El Brent volvió a rozar los US$100 por barril en medio de la escalada de tensión en Medio Oriente. Wood Mackenzie advirtió que una prolongación del conflicto hasta fin de año podría reducir significativamente el procesamiento mundial de crudo, con Asia como principal afectada.
El petróleo volvió a acercarse a los US$100 por barril mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene bajo presión al mercado energético mundial. Las restricciones sobre las rutas comerciales y el suministro de crudo elevaron la tensión en torno al Brent, que llegó a cotizar cerca de los US$99.
Según un análisis de Wood Mackenzie, una prolongación del conflicto hasta finales de 2026 tendría consecuencias directas sobre la refinación mundial y podría provocar una reducción de 1,4 millones de barriles diarios en el procesamiento global de crudo durante el último trimestre del año.
La consultora advirtió que Asia concentraría gran parte del impacto, debido a su elevada dependencia de las importaciones y a las restricciones sobre el tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El Brent roza los US$100 por la tensión en Medio Oriente
El avance del petróleo se produjo luego de nuevos ataques que obligaron a detener operaciones en distintas instalaciones energéticas del sur de Arabia Saudita.
La situación se suma a las restricciones que afectan el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo, y a los ataques de Ucrania contra instalaciones de refinación en Rusia.
Para Wood Mackenzie, la combinación de estos factores está generando una alteración sin precedentes en el procesamiento mundial de crudo.
Alan Gelder, vicepresidente sénior de investigación de refinación, químicos y mercados petroleros de la consultora, advirtió sobre la magnitud de la disrupción que enfrenta actualmente el mercado energético.
Wood Mackenzie calcula una caída de 1,4 millones de barriles diarios
El escenario más adverso planteado por la consultora contempla una prolongación de las hostilidades hasta diciembre.
En ese caso, el procesamiento mundial de crudo se reduciría en 1,4 millones de barriles diarios durante el cuarto trimestre de 2026.
Asia sería la región más golpeada por las restricciones, ya que los cambios en las rutas de suministro obligan a modificar la dinámica de abastecimiento de petróleo y derivados.
El impacto no se limitaría al crudo. También alcanzaría a las materias primas petroquímicas y a diferentes combustibles, en un contexto de menor disponibilidad y mayores costos para el sistema mundial de refinación.
Las refinerías también sufren el impacto de los ataques a Rusia
Las interrupciones en el mercado petrolero no proceden únicamente de Medio Oriente.
Los ataques con drones de Ucrania contra refinerías rusas llevaron las unidades fuera de servicio a 3,5 millones de barriles diarios en agosto, según los cálculos de Wood Mackenzie.
Esta situación agregó una nueva presión sobre un sistema global de refinación que ya enfrenta restricciones por los problemas en las rutas de suministro.
Como consecuencia, los márgenes de refinación aumentaron especialmente en Asia. En Estados Unidos y Europa, algunas compañías incluso decidieron postergar tareas de mantenimiento programadas hasta 2027.
El diésel se fortalece, mientras la gasolina seguiría otra tendencia
El análisis de Wood Mackenzie muestra comportamientos diferentes entre los distintos combustibles.
El diésel mantiene una posición sólida debido a las restricciones sobre las exportaciones rusas, la reducción de inventarios y una mayor demanda vinculada con la temporada de calefacción.
La gasolina, en cambio, enfrentaría una caída estacional de los precios.
Sin embargo, la consultora considera que la limitada oferta en la cuenca del Atlántico podría sostener los márgenes de refinación hasta el cierre de 2026.
Qué puede pasar con el petróleo si se normaliza el tránsito por Ormuz
El escenario podría cambiar de manera significativa si se restablecen los flujos normales de petróleo a través del estrecho de Ormuz.
Wood Mackenzie proyecta que, una vez superadas las restricciones actuales, el mercado podría enfrentar una situación completamente diferente.
La consultora estima que el crecimiento de la producción fuera de la OPEP superará el avance de la demanda mundial durante 2027 y 2028.
En ese contexto, el Brent fechado podría descender a un rango de entre US$50 y US$60 por barril.
De esta manera, el mercado petrolero enfrenta dos escenarios muy diferentes: precios cerca de US$100 mientras persistan las restricciones y una eventual caída pronunciada si se normaliza el suministro mundial.
Asia, la región más afectada por la crisis petrolera
Wood Mackenzie prevé que la demanda de petróleo en Asia Pacífico caiga 1,24 millones de barriles diarios durante 2026 como consecuencia de las alteraciones provocadas por el conflicto.
Según sus estimaciones, el consumo regional no volvería a los niveles previos a la crisis hasta finales de 2027.
Las materias primas petroquímicas, especialmente el GLP y la nafta en los mercados más dependientes del tránsito por Ormuz, serían las más afectadas.
Los combustibles utilizados para el transporte por carretera mostrarían una mayor resistencia.
India lideraría la recuperación y China enfrenta otro escenario
Dentro de Asia, Wood Mackenzie estima que India sería el primer gran mercado en recuperar y superar los niveles de demanda previos al conflicto, seguida por los países del Sudeste Asiático.
China presenta una situación diferente.
La consultora considera probable que la demanda petrolera china ya hubiera alcanzado su máximo antes del inicio del conflicto. Además, la evolución de sus inventarios comerciales y reservas estratégicas seguirá siendo una variable relevante para el comportamiento futuro de los precios.
Asia dependerá cada vez más de las importaciones de petróleo
La crisis también aceleraría cambios estructurales en el abastecimiento energético asiático.
Wood Mackenzie proyecta que la dependencia de Asia respecto de las importaciones de crudo alcanzará el 82%, con una necesidad adicional de 1,5 millones de barriles diarios hacia 2030.
Este cambio favorecería a proveedores de larga distancia, principalmente de Estados Unidos y América Latina, mientras que Medio Oriente podría perder participación dentro del mercado asiático.
La evolución de la guerra en Irán y la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz serán, así, factores decisivos para el futuro inmediato del petróleo.
Mientras el Brent se mantiene cerca de los US$100, el mercado enfrenta una fuerte incertidumbre: una prolongación del conflicto podría mantener la presión sobre el suministro y la refinación, pero la recuperación de los flujos internacionales podría abrir paso a un escenario de precios considerablemente más bajos.
