El 99% del aumento de reservas no fue por compras del BCRA sino por el oro, según Quantum

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El crecimiento de las reservas internacionales de Banco Central de la República Argentina durante el primer trimestre de 2026 no respondió a una acumulación genuina de divisas, sino principalmente a la suba del precio del oro y la revalorización de activos financieros.

Según un informe de la consultora Quantum Finanzas, las reservas aumentaron en U$S 957 millones entre enero y marzo. Sin embargo, de ese total, U$S 947 millones —equivalentes al 99%— se explicaron por efectos de valuación, mientras que el resultado de las intervenciones cambiarias del BCRA aportó apenas U$S 10 millones.

Este dato resulta relevante porque, en paralelo, el Banco Central mantuvo una fuerte presencia en el mercado de cambios. Durante el trimestre, la entidad compró alrededor de U$S 4.386 millones, aunque esos dólares no se tradujeron en un aumento significativo de reservas debido a su utilización para afrontar distintos compromisos.

Entre los principales destinos de esas divisas se destacan los pagos de deuda pública —incluyendo obligaciones con el FMI—, la cancelación de pasivos con el Banco de Basilea y la amortización de instrumentos financieros como los Bopreales.

Superávit comercial, pero presión en la cuenta corriente

En el frente externo, la economía argentina mostró una dinámica mixta. Por un lado, se registró un superávit comercial de U$S 5.710 millones, impulsado por exportaciones por U$S 20.150 millones frente a importaciones por U$S 14.440 millones.

Sin embargo, este resultado no alcanzó para compensar el déficit de cuenta corriente, que llegó a U$S 1.122 millones. El rojo estuvo explicado principalmente por:

  • pagos de intereses de deuda (U$S 3.666 millones)
  • gastos en turismo y consumos en el exterior (U$S 2.560 millones)
  • giro de dividendos empresariales (cerca de U$S 983 millones)

A esto se suma la persistencia de la formación de activos externos del sector privado, es decir, la compra de dólares para atesoramiento, que promedió alrededor de U$S 2.200 millones mensuales en el período.

Mejora financiera, pero desafíos hacia adelante

En contraste, la cuenta capital y financiera mostró un saldo positivo de U$S 1.132 millones, impulsado por emisiones de deuda corporativa y provincial, mayor nivel de depósitos y flujos de inversión extranjera directa.

De cara a los próximos meses, las perspectivas son moderadamente favorables en el corto plazo. Se espera que el ingreso de divisas del sector agroexportador sostenga el superávit comercial en el segundo trimestre.

No obstante, hacia la segunda mitad del año el escenario podría volverse más exigente. La menor liquidación del agro y una eventual mayor demanda de dólares podrían presionar sobre el equilibrio cambiario, obligando a depender más del financiamiento externo y del ingreso de capitales.

En este contexto, el informe concluye que la acumulación de reservas seguirá dependiendo menos de las compras del Banco Central y más de factores financieros y de mercado, lo que mantiene bajo análisis la sostenibilidad del esquema cambiario actual.

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