El precio de los inmuebles rurales cayó 20%

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De acuerdo con el último índice de actividad del mercado inmobiliario rural (InCAIR) la compraventa de campos registraba en mayo una caída de 53% interanual por la pandemia, afectada por las restricciones de circulación y cierre de la actividad notarial.

El mercado de compra venta de inmuebles rurales comenzó a tener en los últimos días mayor movimiento de consultas, en medio de la caída de las operaciones a causa de la cuarentena por la pandemia de coronavirus, y los precios de los establecimientos se negocian con rebajas en torno del 20%.

“Estos días el mercado ha mostrado cierto movimiento de consulta, hay respuesta a las publicaciones, el inversor que dispone de dinero plantea propuestas fuertemente hostiles”, dijo el presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), Juan José Madero.

Madero señaló que “los valores que se pueden llegar a cerrar pueden estar 15/20% debajo del valor pedido; hoy es mayor la disposición a negociar y considerar ofertas, el propietario está más flexible que antes de la pandemia”, consignó la agencia de noticias Telam.

Dijo que esta flexibilidad a la baja se debe a “las expectativas en adelante”, y agregó que “una cuestión que hizo mucho ruido fue el asunto de Vicentin”.

“Lo que es inversión en tierras es propiedad privada, inversiones importantes, de muy largo plazo y requiere mucha previsibilidad, todo lo que vaya en desmedro de esa previsibilidad, va a afectar el ánimo”, analizó Madero, también director de la División Campos de la inmobiliaria L.J. Ramos.

Consideró que el interés de los inversores se debe a que “la tierra siempre ha sido un refugio de capital, y en este momento muchos están buscando refugio o recurriendo a ese refugio para sostener su actividad”.

“Desde las elecciones, en octubre del año pasado, el sector agropecuario enfrió sus expectativas, el negocio de compraventa se frenó bastante viendo qué acción se iba a tomar, después vino el verano con la clásica caída de actividad y después irrumpió esta anormalidad que es la pandemia de la Covid-19; esto generó mucha incertidumbre e inmovilizó mucho las decisiones”, afirmó.

De acuerdo con el último índice de actividad del mercado inmobiliario rural (InCAIR) la compraventa de campos registraba en mayo una caída de 53% interanual por la pandemia, afectada por las restricciones de circulación y cierre de la actividad notarial.

En mayo, el indicador se situó en 21,04 puntos, lo que implicó un 25,32% más que el mes de abril, con un leve repunte en la actividad sustentado por el incremento de propiedades rurales en venta y de las consultas por oportunidades de negocios.

“Durante la pandemia -explicó Madero-, la actividad rural cayó a mínimos históricos y ahora hay un leve repunte, no de que se concreten operaciones pero sí consultas, recorridas de campos, algunas ofertas hostiles o ‘heterodoxas’ como ofrecer una parte con plata, propiedades, plazos”.

Señaló que las ofertas de rebajas mayores, en el orden del 40% “no son aceptadas, no prosperan las operaciones porque así como el inversor quiere hacer valer su dinero, el propietario tiene su economía saneada, el campo está en producción, no está endeudado severamente entonces su urgencia de vender no es tal”.

“Las decisiones de venta se dan por cuestiones familiares o alguien que decide cambiar de rubro, son contadas las que son por urgencia; hoy podemos estar hablando de valores, se han hecho muy pocas operaciones de escala más bien chica, por no más de 3 millones de dólares”, detalló.

En cuanto a los alquileres, dijo que “tanto en alquileres ganaderos como agrícolas la demanda ha sido sostenida, muy firme, los valores que se han cerrado y se están negociando para la gruesa mantienen los valores de la campaña anterior”.

“Hay una fuerte demanda, los inquilinos que quieren renovar tienen competencia de otros interesados; quizás pensaban negociar con algún quintal para abajo pero terminan acordando en valores el año pasado”, sostuvo.

La actividad agropecuaria “es una forma de colocar pesos en la actividad económica y no tenerlos, nadie quiere atesorar pesos, eso le da mucha fluidez y la demanda alta pasa por ahí, es una demanda muy sostenida a pesar de un cuadro económico muy ajustado para las actividades”.

“La rentabilidad está muy deprimida porque esos ingresos son en pesos y la tierra está valuada en dólares, entonces la rentabilidad está muy baja por una cuestión de tipo de cambio”, concluyó.

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