El banco estadounidense advirtió que los nuevos mandatarios de Chile, Perú y Colombia pierden respaldo más rápido de lo previsto y enfrentan dificultades para impulsar reformas. También señaló que la orientación favorable a la inversión no alcanza sin acuerdos políticos y medidas concretas para reactivar el crecimiento.
Citi advirtió que los nuevos gobiernos de derecha en América Latina están perdiendo popularidad a un ritmo más acelerado de lo esperado y enfrentan obstáculos políticos para avanzar con sus programas económicos. La situación genera interrogantes sobre la capacidad de las nuevas administraciones para atraer inversiones, implementar reformas y sostener el crecimiento en la región.
Ernesto Revilla, economista jefe de Citi para América Latina, señaló que los gobiernos de Chile y Perú están registrando una caída de respaldo más rápida de la prevista. Según explicó durante una presentación virtual, las dificultades para construir consensos políticos están demorando la implementación de medidas económicas.
“Están atorándose en el proceso político y todavía no se están logrando los amplios consensos que se necesitan”, sostuvo Revilla.
El economista remarcó que ganar las elecciones presidenciales no garantiza la ejecución de un programa de gobierno. “No basta ganar con la Presidencia ni en Colombia, ni en Perú, ni en Chile, hay que hacer el trabajo”, afirmó.
Por qué Citi advierte sobre los gobiernos de derecha en América Latina
El análisis del banco estadounidense apunta a una brecha entre las expectativas que generó el cambio político y los resultados económicos que pueden obtener las nuevas administraciones.
Citi considera que varios gobiernos de la región tienen una orientación más favorable a la inversión privada y a los negocios. Entre sus prioridades aparecen el mantenimiento de fundamentos macroeconómicos sólidos, la desregulación y la eliminación de obstáculos para la actividad empresarial.
Sin embargo, Revilla advirtió que esas condiciones deben traducirse en políticas concretas. La posibilidad de atraer capitales dependerá de la capacidad de los gobiernos para aprobar reformas, construir acuerdos y generar previsibilidad.
“Esta es una ventana de oportunidad que se abre para que este incremento en el sentimiento positivo de los inversionistas se traduzca a más inversión de manera concreta y a mayor crecimiento”, sostuvo el economista.
Chile: Citi prevé una desaceleración del crecimiento con José Antonio Kast
Chile es uno de los casos que más preocupan a Citi por la combinación de una desaceleración económica y una pérdida de respaldo del Gobierno.
El banco proyecta que el producto interno bruto (PIB) chileno crecerá un 1,1% en 2026, frente al 2,5% registrado en 2025. Para 2027, espera una recuperación, con una expansión del 2,8%.
La desaceleración se produce durante la presidencia de José Antonio Kast, quien asumió el 11 de marzo de 2026. Según Revilla, la evolución de la economía resulta llamativa incluso en un contexto de precios favorables para el cobre, uno de los principales productos de exportación del país.
El economista consideró que esa situación constituye una señal de alerta para otros gobiernos de la región: las condiciones externas favorables no garantizan por sí mismas una mejora de la actividad económica si las administraciones no consiguen ejecutar sus programas y atraer inversiones.
Colombia y Perú: las proyecciones económicas de Citi para 2026 y 2027
El banco también anticipa una moderación del crecimiento en Colombia y Perú, aunque con trayectorias diferentes.
En Colombia, Citi estima que la economía pasará de crecer un 2,6% en 2025 a un 2,3% en 2026. Para 2027, proyecta una expansión del 1,8%.
En Perú, la previsión apunta a una desaceleración del 3,4% en 2025 al 3,1% en 2026, seguida de una recuperación hasta el 3,3% en 2027.
Las proyecciones reflejan que, para Citi, el desafío regional no se limita a la orientación ideológica de los gobiernos. La capacidad de sostener la actividad dependerá también de la implementación de políticas económicas, la confianza empresarial y la posibilidad de alcanzar acuerdos políticos.
Cómo evolucionó la popularidad de los presidentes de Chile, Perú y Colombia
Los datos de CB Global Data correspondientes a octubre muestran retrocesos en la aprobación de los tres mandatarios mencionados en el análisis de Citi.
En Chile, José Antonio Kast registró una imagen favorable del 38,8%, mientras que la desaprobación alcanzó el 56,8%.
En Perú, Keiko Fujimori presentó una caída de 6,1 puntos porcentuales en su favorabilidad respecto de septiembre. La presidenta registró un respaldo del 46,3% y una desaprobación del 50,8%.
En Colombia, Abelardo de la Espriella fue el único de los seis presidentes mejor evaluados de la región que registró una baja de apoyo en la medición citada. Su imagen favorable pasó del 53,6% en septiembre al 49,7% en octubre.
Otra encuesta, realizada por Atlas Intel para Bloomberg, situó el respaldo a De la Espriella en el 48,7%, frente al 51,8% registrado en agosto. El mandatario también enfrentó el 14 de octubre un paro nacional contra las primeras medidas sociales y económicas de su administración.
Las cifras corresponden a mediciones de opinión pública y pueden variar según la metodología, la fecha del relevamiento y la población encuestada.
Costa Rica y México, entre las excepciones regionales
La tendencia no se repite en todos los gobiernos de la región. Según CB Global Data, la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, elevó su imagen favorable del 49,7% en septiembre al 51% en octubre.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, registró una imagen positiva del 69,3% en la misma medición.
Estos casos muestran que la evolución del respaldo presidencial no es uniforme en América Latina y que las diferencias entre países dependen de factores políticos y económicos específicos.
Para Citi, el punto central es que las expectativas favorables de los inversores deben acompañarse de resultados concretos. La aprobación de reformas, la construcción de consensos y la capacidad de sostener la actividad económica serán factores determinantes para evaluar si los nuevos gobiernos consiguen transformar el cambio político en un aumento efectivo de la inversión y el crecimiento.