exigiendo pruebas más concretas de rentabilidad, disciplina de capital y capacidad para monetizar las inversiones.
Las tecnológicas lideran las pérdidas en Wall Street
La caída de Meta se extendió a otras compañías vinculadas con la inteligencia artificial y los semiconductores. El índice de semiconductores de Filadelfia retrocedió 6,72%, en una jornada de ventas generalizadas.
Lam Research estuvo entre las empresas más golpeadas, mientras que Tesla perdió alrededor de 3%. La automotriz redujo su previsión de inversión de capital para 2026 a unos U$S 20.000 millones, desde los más de U$S 25.000 millones previstos anteriormente.
El recorte alimentó interrogantes sobre el ritmo de desarrollo de sus proyectos de conducción autónoma y de robots humanoides Optimus.
SpaceX, por su parte, cayó cerca de 9%, aunque sus ingresos se duplicaron con creces durante el tercer trimestre. El retroceso evidenció que el crecimiento de las ventas no alcanza por sí solo para disipar las preocupaciones sobre las necesidades de financiamiento y la rentabilidad futura.
IBM tampoco escapó a las ventas. Aunque aumentó sus ingresos 5%, hasta U$S 17.100 millones, el negocio de consultoría decepcionó y quedó bajo presión por el desplazamiento del gasto empresarial hacia la infraestructura de inteligencia artificial.
Para Ruben Dalfovo, estratega de inversiones de Saxo Bank, la rentabilidad del negocio principal es importante para financiar proyectos ambiciosos, pero el crecimiento de los ingresos no se traduce automáticamente en más efectivo para los accionistas.
El petróleo supera los U$S 113 tras ataques en Arabia Saudita
El otro factor que condicionó a los mercados fue el aumento del petróleo. El Brent llegó a superar los U$S 113 por barril y luego moderó su avance hasta U$S 111,19. El WTI, en tanto, alcanzó los U$S 98,31.
La suba se produjo después de un ataque con drones contra el yacimiento Shaybah, operado por Saudi Aramco, que dejó víctimas mortales, aunque no afectó la producción. La petrolera también evacuó su sede en Dhahran, mientras Estados Unidos ordenó la salida de parte de su personal diplomático de Arabia Saudita.
Los rebeldes hutíes reivindicaron además ataques contra el puerto saudí de Yanbu.
El Brent acumula un incremento superior al 80% en el año, impulsado por la guerra entre Estados Unidos e Irán. Aunque las exportaciones de crudo del golfo Pérsico se acercan a los niveles previos al conflicto, los nuevos episodios de violencia mantienen la preocupación por la seguridad del suministro energético.
El encarecimiento del petróleo representa un riesgo adicional para la inflación, justo cuando los inversores evalúan las próximas decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Los bonos del Tesoro suben y cambia la expectativa sobre las tasas
En medio de la venta de acciones, los inversores buscaron refugio en la deuda estadounidense. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años cayó 17 puntos básicos, hasta 4,95%, en lo que Bloomberg Línea describió como su mayor descenso en más de un año.
El movimiento mostró que, pese a las presiones inflacionarias derivadas del petróleo, el mercado también comenzó a prestar mayor atención a los riesgos para el crecimiento económico.
La caída de las acciones tecnológicas redujo las apuestas por nuevas subas de tasas en el corto plazo. Según el reporte, los operadores pasaron a descontar plenamente un incremento de 25 puntos básicos para enero, en lugar de diciembre.
Oro, plata y bitcoin también retroceden
La aversión al riesgo se extendió a otros activos. El oro bajó 1,9%, hasta U$S 4.061,13 por onza, su menor nivel en más de dos meses. La plata cayó 4,9%, hasta U$S 55,16, presionada por las expectativas sobre las tasas de interés y el impacto inflacionario del petróleo.
El cobre también retrocedió ante el aumento de inventarios en Londres y las dudas sobre posibles aranceles estadounidenses. Las existencias disponibles en la bolsa crecieron 70.100 toneladas en dos días.
El bitcoin llegó a perder 4% y operó alrededor de U$S 81.700. La caída reflejó el deterioro del apetito por el riesgo, pese a que los fondos cotizados estadounidenses vinculados a la criptomoneda registraron entradas netas por U$S 1.100 millones durante la semana.
La jornada dejó así un doble foco de preocupación para los mercados: la capacidad de las grandes tecnológicas para transformar sus inversiones en IA en ganancias sostenibles y el impacto de un petróleo más caro sobre la inflación, el crecimiento y las decisiones de política monetaria.