El Gobierno nacional avanzó con la etapa decisiva de la licitación de la Vía Navegable Troncal (VNT), la principal ruta exportadora de la Argentina, por donde circula cerca del 80% de los embarques agroindustriales del país.
La Agencia Nacional de Puertos y Navegación abrió este martes las ofertas económicas para adjudicar la concesión del sistema de dragado y balizamiento del río Paraná por los próximos 25 años, en una disputa que enfrenta a dos gigantes belgas del sector: Jan De Nul y DEME.
Empate en la oferta económica
Según informó el Ministerio de Economía, ambas compañías presentaron exactamente la misma tarifa: US$3,80 por tonelada transportada, unos 50 centavos por debajo del valor actual.
De acuerdo con estimaciones oficiales, esa reducción implicaría un ahorro cercano al 13,5% para los usuarios de la hidrovía.
Con el empate económico, la definición quedará ahora supeditada a la evaluación técnica de las propuestas antes de la adjudicación final.
El negocio representa ingresos superiores a US$300 millones anuales y contempla inversiones cercanas a US$10.000 millones durante toda la concesión.
Una infraestructura clave para las exportaciones
La hidrovía Paraná-Paraguay es considerada estratégica para la economía argentina, ya que conecta los puertos fluviales del país con el océano Atlántico y concentra la salida del complejo agroexportador.
Las principales entidades empresarias vinculadas al comercio exterior —entre ellas la Unión Industrial Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario y CIARA-CEC— respaldaron el avance del proceso y remarcaron la necesidad de contar con una vía navegable “más eficiente y previsible” para reducir costos logísticos.
Tensiones geopolíticas detrás de la licitación
La definición de la concesión también quedó atravesada por un fuerte componente geopolítico.
El pliego impulsado por el gobierno de Javier Milei excluye a empresas controladas por Estados soberanos, una cláusula que dejó afuera a firmas estatales chinas como CCCC Shanghai Dredging Co., uno de los mayores operadores mundiales de dragado.
La decisión alimentó especulaciones sobre un alineamiento de la Argentina con Estados Unidos en el marco de la disputa global con China por infraestructura estratégica en América Latina.
Según versiones difundidas en las últimas semanas, el consorcio encabezado por DEME cuenta con respaldo de la estadounidense Great Lakes Dredge & Dock Company, que cuestionó algunos requisitos técnicos del pliego y denunció un supuesto favorecimiento hacia Jan De Nul, operador histórico de la hidrovía desde los años noventa.
Cruces por presuntos vínculos chinos
La tensión aumentó luego de versiones sobre una presunta participación indirecta de capitales chinos en la oferta de Jan De Nul a través de su socio argentino Servimagnus.
Frente a esas acusaciones, Jan De Nul y Servimagnus difundieron un comunicado conjunto negando cualquier relación actual con compañías controladas por el Estado chino.
Las firmas sostuvieron que no mantienen vínculos comerciales ni contractuales con empresas estatales extranjeras y calificaron las denuncias como “una falacia malintencionada” orientada a entorpecer la licitación.
No obstante, Servimagnus reconoció que trabajó hasta 2020 junto a Shanghai Dredging Company en proyectos locales, aunque aclaró que actualmente no existe ninguna relación operativa entre ambas compañías.
Los cuestionamientos al pliego
Desde DEME y Great Lakes apuntaron especialmente contra ciertos requisitos técnicos del proceso, como la exigencia de experiencia previa en el dragado de un tramo continuo de 250 kilómetros y la existencia de un precio mínimo para la concesión.
Según las empresas, esas condiciones favorecen particularmente a Jan De Nul debido a su extensa trayectoria operando sobre el río Paraná.
El Gobierno, por su parte, remarcó que ninguna de las empresas presentó impugnaciones formales durante el procedimiento y aseguró que eso “ratifica la transparencia y solidez” de la licitación.
