El Gobierno evalúa ampliar el financiamiento en dólares a sectores que no generan divisas. El BCRA sostiene que existe capacidad prestable ociosa, pero las entidades mantienen cautela por el riesgo de descalce cambiario.
El Gobierno de Javier Milei analiza flexibilizar las restricciones que limitan a los bancos para otorgar créditos en dólares a empresas y personas que no generan divisas, una medida que apunta a aprovechar una parte de los depósitos en moneda extranjera que permanece sin prestar y, de esa manera, impulsar el crédito y la actividad económica.
La discusión reabre uno de los principales debates del sistema financiero argentino desde la crisis de 2001: hasta qué punto los bancos pueden utilizar los dólares depositados por sus clientes para financiar a quienes no tienen ingresos en esa moneda.
El Banco Central (BCRA) dejó entrever que podría avanzar en una flexibilización de las normas macroprudenciales, al considerar que el escenario actual presenta diferencias importantes respecto del que existía antes de la crisis de la Convertibilidad.
El BCRA detecta capacidad prestable ociosa en dólares
El punto central de la discusión es la cantidad de dólares que actualmente permanecen depositados en los bancos pero no son utilizados para otorgar préstamos.
Según el último análisis del BCRA, la capacidad prestable ociosa equivale a alrededor del 17% de los depósitos en dólares. Con el nivel actual de depósitos, representa unos US$6.800 millones que podrían potencialmente canalizarse hacia el crédito.
Para las autoridades monetarias, mantener un esquema de riesgo de descalce cambiario prácticamente nulo tiene un costo: limita la capacidad de intermediación de los bancos y reduce el financiamiento disponible para empresas y familias.
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, señaló que las restricciones implementadas después de la crisis funcionaron como un seguro frente al riesgo cambiario, pero también reconoció que ese esquema genera capacidad prestable que permanece sin utilizar.
Los depósitos en dólares crecieron 185% desde la llegada de Milei
La discusión se produce después de un fuerte crecimiento de los depósitos y préstamos en moneda extranjera.
Desde la llegada de Milei al Gobierno, los depósitos privados en dólares aumentaron 185% y superaron los US$40.000 millones en julio, alcanzando un nuevo máximo histórico.
Los préstamos en dólares tuvieron una expansión todavía mayor: crecieron 598% y quedaron cerca de los US$25.000 millones al cierre del mes anterior.
Este crecimiento fue uno de los factores que permitió una fuerte expansión del crédito al sector privado, que pasó de representar alrededor del 4% del PBI cuando asumió Milei a aproximadamente 12% del producto durante la primera mitad de su mandato.
Sin embargo, el Gobierno considera que esta dinámica comenzó a perder impulso y busca nuevas alternativas para profundizar la intermediación financiera.
Por qué el Gobierno considera que ahora es diferente
La postura del BCRA parte de una comparación con las condiciones que existían antes del colapso de la Convertibilidad.
Las autoridades sostienen que actualmente no están presentes varios de los factores que contribuyeron a profundizar aquella crisis bancaria.
Entre los principales argumentos aparecen:
- El régimen cambiario actual no ofrece un seguro de cambio implícito como ocurría con el tipo de cambio fijo.
- El multiplicador monetario en dólares está limitado.
- No existe un crecimiento significativo de los denominados “argendólares”.
- Los bancos presentan mejores niveles de capitalización y liquidez.
- Una parte de los depósitos en dólares permanece sin ser utilizada para financiar préstamos.
“Los factores que incidieron y agravaron la dinámica de esa crisis bancaria no están presentes hoy”, sostuvo Werning.
El objetivo: utilizar hasta US$6.800 millones de capacidad ociosa
El Gobierno apunta a aprovechar parte de esa capacidad prestable para impulsar la actividad económica.
Si el 17% de los depósitos en dólares actualmente ociosos pudiera canalizarse hacia nuevos préstamos, el monto potencial rondaría los US$6.800 millones tomando como referencia el stock actual de depósitos.
La apuesta es que un mayor volumen de financiamiento permita ampliar la inversión y el consumo, especialmente en sectores donde el acceso al crédito continúa siendo limitado.
Sin embargo, la flexibilización no implicaría necesariamente una apertura generalizada para cualquier tipo de préstamo.
Los bancos prefieren financiar a empresas que generan dólares
El principal límite aparece en la posición de las entidades financieras.
Los bancos mantienen una postura prudente frente a la posibilidad de prestar dólares a clientes que no generan ingresos en esa moneda.
Una de las alternativas que genera mayor consenso dentro del sector es profundizar el financiamiento de empresas vinculadas con la cadena exportadora, cuyos ingresos permiten reducir el riesgo de descalce entre moneda de los ingresos y moneda de la deuda.
El problema aparece cuando los dólares captados mediante depósitos bancarios se utilizan para financiar a personas o empresas cuyos ingresos están denominados principalmente en pesos.
En ese caso, una depreciación del peso podría incrementar considerablemente el peso de la deuda sobre los ingresos del deudor.
El recuerdo de la crisis de 2001 sigue presente
La cautela de los bancos está directamente vinculada con la experiencia de la crisis de 2001.
Después del colapso de la Convertibilidad, las autoridades argentinas establecieron un esquema destinado a reducir a cero el riesgo de descalce cambiario de las entidades.
Bajo ese marco, los bancos dejaron de utilizar depósitos en dólares para financiar al sector público y a empresas o personas que no generaban divisas.
La lógica era evitar que una fuerte depreciación del peso provocara una ola de incumplimientos capaz de deteriorar simultáneamente la cartera de crédito y los balances bancarios.
Por eso, algunos ejecutivos del sector consideran que la flexibilización debe avanzar con extrema prudencia.
El riesgo legal también limita el crédito en dólares
Otro de los obstáculos señalados por el sector financiero es el marco legal para ejecutar garantías.
Según el análisis de Alberto Ades, de NWI Management, los bancos podrían priorizar el financiamiento corporativo antes que los créditos personales debido a las dificultades judiciales que existen para ejecutar determinadas garantías.
Esto significa que incluso si el BCRA flexibiliza las normas cambiarias, la medida podría no traducirse inmediatamente en un boom de créditos para familias.
La evolución del financiamiento dependerá también de que existan mecanismos jurídicos eficientes para proteger a los bancos frente a eventuales incumplimientos.
Los bancos todavía prefieren no ampliar el riesgo cambiario
Distintas fuentes del sistema financiero consultadas mantienen una posición prudente.
El argumento central es que los balances en dólares deben permanecer separados de los balances en pesos y que el descalce de monedas continúa siendo un riesgo que las entidades prefieren evitar.
Por ese motivo, el sector financiero no estaría impulsando una apertura generalizada del crédito en dólares para personas o empresas que no generan divisas.
En cambio, existe mayor predisposición a profundizar el financiamiento destinado a compañías vinculadas con actividades exportadoras.
¿Qué busca Milei con los créditos en dólares?
La discusión forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno para profundizar el crédito privado y aumentar la intermediación financiera.
La administración de Milei también espera que la mayor confianza de los ahorristas permita que parte de los dólares que permanecen fuera del sistema financiero regresen a los bancos.
El Gobierno estima que los argentinos mantienen alrededor de US$170.000 millones fuera del sistema financiero formal.
Si una porción de esos fondos se incorpora al circuito bancario, aumentaría la capacidad de financiamiento disponible, aunque también crecería el desafío de administrar adecuadamente los riesgos de liquidez y de moneda.
Un debate que recién comienza
La eventual flexibilización de los créditos en dólares plantea un equilibrio complejo.
Por un lado, el BCRA observa una capacidad prestable ociosa equivalente al 17% de los depósitos en dólares y considera que utilizarla podría contribuir a impulsar el crédito y la actividad.
Por otro, los bancos advierten que el riesgo de descalce cambiario no desapareció y que la experiencia de 2001 obliga a mantener criterios prudenciales.
La clave estará en determinar qué sectores podrán acceder al financiamiento, qué garantías tendrán los bancos y qué mecanismos se utilizarán para evitar que un salto cambiario transforme una expansión del crédito en un nuevo problema para el sistema financiero.
Datos clave
- Depósitos privados en dólares: más de US$40.000 millones.
- Crecimiento desde la llegada de Milei: 185%.
- Préstamos en dólares: cerca de US$25.000 millones.
- Crecimiento de los préstamos: 598%.
- Capacidad prestable ociosa: 17% de los depósitos.
- Monto potencialmente disponible: unos US$6.800 millones.
- Depósitos de argentinos fuera del sistema: estimados en US$170.000 millones.
- Crédito privado: pasó de cerca del 4% al 12% del PBI.
