El economista reemplazará a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal y encabezará su primera reunión monetaria en junio. Su cercanía con Donald Trump y las dudas sobre la independencia de la Fed quedaron en el centro del debate.
El Senado de Estados Unidos confirmó este miércoles a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Federal Reserve, en una votación que terminó con 54 votos a favor y 45 en contra.
Warsh reemplazará a Jerome Powell, cuyo mandato finaliza este viernes, y asumirá la conducción del banco central estadounidense por un período de cuatro años. Su primera reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) será el 16 y 17 de junio, cuando la Fed anunciará su decisión sobre tasas de interés y actualizará sus proyecciones económicas.
La llegada de Warsh ocurre en un contexto de elevada sensibilidad para los mercados, marcado por la desaceleración de la inflación estadounidense, la incertidumbre geopolítica y las crecientes presiones políticas sobre la política monetaria.
Un economista cercano a Wall Street y al círculo de Trump
Warsh, de 56 años, es una figura habitual de los círculos empresariales y financieros de Estados Unidos. Antes de incorporarse por primera vez a la Fed en 2006, trabajó en Morgan Stanley como banquero especializado en fusiones y adquisiciones.
En 2002 pasó a integrar la administración de George W. Bush como asesor de política económica y, años más tarde, fue designado gobernador de la Reserva Federal, cargo que ocupó entre 2006 y 2011.
Durante la crisis financiera global de 2008 trabajó estrechamente con el entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke, y se convirtió en uno de los principales nexos entre el banco central y Wall Street.
Tras abandonar la institución en 2011, comenzó a mostrarse cada vez más crítico de algunas políticas monetarias expansivas de la Fed, especialmente de los recortes agresivos de tasas y de la ampliación del rol del banco central en áreas que consideraba ajenas a su mandato.
Las dudas sobre la independencia de la Fed
La nominación de Warsh quedó atravesada por el debate sobre la independencia de la Reserva Federal frente a la influencia de Donald Trump.
El mandatario venía cuestionando públicamente a Powell desde hace meses por la decisión de la Fed de frenar el ritmo de recortes de tasas de interés. En ese contexto, parte de la oposición demócrata calificó a Warsh como un posible “títere de Trump”.
Durante su audiencia ante el Comité Bancario del Senado, el economista buscó despejar esas dudas y aseguró que la política monetaria seguirá siendo “estrictamente independiente”.
Warsh afirmó además que Trump nunca le pidió bajar las tasas de interés y prometió preservar la autonomía institucional de la Fed, aunque varios legisladores cuestionaron cambios recientes en su postura respecto de la inflación y la política monetaria.
De “halcón” inflacionario a nuevo líder de la Fed
Al momento de dejar la Reserva Federal en 2011, Warsh era considerado uno de los principales “halcones” monetarios dentro del organismo, término utilizado para describir a funcionarios más inclinados a priorizar el combate contra la inflación incluso mediante tasas elevadas.
En discursos recientes, el economista sostuvo que la Fed se alejó de su misión principal y advirtió que algunas decisiones del banco central terminaron limitando el crecimiento económico estadounidense.
Trump ya había evaluado nombrarlo al frente de la Fed durante su primera presidencia, aunque finalmente eligió a Powell.
Graduado de Stanford University y de la Escuela de Derecho de Harvard University, Warsh también mantiene fuertes vínculos con el establishment empresarial estadounidense. Está casado con Jane Lauder, integrante de la familia dueña de Estée Lauder, y su suegro, Ronald Lauder, es un histórico aliado político y empresario cercano a Trump.
Los mercados seguirán de cerca las primeras definiciones del nuevo presidente de la Fed, especialmente en relación con el rumbo de las tasas y el equilibrio entre crecimiento económico e inflación en Estados Unidos.
