El stock bruto perforó los u$s48.000 millones tras una fuerte baja del metal y pagos a organismos. El mercado de futuros recalienta la devaluación esperada para junio mientras Caputo insiste con su pauta inflacionaria y el INDEC reporta caídas en la actividad real.
La macroeconomía argentina transita un escenario de profundas contradicciones. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, reitera que “los datos matan al relato” y celebra una inflación de mayo en torno al 2,3% —en línea con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM)—, el frente cambiario y el aparato productivo exhiben señales de alerta que el mercado financiero no pasa por alto.
Este viernes, las reservas internacionales brutas del Banco Central (BCRA) sufrieron un fuerte retroceso de u$s501 millones, perforando el piso de los u$s48.000 millones para finalizar en u$s47.868 millones. La paradoja radica en que la caída ocurrió a pesar de que la autoridad monetaria extendió su racha compradora con u$s45 millones en el mercado de cambios, logrando un hito clave: superar la meta anual de acumulación de reservas fijada con el FMI, al acumular u$s10.193 millones en lo que va de 2026 (por encima del piso de u$s10.000 millones).

Oro, DEG y el costo de desarmar el “short” del Central
Fuentes oficiales confirmaron a Ámbito que la contracción del stock contable respondió a pagos corrientes a organismos internacionales y, fundamentalmente, a un severo impacto por valuación de activos cercano a los u$s300 millones. El desplome del 3,72% en la cotización internacional del oro restó u$s335 millones de las tenencias locales, neutralizando el esfuerzo comprador de la entidad que conduce Santiago Bausili.
Sin embargo, detrás del factor contable opera una tensión más estructural en el mercado spot. Informes privados como el de PPI revelaron que el BCRA recortó su posición vendida (“short”) en futuros de manera mucho más agresiva de lo estimado, cerrando mayo con apenas u$s200 millones comprometidos frente a los u$s1.100 millones que proyectaba el mercado.
Esta menor cobertura oficial obligó al sector privado a buscar cobertura de forma directa en el mercado spot, explicando por qué el dólar mayorista avanzó un 2,3% semanal (cerrando en $1.441,5), su segunda mayor suba del año bajo el esquema de bandas cambiarias. La presión ya se siente en los contratos de futuros de Rofex, donde el mercado convalida un dólar de $1.454,5 para fines de junio, desalineado del $1.422 que proyecta la mediana del REM.
La recesión como ancla de precios
El ministro Caputo insiste en que no habrá “ningún cimbronazo” y que las expectativas están ancladas en un 20% de inflación para los próximos doce meses. No obstante, analistas de la city advierten que la estabilidad de precios y la pax cambiaria que exhibe el dólar blue (estable en $1.435) encuentran su verdadero combustible en el fuerte parate de la economía real.
Al contrastar el optimismo oficial con los datos de actividad plasmados en el informe “EMAE feb2026.pdf” del INDEC, queda en evidencia el costo del proceso de desinflación:
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Contracción general: El Estimador Mensual de Actividad Económica arrojó una caída interanual del 2,1% y un preocupante retroceso desestacionalizado del 2,6% respecto a enero.
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El desplome del mercado interno: La Industria manufacturera sufrió un hundimiento del 8,7% i.a. y el Comercio retrocedió 7,0% i.a. Ambos sectores restaron en conjunto 2,2 puntos porcentuales al índice general, evidenciando que los únicos motores encendidos se limitan a la exportación primaria (Minería y Agro).
Cumplir las metas con el Fondo le otorga al Palacio de Hacienda un puente de gobernabilidad financiera de cara al segundo semestre. El desafío, sin embargo, se trasladará a los meses de invierno: con el flujo estacional de la cosecha gruesa perdiendo intensidad y la demanda de cobertura privada al alza, el Gobierno deberá demostrar que el modelo puede sostener la acumulación de reservas netas genuinas sin profundizar el esquema recesivo que hoy golpea a las fábricas y comercios.
