La deuda de mercados emergentes recupera protagonismo entre los fondos internacionales en medio de la tensión en Medio Oriente, el alza del petróleo y la búsqueda de mayores rendimientos. Bolivia y Ecuador lograron emisiones millonarias con fuerte demanda.
Los bonos de mercados emergentes volvieron a captar el interés de los inversores globales, incluso en un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente, la volatilidad del petróleo y la incertidumbre sobre el crecimiento mundial.
En las últimas semanas, países como Bolivia y Ecuador lograron exitosas colocaciones de deuda en los mercados internacionales, reflejando un renovado apetito de los fondos por activos de mayor riesgo y mejores rendimientos.
Bolivia anunció una emisión de bonos por US$1.000 millones con una tasa cercana al 9,45%, mientras que Ecuador regresó al mercado internacional después de siete años y colocó otros US$1.000 millones a una tasa promedio del 8,5%. En ambos casos, la demanda de inversores superó ampliamente la oferta disponible.
Qué explica el regreso del interés por la deuda emergente
Detrás de este movimiento aparece un cambio en la estrategia de los grandes fondos internacionales. Según analistas de Barclays, los bonos emergentes vuelven a ganar atractivo por dos factores centrales: los rendimientos más elevados frente a la deuda estadounidense y la necesidad de diversificación en un escenario global cada vez más incierto.
Aunque los spreads de deuda emergente se encuentran cerca de mínimos históricos, las tasas continúan siendo elevadas en términos comparativos debido al contexto global de tasas altas.
El informe del banco británico sostiene que los inversores comenzaron a dejar atrás la lógica especulativa de corto plazo para enfocarse en variables macroeconómicas más estructurales, como el impacto del petróleo arriba de US$100, las tensiones geopolíticas y las perspectivas de inflación y crecimiento mundial.
En ese contexto, países emergentes con grado de inversión o calificaciones intermedias continúan ofreciendo diferenciales de rendimiento difíciles de encontrar en otros segmentos del mercado.
Entre los soberanos que más interés generan aparecen México y Rumania, dos emisores con calificación BBB que ofrecen retornos superiores frente a bonos corporativos estadounidenses de riesgo similar.
Wall Street sigue firme pese al conflicto en Medio Oriente
A pesar de la escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel y de las amenazas sobre el estrecho de Ormuz, los mercados internacionales continúan mostrando resiliencia.
Desde el inicio formal del conflicto, el Nasdaq acumula una suba superior al 15%, mientras que el S&P 500 avanza cerca de 8%. El índice MSCI global también mantiene ganancias, impulsado principalmente por las compañías vinculadas a inteligencia artificial y por balances corporativos sólidos.
El mercado apuesta a que la guerra no derivará en una interrupción permanente del comercio global ni en una recesión inmediata, aunque organismos internacionales mantienen una visión más cautelosa.
Moody’s y el FMI alertan por los riesgos globales
Durante una reciente presentación sobre riesgo soberano, Moody’s advirtió que los gobiernos enfrentan actualmente un escenario de “alta incertidumbre e imprevisibilidad”, atravesado por conflictos geopolíticos, presiones inflacionarias y cambios tecnológicos acelerados.
Desde la calificadora destacaron, sin embargo, que varios países lograron construir mayor resiliencia financiera para enfrentar shocks externos.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional redujo sus proyecciones de crecimiento global y alertó que, en un escenario extremo con petróleo por encima de US$110 y una nueva aceleración inflacionaria, la economía mundial podría quedar “al borde de una recesión global”.
Inteligencia artificial y crédito privado, los nuevos focos de atención
Además de la geopolítica, Moody’s identificó dos factores que podrían alterar el equilibrio financiero global en los próximos años: la expansión de la inteligencia artificial y el crecimiento acelerado del mercado de crédito privado.
Según la calificadora, la inteligencia artificial ya está modificando la productividad, el mercado laboral y la dinámica empresarial, mientras que el crédito privado gana cada vez más peso fuera de los mercados tradicionales y podría convertirse en una fuente de vulnerabilidad sistémica.
En medio de ese escenario, los bonos emergentes vuelven a posicionarse como una alternativa atractiva para los inversores globales que buscan rendimiento en un contexto de tasas elevadas y creciente incertidumbre internacional.
