El cierre temporal del estrecho de Ormuz generó alarma en los mercados globales por el riesgo de una fuerte disrupción energética. Sin embargo, el impacto económico terminó siendo más moderado de lo previsto inicialmente. Según un informe de Goldman Sachs, hubo tres factores centrales que ayudaron a amortiguar el shock sobre la economía mundial.
El análisis del banco de inversión sostiene que la combinación entre elevados inventarios de petróleo, ajustes en el consumo global y condiciones macroeconómicas todavía favorables permitió contener parte de la tensión generada por el conflicto en Medio Oriente.
1. El petróleo no se disparó como anticipaba el mercado
El primer elemento que destacó Goldman Sachs fue que el cierre del estrecho de Ormuz no derivó en un salto extremo del precio del crudo.
Según el informe, antes del conflicto los inventarios energéticos se encontraban en niveles elevados, algo que ayudó a compensar parte de las restricciones sobre la oferta global.
Además, el mercado comenzó rápidamente a descontar que un eventual traslado de mayores precios energéticos a la inflación podría forzar cambios de política económica en Estados Unidos, lo que limitó apuestas más agresivas sobre una suba prolongada del petróleo.
Bajo el escenario base del banco, el Brent podría estabilizarse cerca de los u$s90 por barril hacia fin de año.
2. La demanda global se ajustó para evitar un desabastecimiento
El segundo factor identificado por Goldman Sachs fue la adaptación del consumo energético global frente a las restricciones logísticas y físicas generadas por el conflicto.
El banco señaló que algunos sectores, como el transporte aéreo, redujeron demanda o reconfiguraron operaciones para absorber parte del impacto sin provocar una crisis de abastecimiento generalizada.
Entre los cambios más relevantes aparecieron:
- mayor utilización de energías renovables en China;
- reorganización de rutas aéreas menos rentables;
- reducción parcial del consumo en segmentos específicos.
Según el informe, estas medidas permitieron una reducción “menos costosa” de la demanda energética global.
3. La economía global todavía mantiene factores de sostén
El tercer punto señalado por Goldman Sachs fue el rol de las condiciones macroeconómicas internacionales.
La entidad destacó que la política fiscal expansiva en varias economías, junto con el impulso del ciclo vinculado a inteligencia artificial y condiciones financieras todavía relativamente favorables, ayudaron a sostener la actividad económica pese al shock geopolítico.
En paralelo, Wall Street logró mantenerse cerca de máximos históricos durante buena parte del conflicto, reflejando que los inversores todavía no descuentan una recesión global inmediata.
Qué espera Goldman Sachs para los próximos meses
El banco proyecta una reapertura gradual del estrecho de Ormuz hacia fines de junio, aunque advirtió que los riesgos continúan sesgados al alza.
Entre las principales amenazas aparecen nuevos episodios de tensión en Medio Oriente, posibles interrupciones adicionales en el comercio energético y un eventual deterioro más fuerte de la actividad global si el conflicto se profundiza.
El estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales puntos estratégicos del comercio mundial de petróleo, ya que por esa vía circula una parte significativa de las exportaciones energéticas globales.
