Argentina supera a Colombia en producción de petróleo: qué puede aprender de Vaca Muerta

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El desarrollo de los hidrocarburos no convencionales convirtió a Argentina en un referente regional. En junio produjo 894.000 barriles diarios de petróleo, un 25% más que Colombia, y expertos destacan las claves de Vaca Muerta para atraer inversiones, desarrollar infraestructura y generar empleo.

Argentina se consolidó como uno de los principales referentes de América Latina en la producción de hidrocarburos no convencionales gracias al desarrollo de Vaca Muerta. El crecimiento de la formación neuquina no solo permitió aumentar la producción de petróleo y gas, sino que también convirtió al país en un caso de estudio para otras economías de la región.

Colombia aparece entre los países que analizan la experiencia argentina mientras evalúa avanzar en el desarrollo de sus propios recursos no convencionales.

La diferencia en producción ya es significativa. Según datos citados por la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), Argentina produjo unos 894.000 barriles diarios de petróleo en junio de 2026, frente a los aproximadamente 713.000 barriles diarios de Colombia.

De esta manera, Argentina produjo cerca de 25% más petróleo que Colombia durante ese mes. En gas natural, la brecha fue todavía mayor: Argentina alcanzó alrededor de 5.600 millones de pies cúbicos diarios, unas ocho veces el volumen de gas natural comercializado por Colombia.

Vaca Muerta: las claves del desarrollo argentino

Para los especialistas, el principal aprendizaje de Argentina es que contar con grandes reservas de hidrocarburos no convencionales no alcanza para desarrollar una industria competitiva.

El ingeniero de petróleo Juan David Orozco Montoya, quien durante más de 27 años trabajó en Halliburton en Colombia y Argentina, señaló que el desarrollo del fracking requiere tecnología, capital, infraestructura, talento especializado, regulación estable y capacidad institucional.

La experiencia de Vaca Muerta también muestra la importancia del aprendizaje operativo. La productividad aumentó a partir de la utilización de laterales horizontales más extensos, la optimización de las etapas de fractura, la reducción de los tiempos de perforación y completamiento y la estandarización de los diseños.

Estos avances permitieron reducir costos y aumentar el volumen producido, haciendo que el desarrollo de los recursos no convencionales fuera cada vez más competitivo.

La infraestructura, otro factor clave

El crecimiento de la producción también obliga a ampliar la infraestructura necesaria para transportar, almacenar y procesar los hidrocarburos.

Oleoductos, gasoductos, plantas de procesamiento, vías de acceso, servicios públicos y capacidad logística son algunos de los componentes que deben acompañar el aumento de la actividad.

Según los especialistas, si estas inversiones no avanzan al mismo ritmo que la producción pueden convertirse en cuellos de botella y limitar el crecimiento de la industria.

En Argentina, el desarrollo de Vaca Muerta impulsó nuevas obras destinadas a ampliar la capacidad de transporte y exportación de petróleo y gas, además de proyectos vinculados con el gas natural licuado.

Cuánto aportó Vaca Muerta a la economía argentina

El crecimiento de los hidrocarburos no convencionales también modificó el balance energético del país.

Según datos del Ministerio de Economía citados en el informe, Argentina registró un superávit comercial energético de US$2.684 millones durante el primer cuatrimestre de 2025, después de años en los que el país dependió de importaciones para cubrir parte de su demanda energética.

El resultado refleja el impacto que tuvo el aumento de la producción sobre las exportaciones y la sustitución de importaciones.

Para Campetrol, este proceso fue posible por una combinación de factores: continuidad de las políticas energéticas, reglas para atraer inversiones, incorporación tecnológica, infraestructura y coordinación entre el Estado, las empresas y las comunidades.

Colombia todavía está en una etapa previa

Colombia cuenta con recursos importantes de hidrocarburos no convencionales, pero todavía no alcanzó una etapa de desarrollo comercial comparable con la Argentina.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) reconoce el potencial de estos recursos y ha estudiado aspectos relacionados con el uso del agua, la sismicidad, la integridad de los pozos y la gestión ambiental.

Sin embargo, el país todavía enfrenta obstáculos regulatorios y judiciales para avanzar.

Uno de los principales pasos pendientes son los Proyectos Piloto Integrales de Investigación (PPII), que permitirían obtener información sobre los impactos y la viabilidad de la actividad antes de avanzar hacia una explotación comercial a gran escala.

Desde el sector energético colombiano sostienen que cualquier desarrollo deberá estar acompañado por estabilidad regulatoria, estándares ambientales y condiciones que permitan atraer inversiones.

Qué necesita Colombia para avanzar con el fracking

El marco legal colombiano todavía impone una serie de condiciones antes de alcanzar una eventual etapa comercial.

De acuerdo con José Luis Palacios, socio del área de Energía y Recursos Naturales de Pérez-Llorca Colombia, el fracking no está prohibido de manera absoluta y existe viabilidad legal y regulatoria, aunque continúa pendiente la adopción de guías técnicas ambientales.

Entre los principales hitos que debería atravesar Colombia aparecen:

  • La culminación de los Proyectos Piloto Integrales de Investigación.
  • La elaboración de líneas de base hidrogeológicas y ambientales.
  • La evaluación independiente de los impactos.
  • La definición de mecanismos para compensar eventuales daños.
  • La obtención de una licencia social para la explotación.
  • La definición del marco ambiental necesario para otorgar licencias.
  • La resolución de los proyectos legislativos que buscan prohibir definitivamente los yacimientos no convencionales.

El objetivo de los estudios y pilotos es que las decisiones futuras estén sustentadas en evidencia geológica, ambiental, económica y social.

El potencial petrolero y gasífero de Colombia

El interés colombiano por Vaca Muerta se explica también por el tamaño de sus propios recursos.

Las estimaciones citadas por Campetrol señalan que los yacimientos no convencionales de Colombia podrían contener alrededor de 8.234 millones de barriles de petróleo y 167.000 giga pies cúbicos de gas natural.

De confirmarse su viabilidad comercial, esos recursos equivaldrían aproximadamente a cuatro veces las reservas probadas de petróleo y cerca de 70 veces las reservas actuales de gas del país.

Regiones como Puerto Wilches y Barrancabermeja, en el Valle Medio del Magdalena, aparecen entre las zonas con mayor potencial para un eventual desarrollo.

El impacto sobre las empresas y el empleo

Otra de las lecciones de Vaca Muerta es el desarrollo de una cadena de proveedores alrededor de la industria energética.

El crecimiento de la producción permitió la expansión de empresas vinculadas con servicios petroleros, transporte, construcción, tecnología y logística.

En 2024, Tecpetrol, YPF y Shell Argentina conformaron la iniciativa “Redes de Valor”, destinada a fortalecer la competitividad de pequeñas y medianas empresas proveedoras, promover la innovación y desarrollar talento local.

A esto se sumó el Programa de Fortalecimiento de la Cadena Nacional Hidrocarburífera, impulsado por el Gobierno argentino y YPF, con el objetivo de mejorar la competitividad de miles de pymes proveedoras y aumentar la participación de empresas nacionales.

Para Colombia, un desarrollo similar podría generar nuevas oportunidades de inversión y empleo en las regiones productoras.

El desafío de sostener el crecimiento

El caso argentino también muestra que el desarrollo de Vaca Muerta exige inversiones permanentes. Según estimaciones de McKinsey citadas por Campetrol, para sostener el crecimiento proyectado será necesario incorporar entre 15 y 25 nuevos equipos de perforación de alta especificación durante los próximos cinco años.

Además, será necesario aumentar la inversión anual en perforación y completamiento y ampliar la capacidad de toda la cadena de suministro.

La experiencia de Argentina muestra así que el desarrollo del shale no depende solamente de tener grandes reservas. La tecnología, las inversiones, la infraestructura, la estabilidad regulatoria, la formación de trabajadores y el desarrollo de proveedores resultan determinantes para transformar un recurso geológico en producción, exportaciones y actividad económica.

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